domingo, noviembre 22, 2009

Enseñar ELE en Japón

Me informan de la existencia de una web que puede ser útil a quien quiera enseñar español en Japón: http://www.teacher-in-japan.com/es/

Aprovecho para recordar que en mi blog ELE Japón ( http://elejapon.blogspot.com/ ) también hay información que puede ser útil.

miércoles, octubre 21, 2009

Kawabata Yasunari en catalán

Este post es para recomendar a los amantes de la buena literatura japonesa que lean en catalán las ediciones de estas dos excelentes novelas de Kawabata publicadas en El cercle de Viena (Viena Edicions).
http://www.vienaeditorial.com/mostrarllibre.asp?ididioma=1&idllibre=657




lunes, octubre 19, 2009

¿Fin de régimen?

Jordi Juste
La casi segura derrota del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones a la Cámara Baja de la Dieta que se celebran hoy en Japón puede significar algo muy similar a un cambio de régimen. No cambiará el sistema de monarquía parlamentaria, ni es probable que se reforme a corto o medio plazo la constitución pacifista, pero dejará de gobernar la fuerza política que lo ha hecho, de forma casi ininterrumpida, desde 1955.
A pesar de su nombre, el PLD, conocido en Japón como jiminto, es un conglomerado de fuerzas conservadoras y nacionalistas que se constituyó para frenar el avance de la izquierda en plena guerra fría. Muchos de sus cuadros provenían del régimen que condujo al país a la aventura imperialista y a la derrota en la segunda guerra mundial, y su característica más definida ha sido siempre su capacidad de aglutinar a grupos diversos para mantenerse en el poder. Ha sido el elemento central que ha vinculado a los funcionarios de rango medio y alto de la administración central, a la gran industria y a muchas asociaciones gremiales y profesionales que correspondían con millones de votos fieles a la protección que les ofrecía desde el gobierno.
El sistema electoral vigente hasta 1994, consistente sólo en circunscripciones uninominales donde el candidato más votado era el elegido en primera vuelta, aun sin contar con mayoría absoluta, fue uno de los elementos que contribuyeron a mantener al jiminto tanto tiempo en el poder, en detrimento de la izquierda, que se presentaba siempre muy dividida. En la actualidad, de los 500 diputados 300 se eligen todavía por el viejo sistema y 200 por listas en 11 distritos.
Paradójicamente, la última victoria del PLD, por abrumadora mayoría, en 2005 bajo el mando de Junichiro Koizumi supuso el principio del final de su era de dominio. Koizumi rescató de un fracaso electoral casi seguro a su partido gracias a su carisma y a una campaña que lo vendía como el único capaz de reformar el sistema clientelista que llevaba medio siglo funcionando. Bajo su mandato atacó el funcionamiento del partido, basado en las facciones, y puso en marcha la privatización del sistema de correos y caja postal, base de una forma de gastar que favorecía descaradamente a sus bases electorales.
El paso de Koizumi por el poder dejó a un jiminto con menos cohesión interna y con mucha mayor dificultad de mantener a sus electores más fieles. Luego, Shinzo Abe intentó un giro de vuelta al conservadurismo, pero no aguantó más de un año; lo mismo que su sucesor, Yasuo Fukuda, que se conformó con pasar doce meses en el cargo sin que la situación del partido y del país empeorase demasiado. Cuando Taro Aso llegó al poder en septiembre de 2008 algunos quisieron ver en él a otro líder carismático parecido a Koizumi, pero menos de un año ha bastado para descubrir a un actor histriónico al que el papel le viene muy grande
Esta vez, ni la ayuda del Nuevo Komeito, partido vinculado a la secta budista Soka Gakkai, que durante la última década aportaba el puñado de votos para inclinar la balanza, le va a servir al viejo jiminto para mantenerse en el poder.

Una relación incestuosa entre política, administración y economía

Jordi Juste
Las relaciones entre el gobierno, la administración y la industria japonesa son tan estrechas que algunos analistas han querido ver en ellas uno de los principales motivos de la resurrección de Japón después de la segunda guerra mundial y de su posterior ascenso hasta convertirse en una de las principales potencias del planeta. Asimismo, a menudo se cita como uno de los motivos de las dificultades de las empresas extranjeras para establecerse en el país.
Los lazos se establecen de formas diversas, pero una de las más eficientes es la práctica conocida como amakudari, según la cual los altos funcionarios de la administración aterrizan después de su jubilación en grandes empresas que habían estado bajo su tutela. Esto garantiza un vínculo muy fuerte que hace que las empresas tengan vías de comunicación privilegiada con el gobierno. El círculo se cierra con el apoyo económico que han ofrecido siempre las organizaciones empresariales a las campañas del PLD.

Un partido resistente a los escándalos

Taro Aso Foto Shizuo Kambayashi; AP

Jordi Juste
Después de sobrevivir a infinidad de escándalos de corrupción y ejemplos de ineptitud clamorosa durante más de medio siglo de existencia, los electores japoneses han apeado del poder al Partido Liberal Democrático (PLD). La desunión de la oposición, un sistema electoral que primaba el voto rural, una poderosa maquinaria de favores a cambio de votos y una población mayoritariamente deseosa de estabilidad política y crecimiento económico han sido algunos de los factores importantes para permitir al partido mantenerse al mando del país, de forma casi ininterrumpida, desde 1955 hasta 2009.
Japón ha tenido 30 primeros ministros desde 1945, de los cuales sólo 2 fueron miembros del partido socialista; los 28 restantes pertenecían o habían sido miembros del PLD o de alguno de los partidos que lo constituyeron en 1955. Curiosamente, el primer jefe de gobierno que tuvo la formación que ahora Yukio Hatoyama aparta del poder fue su abuelo, Ichiro, elegido en 1954 como líder del antiguo Partido Democrático (PD) y sustituido en 1956 ya como jefe del PLD, formado para frenar al Partido Socialista mediante la unión del PD y el Partido Liberal de Shigeru Yoshida, formaciones conservadoras que ya se venían alternado el gobierno desde el fin de la segunda guerra mundial.
En estos 54 años, lo que ha primado en la política japonesa ha sido la capacidad del PLD de satisfacer los intereses de campesinos, grandes industriales, profesionales liberales y otros grupos en que se cimentaba su fuerza. El nombre del primer ministro importaba poco o nada. Los líderes eran devorados periódicamente por escándalos o meteduras de pata; pero dimitían, pedían perdón por sus errores y eran sustituidos por un colega de partido que seguía aplicando más o menos la misma política. Y en las siguientes elecciones el PLD volvía a ganar, fuera quien fuera su cabeza de cartel.
Entre los escándalos más sonados que han afectado al PLD se cuentan los sobornos recibidos de la compañía aeronáutica estadounidense Lockheed por parte de la oficina del primer ministro Kakuei Tanaka y los regalos de acciones de la empresa de trabajo temporal Recruit a los primeros ministros Yasuhiro Nakasone y Noboru Takeshita.
Una buena muestra de cómo el desfile de primeros ministros ha sido una de las características de la era del PLD en el gobierno la da la comparación con España. Si desde la aprobación de la Constitución en 1978 hasta ahora España ha tenido sólo cinco presidentes de gobierno, con la elección de Yukio Hatoyama Japón contará 18 primeros ministros en el mismo período. De ellos sólo tres fueron elegidos para el cargo como líderes de formaciones distintas al Partido Liberal Democrático (PLD). Morihiro Hosokawa en 1993 y Tsutomu Hata en 1994, llegaron a la jefatura de gobierno al frente de partidos escindidos del mismo PLD y sólo duraron ocho y dos meses, respectivamente, en el cargo; por su parte, Tomiichi Maruyama, líder del Partido Socialista, fue elegido en 1994 después de un pacto por el que se repartía la legislatura con el líder de los liberal-demócratas, Ryutaro Hashimoto, un abrazo del oso que hundió electoralmente a los socialistas y sirvió al PLD para recuperar el poder en 1996 y mantenerlo hasta ahora.

miércoles, marzo 18, 2009

La torre de los excesos tiene goteras


Sede del gobierno provincial. JORDI Juste
En 1991 se terminó en el distrito de Shinjuku, Tokio, el edificio que alberga el gobierno provincial. El complejo arquitectónico, cuya torre principal tiene 243 metros de altura, es obra de Kenzo Tange y costó 157.000 millones de yenes (unos 1.250 millones de euros). Ahora es noticia por el anuncio de que el presupuesto de las numerosas reparaciones que precisa alcanza los 78.000 millones de yenes (624 millones de euros); es decir, la mitad de lo que costó hace 18 años. Entre los problemas que tienen que soportar sus usuarios destacan las numerosas filtraciones de agua de lluvia y las pérdidas en las conducciones del aire acondicionado.
Hoy es conocido como Tocho, abreviatura de la sede del gobierno metropolitano, pero en su día fue bautizado popularmente como torre de los impuestos, por la carga que supuso para la arcas provinciales, o torre de la burbuja, en referencia a la época de crecimiento económico desbordado, que explotó cuando el edificio estaba siendo terminado.
Desde su concepción, la gran obra de Tange, causó polémica, no solo por su coste y sus dimensiones, sino también por su extravagante diseño. Su autor, premio Pritzker en 1987, se consideraba un discípulo de Le Corbusier y abanderó el estructuralismo en Japón. Entre sus obras más emblemáticas, se encuentran el gimnasio de los Juegos Olímpicos de 1964 y la catedral católica, que en el 2005 albergó su propio funeral.
Durante todos estos años, en que Japón ha estado intentando recuperar la senda del crecimiento económico, sus 48 pisos han sido un recordatorio de los excesos de la década de los 80, cuando la burbuja inmobiliaria y financiera hizo posibles sueños faraónicos que todavía hoy lastran las cuentas de muchos ayuntamientos y provincias del país. Entre los detalles que mejor representan el derroche de aquellos días está el granito de los muros que recubren el perímetro del complejo. Además, reparaciones a parte, el funcionamiento del edificio es muy caro y su coste para el medio ambiente se cuantifica en 28.000 toneladas de emisiones de CO2 al año.
La entidad que alberga el edificio administra 2.000 kilómetros cuadrados de territorio y da servicios a más de 12 millones de habitantes; es decir, un tercio de los que tiene el conjunto de la metrópolis, que abarca también las provincias de Chiba, Kanagawa y Saitama. Desde hace 10 años está al frente del gobierno provincial uno de los políticos más famosos y controvertidos del país, el nacionalista Shintaro Ishihara, un exnovelista que en su juventud se codeaba con el autor Yukio Mishima y que es padre de dos diputados nacionales, Nobuteru y Hirotaka, y del actor Yoshizumi, y hermano del que fuera uno de los actores y cantantes más populares del Japón de la posguerra, Yujiro Ishihara.
Una de las claves del protagonismo político del gobierno provincial es que la ciudad no tiene un solo municipio, sino 23 distritos independientes. Entre sus principales proyectos está la candidatura para los Juegos Olímpicos del 2016, que incluye la reutilización de muchas de las estructuras construidas para los de 1964, entre ellas el gimnasio de Tange.

lunes, marzo 09, 2009

A la búsqueda del aire del palacio imperial

Foso del palacio imperial.JORDI Juste
En el centro de la mayor metrópolis del mundo, habitada por alrededor de 30 millones de personas, hay una superficie verde de unos 3,5 kilómetros cuadrados rodeada de un foso con agua. Es el palacio imperial y sus jardines, sede de la residencia oficial de los monarcas japoneses desde que en 1868 la corte se trasladara desde Kioto a la antigua Edo y ocupara el castillo, hasta entonces utilizado por los shogun de la familia Tokugawa, auténticos caudillos del país durante casi tres siglos. El edificio principal de la antigua fortaleza fue pasto de las llamas en 1873 y los actuales monarcas habitan uno mucho más funcional, terminado en 1968. Las edificaciones que se ven desde el exterior y que muchos turistas usan como fondo de sus fotografías no son más que algunas estructuras de vigilancia situadas cerca de las murallas.
La mayor parte de los jardines solo es accesible para los privilegiados invitados que acuden a actos, como la fiesta de los cerezos en flor en primavera o para los ciudadanos que desean recibir el saludo de la familia imperial desde el balcón del palacio por Año Nuevo. Pero frente a la puerta principal y el pintoresco puente de dos arcos, hay una gran explanada abierta al público por donde muchos tokiotas pasean en sus días festivos, una delicia de parque urbano con cientos de pinos que son recortados periódicamente con la paciencia de un cuidador de bonsáis que tienen los jardineros japoneses.
También se puede disfrutar de este inmenso pulmón haciendo deporte en los cinco kilómetros de recorrido de la ancha acera que rodea el foso. Cualquier día, a casi todas las horas, es fácil ver a gente corriendo por Sakuradamon, la única puerta franqueable en la zona abierta al público. Una de las ventajas de correr por este circuito es que el tráfico es escaso y, además, toda el área está muy bien vigilada, ya que en las inmediaciones del palacio también se hallan la estación central de Tokio, el edificio de la Dieta, la residencia del primer ministro, la Agencia Nacional de Policía y muchos ministerios.
En los últimos años, el Ministerio de Medio Ambiente viene trabajando en un plan para que el viento que sopla desde el jardín beneficie al distrito de negocios que rodea la estación de Tokio y al área comercial de Ginza. El proyecto prevé crear, mediante la limitación de la altura en las construcciones, la plantación de árboles y el uso de asfaltos especiales, pasillos que hagan que el aire del palacio imperial, que en pleno verano es casi dos grados más frío que en la zona de los grandes edificios, mitigue el efecto de isla de calor que estos crean.
Sin embargo, recientemente, los técnicos del ministerio han descubierto que el foso que rodea el palacio actúa como un cinturón de calor que merma en buena medida el poder refrescante de la zona verde. El problema es que desde los años 60 el agua del foso está desconectada de cualquier fuente externa, por lo que se ha ido convirtiendo en un turbio estanque que absorbe el calor de día y lo mantiene durante la noche, por lo que ahora se está estudiando la mejor manera de hacer que el agua del foso imperial circule.

miércoles, marzo 04, 2009

El Oscar a Okuribito (Departures) rompe el tabú

Un pequeño cementerio rodeado de viviendas en Kioto. JJuste
La concesión a Okuribito del Oscar a la mejor película de habla no inglesa ha servido para atraer la atención internacional sobre la industria funeraria japonesa, un sector que factura unos 8.000 millones de euros al año y que tiene ante sí un futuro muy próspero gracias al envejecimiento de la población, que ha elevado ya a más de un millón las muertes anuales.
No es la primera vez que el cine nipón se inspira con éxito en los ritos mortuorios. En 1984, Itami Juzo dirigió Ososhiki (El funeral), que mostraba los preparativos y ritos budistas que siguen a la muerte. Ahora Okuribito, dirigida por Yojiro Takita, se centra en la figura de Daigo Kobayashi, un violoncelista que se ve empujado a trabajar en una funeraria preparando para los ritos los cuerpos de los difuntos. Al principio, el nuevo trabajo le supone el rechazo de sus más allegados por el tabú que considera la muerte algo impuro.

Reconocimiento mundial
Daisuke Yoneyama, de la funeraria Hart Full Ceremony de Tokio, afirma: "Me siento feliz y orgulloso de que una película que trata la muerte, un tema que tiende a ser tabú, y toma como motivo los funerales tradicionales japoneses sea acogida en el extranjero. Además, el título de Okuribito fuera de Japón, Departures, expresa que el reconocimiento de que la muerte no es el final sino un punto de partida está en la conciencia no solo de los japoneses, sino de todo el mundo".
El tabú de la muerte es una fuente de conflictos entre las instituciones locales, las funerarias y los residentes de las zonas donde están o quieren estar ubicadas. Una gran mayoría de los 128 millones de habitantes de Japón residen en las escasas zonas llanas del país, por lo que el espacio está muy disputado, tanto para los vivos como para los muertos. Más del 99% de los cadáveres se incineran, pero en muchos casos las cenizas acaban depositadas en tumbas que ocupan mucho espacio, a menudo en pequeños cementerios rodeados de viviendas.
En los últimos años se ha extendido algo la práctica de esparcir las cenizas, todavía muy minoritaria, en parte porque la ley especifica que los restos deben depositarse en cementerios. Mutsuhiko Yamada, presidente de la Asociación para la Promoción de la Libertad de Esparcir Cenizas, expresa sus recelos: "¿Por qué ignora el Gobierno los diversos valores y sentimientos religiosos de los ciudadanos? No puedo evitar preguntarme si no está protegiendo los intereses de ciertas organizaciones religiosas y negocios a cambio de trabajos lucrativos para burócratas jubilados en las compañías que gestionan cementerios".
La obligación de usar terrenos designados ha llevado a una funeraria de Tokio a comprar Kazurashima, una isla deshabitada de un kilómetro cuadrado, para que cada año 100 de sus clientes puedan esparcir cenizas. El límite se ha establecido con el fin de no dañar el medio ambiente, ya que la isla forma parte del parque nacional Daisen-Oki.
La preocupación por la contaminación ha motivado otras iniciativas, como la comercialización de ataúdes de cartón o el cálculo del CO2 emitido en todo el proceso funerario para que el usuario pueda compensar el daño mediante donativos. "Nosotros, los humanos, podemos vivir gracias al medio ambiente. Lo que proponemos es mostrar nuestra gratitud en el momento de marcharnos", explica Nyokai Matsushima, responsable de una organización que promueve funerales ecológicos.
Lo que de momento parece tener difícil solución es la escasez de incineradoras. Muchas de las más de 1.500 en funcionamiento en todo el país están al límite de su capacidad, pero su ampliación se enfrenta a la oposición de los vecinos. Por ello, en Tokio existe un proyecto para realizar las incineraciones en alta mar en un ferri que transportaría 10 hornos crematorios.

Coches fúnebres depresivos
En tierra firme, uno de los problemas es que, según el calendario tradicional, en Japón hay días considerados tomobiki, es decir que tiran de los amigos, y los japoneses los evitan para los funerales, lo que aumenta la saturación de los hornos en algunas fechas. Otro obstáculo son las condiciones que imponen los vecinos para permitir su funcionamiento. En algunos lugares del país, por ejemplo, asociaciones de vecinos han conseguido que se prohíba el uso de los miyagata, coches fúnebres tradicionales con extravagantes tejados que asemejan una pagoda. Argumentan que la visión de estos vehículos tiene un efecto depresivo. De todos modos, incluso en los municipios donde se permite su uso, cada vez circulan menos, posiblemente por la tendencia a tratar la muerte como un trámite que hay que cumplir sin hacer ostentación.
Pasaron los tiempos en que los trabajos funerarios se reservaban a los burakumin, la casta que hasta el siglo XIX vivía segregada, pero el trato con los muertos acarrea aún un estigma. "Estar presente en el lugar de la separación de los difuntos, y ayudar en su partida; este trabajo está lleno de cariño", dice Kobayashi, el protagonista de
Okuribito, que ya han visto más de tres millones de japoneses.

jueves, febrero 26, 2009

La duradera moda del fotomatón recreativo

En 1995 la empresa japonesa de máquinas recreativas Sega comercializó unas cabinas que, en vez de los tradicionales retratos para documentos de identidad, hacen fotos recreativas adhesivas de tamaño muy pequeño. En principio, el invento tenía que llamarse purinto kurabu (adaptación al japonés del inglés print club), pero pronto se rebautizó como purikura. En Japón se puso de moda casi inmediatamente e incluso llegó a saltar sus fronteras, aunque con éxito desigual y más bien efímero.
Su facturación anual se mantiene alrededor de los 30.000 millones de yenes (250 millones de euros), la mitad de la que llegó a alcanzar en el 2002, pero todavía enorme. Y más teniendo en cuenta que muchos preveían su muerte súbita por la generalización de los teléfonos móviles con cámara.
Los principales usuarios de las purikura son las adolescentes, pero también las estudiantes universitarias. Es raro que un grupo de amigas japonesas salga a divertirse sin pasar por una de ellas a inmortalizar el encuentro. La mayoría de las niñas y chicas tienen los estuches escolares repletos de pequeñas fotos, o dedican páginas de sus agendas a coleccionarlas. "Las purikura siempre estarán de moda. Y son cada vez mejores. ¿Te sorprende que aún las hagamos, a pesar de tener 20 años? Ya es una costumbre, una forma de tener un recuerdo. Son mejores que las fotos del móvil, porque las puedes retocar y puedes dibujar o escribir en ellas. Además son adhesivas y las podemos repartir", explica Yukiko, una universitaria de Kioto.
Algunos centros recreativos ofrecen la posibilidad de combinar la purikura con el cosplay, es decir, sacarse las fotos disfrazado, a menudo de algún personaje de dibujos animados. Por menos de tres euros, las máquinas ofrecen cada vez más calidad fotográfica y variedad de efectos de fondos, que crean la ilusión de que las fotografías han sido sacadas en diversos lugares. También permiten escribir o dibujar en una variedad cada vez mayor de formatos. "Sacamos purikura desde la escuela primaria. Podemos sacar fotos con el móvil, pero lo más divertido de la purikura son los 10 minutos que pasamos haciendo las fotos y luego escribiendo o dibujando sobre ellas", explica Mako, una chica de 19 años.
Los chicos son menos asiduos, y muchos solo se meten en la cabina acompañando a su pareja. Recientemente, algunas de las salas de juegos donde están instaladas han vetado el acceso a hombres solos para evitar los robos y alejar a los pervertidos. "Queremos que las mujeres jóvenes, los principales usuarios, disfruten creando sus adhesivos favoritos sin tener que preocuparse de que haya hombres al acecho", declaró un responsable de Sega.
"Mi prima es muy guapa y ya le ha pasado varias veces, se le han acercado hombres y le han pedido que se saque una purikura con ellos. He oído que algunos incluso pagan. De todos modos, no creo que sea necesario que les prohíban la entrada. Yo nunca he visto a ninguno haciendo nada malo", explica Mako, que tiene la agenda llena de fotos de recuerdo de sus salidas con amigas y guarda aparte las que se saca con su novio, "para no tener que cortarlas" si luego rompe con él.

jueves, febrero 12, 2009

Pasión por los cangrejos

El restaurante Kani Doraku. Jordi Juste
El gran cangrejo que cuelga de la fachada del restaurante Kani Doraku, de Dotombori, en el centro de Osaka, es posiblemente uno de los objetos más fotografiados de Japón. Este bicho, que mueve las patas y los ojos y mide nada más y nada menos que seis metros y medio, habita el lugar desde 1960. Es un benizuwaigani, una especie que en la realidad suele medir unos 15 centímetros y pesar un kilogramo por ejemplar y que recibe el nombre científico chionocetes japonicus, que significa cangrejo de las nieves japonés.
Tiene hermanos clónicos repartidos por todo Japón, pero es aquí donde está el establecimiento principal de esta cadena especializada en servir la delicia del mar. Por eso se ha convertido en uno de los símbolos de Osaka, del amor de su gente por la gastronomía y de la pasión de los japoneses por los cangrejos.
Estos animales están muy presentes en el folclore nipón, por ejemplo en alguna de sus fábulas más conocidas, como Saru-kani-gassen, el cuento de un cangrejo engañado por un mono, que acaba con la venganza del crustáceo sobre el simio.
En cuanto a la gastronomía, se comen de diversas formas, aunque las más comunes son el sashimi (crudo) y el nabe (hervido), aderezados en ambos casos con salsa de soja, normalmente rebajada con zumo de algún cítrico, y acompañados de abundantes verduras. La bebida que mejor combina con el cangrejo es el sake, que muchos sibaritas usan para rebañar las entrañas del marisco sorbiendo el vino de arroz, mezclado con la carne, directamente desde el caparazón.
El invierno es la temporada alta para la pesca y el consumo de cangrejos. Es ahora cuando en las pescaderías de las grandes ciudades el benizuwaigani y otras especies más pequeñas son las estrellas. Y también es en esta época cuando se ofrecen más viajes especiales de fin de semana a los principales puertos de captura, la mayoría en el norte del país o en las costas del mar de Japón, donde uno puede comer el crustáceo hasta hartarse por un precio fijo y disfrutar de las aguas termales, otra de las grandes aficiones ancestrales de los japoneses.
Como pasa con otras especies marinas, la voracidad japonesa ha causado que en algunos caladeros tradicionales los cangrejos estén en peligro de extinción. Asimismo, su captura es el motivo de no pocos incidentes con los países vecinos, especialmente Rusia. La inmensa mayoría de los cangrejos capturados en costas rusas del Pacífico está destinada a terminar en los estómagos de los japoneses, lo que, además de ser una importante fuente de ingresos legales para los rusos, ha generado la aparición de mafias especializadas en capturarlos saltándose las cuotas, establecidas para garantizar su supervivencia, y comercializarlos ignorando los trámites aduaneros y, a menudo, etiquetando fraudulentamente su origen.
Asimismo, se producen apresamientos de cangrejeros japoneses (el último hace dos semanas) faenando sin permiso en aguas territoriales rusas, a veces frente a las islas Kuriles, ocupadas por la URSS tras la segunda guerra mundial y cuya devolución Japón sigue reclamando.

viernes, enero 23, 2009

Los primeros adultos de la era de Heisei

Un instante de la ceremonia. JORDI Juste
El año 2009 es en Japón el año 21 de la era de Heisei; es decir, del reinado del emperador Ahi Hito. Esto significa que en el 2008 cumplió los 20 años y alcanzó la mayoría de edad, la primera generación de japoneses nacidos en la era actual. En concreto fueron 1.330.000 nuevos adultos, la cifra más baja de las dos décadas, un dato que recuerda la tendencia al envejecimiento de la sociedad japonesa, debido a la combinación de una altísima esperanza de vida con un bajísimo índice de natalidad.
La entrada en la edad adulta se celebra en todo el país con ceremonias organizadas por los ayuntamientos el segundo lunes de enero, seijin no hi (día de los nuevos adultos), que es festivo nacional. Los jóvenes acuden a los actos, presididos por las autoridades locales, vestidos formalmente. Una gran mayoría de chicas van con quimono y los chicos, normalmente, con traje occidental. Se trata de eventos muy serios, con discursos de los alcaldes y de los representantes de los jóvenes, que muchos soportan estoicamente esperando que terminen rápido para poder reunirse con sus antiguos compañeros de escuela, sacarse infinidad de fotos e irse a beber. Sin embargo, ya casi forma parte de la tradición que, en muchas de las ceremonias, los más alborotadores de cada generación lleguen borrachos y saboteen los discursos de las autoridades.
En Kioto, ciudad de más de un millón de habitantes, la ceremonia reunió este año a 10.000 nuevos adultos en dos sesiones marcadas, como siempre, por el afán local de resaltar su condición de antigua capital y custodia de las tradiciones. El alcalde, vestido con hakama (quimono de dos piezas) lo recordó en su discurso, y los actos se abrieron con la actuación de un grupo de wadaiko (tambores japoneses). Las medidas de seguridad hicieron que los jóvenes con ganas de armar jaleo se tuvieran que conformar con exhibirse frente al pabellón donde se celebraban los actos.
A los actos, organizados por el Ayuntamiento, solo se puede asistir con invitación, pero mucha gente acude a la puerta para ver a los jóvenes. Como en casi todas las celebraciones japonesas, no falta una considerable cantidad de fotógrafos, aficionados locales con equipos que son la envidia de muchos profesionales extranjeros, a la caza de las chicas con aspecto más espectacular. Un gran número luce peinados sofisticados y la mayoría lleva un quimono conocido como furisode, cuyas mangas son tan anchas que casi tocan al suelo y que solo pueden vestir las solteras, por lo que muchas mujeres no se lo ponen más que ese día y para su graduación universitaria. También se pueden ver a jóvenes pertenecientes a la minoría coreana con su vestido tradicional, el chima jeogori.
Tampoco pierden la ocasión los partidos políticos, que acuden con camiones con la parte superior convertida en estrado a ganarse a los nuevos votantes. De vez en cuando resurge en Japón el debate sobre si hay que rebajar la edad mínima para votar a los 18 años pero, a juzgar por el poco interés que muestran los nuevos adultos, no parece que se trate de una demanda urgente de los supuestos interesados.
Un grupo de chicas tra la ceremonia. La segunda por la derecha lleva el vestido tradicional coreano. Jordi Juste

Un español se enfrenta a la cárcel en Japón por 6 gramos de hachís

El joven, que estudia en Tokio, se envió la droga por correo desde España

JORDI JUSTE
TOKIO
El estudiante español Alfonso Cabrera González de Candamo, de 28 años, se encuentra detenido en Tokio, acusado de haberse enviado a sí mismo por correo un paquete que contenía seis gramos de resina de cannabis. Cabrera, que fue detenido el pasado martes a su llegada al aeropuerto de Narita, estudia Ingeniería desde el mes de abril del 2008 en la Universidad de Tokio, la más reputada de Japón.
Según la policía, el pasado 2 de enero, Cabrera se envió a sí mismo el paquete desde una oficina de Correos en España a la residencia de estudiantes donde vive en Tokio. El joven ha reconocido los hechos ante la policía y, además, ha explicado que no era la primera vez. Confesó que ya había introducido droga en Japón por el mismo método en abril y en junio del año pasado.

CASTIGO SEVERO
El castigo por traficar y consumir estimulantes prohibidos es en Japón mucho más severo que en España. La venta de hachís puede llegar a acarrear 10 años de prisión, mientras que la de cocaína y heroína supone la cadena perpetua. La posesión y el consumo, aunque sea de pequeñas cantidades, se castigan también con prisión. Sin embargo, a juzgar por lo sucedido en casos similares, es posible que Cabrera reciba una condena en suspenso y sea deportado.
En los últimos meses se han producido diversos arrestos de estudiantes japoneses en relación con el tráfico y consumo de drogas, especialmente marihuana. Esto ha hecho aumentar la preocupación por una posible relajación en la actitud hacia las drogas ilegales. Hasta ahora, su consumo estaba bastante limitado a ambientes marginales y élites intelectuales, pero la extensión del uso de internet ha hecho más fácil comprar semillas y obtener instrucciones sobre su cultivo.

domingo, enero 18, 2009

jueves, enero 15, 2009

¿El carácter está escrito en la sangre?

El manual del tipo O. JORDI Juste
15/1/2009 CRÓNICA DESDE KIOTO

En Japón existen muchos sistemas acientíficos de predecir el futuro de alguien y de conocer su personalidad. Algunos están ligados a sus tradiciones, como los omikuji, unos papelitos que se obtienen tras sacar un palito de una caja en los santuarios sintoístas, o el número de trazos que suman los caracteres chinos con los que se escriben el nombre y el apellido. Otros son de introducción más reciente, como el horóscopo occidental o el tipo de sangre.
Este último método está tan arraigado que muchos japoneses ignoran que su origen se encuentra en los años 20 del siglo pasado, ligado a las teorías racistas que asociaban el carácter de los pueblos al predominio de un determinado grupo sanguíneo. Entonces adquirió gran popularidad y los militares nipones intentaron usarlo para seleccionar a los soldados mejor dotados. Sin embargo, vista su escasa eficacia, en los años 30 pasó de moda y no volvió a estar en boga hasta los 70, cuando lo revitalizó el abogado y personaje televisivo Masahiko Nomi.
Desde entonces, muchos japoneses se han dejado seducir por esta forma de clasificar a las personas, según la cual los que tienen la sangre de tipo A son gente ordenada y sensible pero fastidiosa, los del grupo B son activos y sociables pero egoístas, los AB son fríos y racionales pero indecisos y los O son agradables y optimistas pero vanidosos.
Este asunto se ha convertido en una fuente de ingresos para la industria editorial. Uno de los éxitos de ventas de este año en las librerías japonesas ha sido la colección Jibun no setsumeisho (Tu propio manual de instrucciones), que han situado los volúmenes de los tipos A y O, los más abundantes, en los primeros puestos de las listas de ventas y se ha convertido en tema de conversación, especialmente entre los jóvenes.
"Me compré el libro de mi tipo y lo acierta todo sobre mí", explica Haruno, una joven universitaria. Ayae, su compañera de clase, también se muestra convencida de la fiabilidad del método: "Muchas veces, cuando he conocido a una persona he imaginado, por su forma de actuar, cual era su grupo sanguíneo, y siempre he acertado". En cambio, Yuuta, un chico de 19 años, confiesa que su afición por el método es más bien recreativa: "No sé si acierta o no, pero la vida es más divertida si crees en estas cosas", confiesa.
Recientemente, el actor de kabuki (teatro tradicional japonés) Ichikawa Danjuro explicó que su tipo sanguíneo ha cambiado de A a O debido a un trasplante de células madre procedentes de su hermana, como parte de un tratamiento para curar la leucemia. Conocedor de la popularidad del sistema de definir la personalidad a partir del tipo de sangre, Ichikawa planteó un reto al público que asista a su reaparición en la escena: "Quiero que venga y vea si la forma de actuar es distinta entre las personas de tipo A y las de tipo O". Es de esperar que haya bastantes espectadores que vean en los gestos y en la entonación de Ichikawa la prueba de la transformación de su carácter, ya que, según una encuesta, el 63% de las mujeres y el 47% de los hombres japoneses afirman que creen en la relación entre tipo de sangre y personalidad.

domingo, enero 04, 2009

Navidades a la americana

4/1/2009 CRÓNICA DESDE OSAKA
Bajo el tiburón de la película. J. Juste
La Navidad es una de las celebraciones que ponen más de manifiesto el eclecticismo y el sincretismo de los japoneses. A pesar de que solo un 1% de los 128 millones de habitantes del archipiélago son cristianos, durante el mes de diciembre las ciudades japonesas se engalanan con motivos navideños, adoptados sobre todo de su versión estadounidense. Decoraciones luminosas, árboles de Navidad y, sobre todo, muchos papanoeles pueblan los centros comerciales de Japón, donde además suenan villancicos clásicos en versión inglesa.
La Navidad es --también aquí-- sobre todo una fiesta comercial. En las casas, además, se come el kurismasu keiki, un pastel normalmente cubierto de nata y decorado con fresas. Las parejas jóvenes se reúnen en Nochebuena en cenas románticas que a menudo terminan en alguno de los abundantes rabu hoteru, hoteles en que las habitaciones se pagan por horas. La madrugada del 25 hay cola para entrar a rematar la fiesta.Para muchas chicas resulta un trauma llegar a la fecha sin novio. "Lo dejamos en octubre. Soy tonta, ¿verdad? Justo dos meses antes de la Navidad. Qué momento más inoportuno", comentaba recientemente Ai, una joven de 19 años. Por su parte Nanako, de 20, explicaba que ella y su novio habían decidido posponer la celebración hasta el fin de semana, ya que el día de Navidad en Japón es laborable y este año caía en jueves.
Posiblemente por eso muchas de las decoraciones de Navidad se han mantenido este año unos días más de lo habitual. Casualmente, el día 23 de diciembre es festivo porque se celebra el cumpleaños del emperador, pero, a diferencia de lo que pasaría en otros países, aquí casi nadie hace puente y la mayoría de los trabajadores solo disfrutan de cuatro o cinco días festivos alrededor del Año Nuevo.
Donde más se aprovecha la Navidad en Japón, en su vertiente decorativa, es en los dos principales parques de atracciones del país: el complejo formado por Disney World y Disney Sea, en los alrededores de Tokio, y Universal Studios Japan, en Osaka. Ambos están estos días llenos de jóvenes japoneses que aprovechan las dos semanas de vacaciones escolares de invierno.
La Navidad, que en Japón es al fin y al cabo algo importado gracias al cine de Walt Disney y Hollywood, sirve para conectar la realidad del calendario occidental con el Occidente de fantasía que recrean los parques de atracciones americanos.La Navidad en Disney World Tokyo o en Universal Studios Japan es propicia para observar la relación cultural que mantiene el país con su principal aliado. Japón ha adoptado desde la segunda guerra mundial una gran cantidad de manifestaciones de la cultura popular estadounidense, pero siempre de manera superflua y sin que estas hayan llegado a suprimir las autóctonas.
Una vez guardado Santa Claus en el armario aparecen en Japón las decoraciones sintoístas para recibir el nuevo año; muchos japoneses cumplen como siempre con los ritos de su religión ancestral, pero encuentran también tiempo para acudir a alguna count down party con sabor americano.

miércoles, noviembre 12, 2008

Las universidades japonesas detectan un aumento de estudiantes consumidores de droga

12/11/2008 CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE LA JUVENTUDLOCOS POR LA MARÍA
• Un gramo de marihuana es seis veces más caro en Japón que en Holanda
La Universidad Doshisha, en Kioto. Foto: JORDI JUSTE
En los últimos meses se han producido diversos arrestos de estudiantes en relación con el tráfico y consumo de drogas --especialmente marihuana-- en universidades japonesas. Estos casos han coincidido con otros escándalos relacionados con los estupefacientes en el mundo del espectáculo y en el deporte profesional, por lo que ha aumentado la preocupación por una posible relajación en la actitud de los jóvenes nipones hacia las drogas ilegales.
El trato legal y social del consumo de estimulantes prohibidos es en Japón mucho más severo que en otros países. En concreto, el comercio de marihuana puede llegar a acarrear 10 años de prisión y en el caso de drogas como la cocaína, la heroína y las anfetaminas puede suponer una sentencia a cadena perpetua. Hasta ahora, su consumo está mucho menos extendido que en Europa o en Estados Unidos y bastante limitado a ambientes marginales y élites intelectuales.
Sin embargo, durante años ha existido una llamada zona gris de productos que no estaban especificados en ninguna ley y, por tanto, podían ser usados legalmente. El caso más conocido es el del líquido Rush, introducido durante décadas desde Estados Unidos como limpiador para vídeos, pero distribuido en sex shops por su capacidad para aumentar el placer sexual.
A finales de octubre, dos estudiantes de la prestigiosa Universidad Keio, de Tokio, fueron arrestados como sospechosos de tráfico y posesión de marihuana. Los dos fueron acusados de contravenir la ley de control del cannabis y puestos en libertad bajo fianza.
Nombres publicadosSus nombres fueron hechos públicos y el vicepresidente de Keio apareció ante los medios de comunicación para pedir disculpas. "Es realmente lamentable, porque siempre hemos confiado en nuestros estudiantes", dijo Seiichi Mori, antes de admitir que desde el 2004 se han producido otros casos similares en su universidad.
También en octubre, cinco estudiantes de la universidad Hosei, de Tokio, fueron detenidos por posesión de cannabis y, en septiembre, una estudiante de la Universidad Doshisha, de Kioto, fue arrestada por el mismo motivo, después de que sus propios padres alertaran a la policía tras haber detectado alteraciones sospechosas en su conducta. Además, en enero se descubrió que varios integrantes del equipo de rugbi de la Universidad Kanto Gakuin cultivaban marihuana en su dormitorio. Son solo algunos de los ejemplos de estudiantes que han sido arrestados últimamente, procesados y sus nombres, publicados.
"Yo no he consumido y ninguno de mis amigos lo ha hecho, pero estoy segura de que en mi universidad también hay casos como el de Doshisha", explicaba recientemente Yuki, una estudiante universitaria de Kioto. Por su parte, un profesor de la Universidad Ritsumeikan se mostraba muy sorprendido ante la proliferación de detenciones: "Es increíble, en otros países es más normal, pero en Japón no. Ahora estos chicos van a tener muchas dificultades para encontrar trabajo".
A los arrestos de estudiantes se une el escándalo protagonizado por tres luchadores profesionales de sumo rusos, que tuvieron que abandonar este deporte en septiembre después de descubrirse que habían consumido marihuana. Además, en los últimos años, varios actores y cantantes han sido procesados y han visto sus contratos rescindidos por posesión de pequeñas cantidades de droga.
Menores de 30 añosSegún la policía, el año pasado fueron descubiertos 3.282 delitos relacionados con la marihuana. A diferencia de lo que pasa con otras drogas, el consumo del cannabis en Japón parece estar aumentando entre los más jóvenes. Un 70% de los detenidos el año pasado por su consumo eran menores de 30 años. Las autoridades atribuyen parte de este aumento a la extensión del uso de internet, que ha hecho más fácil comprar semillas y saber cómo cultivarlas.
Pese a todo, el acceso a la marihuana en Japón sigue siendo más difícil y su precio es más alto. Un gramo cuesta seis veces más que en Holanda.
La venta de semillas de cannabis no es ilegal, pero está regulada por la ley. La planta se cultiva legalmente en el país para obtener fibras que se utilizan en la elaboración de cuerdas tradicionales para los ritos del sintoísmo, religión ancestral de Japón.

martes, octubre 28, 2008

Lunes felices para que la gente gaste

La bolsa de Tokio. Jordi Juste
Algunos lectores se habrán dado cuenta, gracias a la información bursátil, de que en Japón hay muchos lunes festivos. Esto es así desde el año 2000. Entonces habían pasado ya casi diez años desde el hundimiento de la burbuja inmobiliaria y la economía no terminaba de salir del agujero, así que el gobierno decidió trasladar una serie de celebraciones para que la gente tuviera fines de semana más largos y gastara más. En Japón los fines de semana y casi todos los días festivos nacionales todos los comercios están abiertos y son muchos los que no cierran más que dos o tres días al año.
Durante los años 80 los precios de las propiedades no pararon de subir, el índice Nikkei de la bolsa de Tokio rozó los 40.000 puntos, los potentados nipones compraron símbolos de Occidente, como el Rockefeller Center de Nueva York, y los japoneses de a pie se lanzaron a llenar sus casas de electrodomésticos nacionales y productos de lujo de importación. Pero a finales de la década la burbuja explotó, mucha gente se quedó atrapada por hipotecas impagables, el Nikkei comenzó su caída hacia los 7.000 puntos y miles de empresas redujeron sus plantillas. Y los japoneses dejaron de gastar.
Las cuentas de los grandes bancos fueron reparándose poco a poco, a base de fusiones y ayudas del gobierno. Pero los japoneses habían recobrado su devoción por las hormigas y se dedicaban a guardar para el día de mañana, con lo que la economía, cada vez más basada en el consumo interno, no acababa de ponerse a andar. Entonces el gobierno decidió forzar a los trabajadores a descansar con la esperanza de que gastaran más.
Se cambiaron fiestas como el Día de los Nuevos Adultos, el del Mar, el de Mostrar Respeto a los Ancianos o el del Deporte, que pasaron de celebrarse en un día fijo del mes a hacerlo en uno de sus lunes. En cambio, se salvaron del nuevo orden celebraciones marcadas por el calendario natural, como Año Nuevo y los equinoccios, o las que conmemoran efemerides, como la fundación del país, la aprobación de la Constitución o el cumpleaños del Emperador (en caso de caer en domingo se recuperan también con un lunes festivo).
Para entender la importancia de la medida hay que tener en cuenta que muchos japoneses no toman vacaciones casi nunca. Por ley tienen derecho a un mes pagado, pero muchos usan, a lo sumo, una tercera parte, y siempre en períodos de menos de cinco días, a menudo a principios de enero o a mediados de agosto, coincidiendo con la fiesta budista de los difuntos.
Los motivos de esta conducta son variados y van desde el rechazo cultural a la vagancia hasta la escasa fuerza de los sindicatos, pasando por la gran identificación del japonés con su lugar de trabajo y su aversión a causar dificultades al grupo para satisfacer sus propios deseos. Muchos usan los días de vacaciones cuando están enfermos para no tener que pedir la baja (aunque para que un japonés normal se ausente de su lugar de trabajo tiene que estar muy mal de salud).
Por cierto, se desconoce el impacto económico de la medida, aunque el consumo terminó por aumentar –eso sí, sin la alegría de antaño– cuando la economía volvió a crecer y se habló de nuevo de la falta de mano de obra.

jueves, octubre 16, 2008

LA ESTAFA DEL CAJERO

16/10/2008 INCREMENTO DE LA ACTIVIDAD DELICTIVA EN EL LEJANO ORIENTE
En Japón, los timadores se ceban en amas de casa y ancianos haciéndose pasar por funcionarios
• Les engañan telefónicamente para que les transfieran todo su dinero
La vía del delito Cajeros automáticos en una sucursal del banco Mitsubishi Tokyo UFJ, en Kioto. Foto: JORDI JUSTE

En los últimos años han aumentado en Japón los casos de personas mayores y amas de casa engañadas por timadores profesionales. Los estafadores consiguen que transfieran dinero a sus cuentas corrientes mediante el uso de teléfonos móviles para comunicarse con sus víctimas, y cajeros automáticos para realizar las transacciones. La policía calcula que entre enero y junio se defraudaron así más de 16.000 millones de yenes (unos 100 millones de euros). El aumento del número de ancianos que viven solos hace más fácil para los timadores encontrar víctimas al azar.
Una de las modalidades más frecuentes de timo la protagonizan personas que se hacen pasar por empleados de la Seguridad Social o de la oficina de recaudación de impuestos. Los falsos funcionarios comunican a sus víctimas que se les ha cobrado dinero de más y que para podérselo devolver es necesario que acudan a un cajero automático. Una vez allí, los incautos ciudadanos son guiados mediante el teléfono móvil en el uso del teclado del cajero, y los timadores consiguen que den la orden de transferir fondos a sus cuentas, pensando que lo que hacen es el trámite para recibirlos.
De manera simple
"Parece increíble que sea posible engañar a la gente de una manera tan simple, pero las víctimas cuentan que los timadores eran muy convincentes y que, una vez delante del cajero automático, seguían sus instrucciones prácticamente con la mente en blanco", explicó un agente de policía.
La magnitud del problema llevó recientemente al Ministerio de Justicia y a la Agencia Nacional de Policía a recomendar a los bancos la prohibición del uso de gafas de sol o de teléfonos móviles en las inmediaciones de los cajeros. "Los estafadores solo se dejan ver para sacar dinero en los cajeros. Así esperamos ponerles más difícil el acercarse a ellos", declaró recientemente un portavoz de la policía. Asimismo, las autoridades han hecho más estricto el control sobre los propietarios de teléfonos móviles y ya está en curso una iniciativa legal para mejorar la identificación de las personas que usan aparatos de alquiler, una de las vías preferidas por los delincuentes para evitar ser localizados.
Por su parte, las entidades financieras también están aplicando medidas para proteger a sus clientes. El Chiba Bank, una entidad regional de los alrededores de Tokio, ya ha situado junto a algunos de sus cajeros distorsionadores de la señal telefónica que se activan fuera de horas de oficina. Otra institución financiera, el Godo Bank, ha optado por instalar un mecanismo que detecta la presencia de los móviles en las inmediaciones y hace que no se pueda operar con los cajeros.
La estrategia de engaño de los timadores se ha ido modificando en los últimos años debido a las campañas de concienciación llevadas a cabo por las autoridades. Hasta hace poco, una de las más usadas era hacerse pasar por un pariente en apuros y con necesidad urgente de dinero. Era el conocido como ore, ore sagyo (el timo del soy yo, soy yo). Los timadores llamaban y simplemente decían: "Hola, soy yo" y, si la víctima caía en la trampa y decía algo así como "ah, eres tú, Akira", ya tenían el enganche necesario para colar una historia para pedir dinero, a menudo un accidente o una amenaza mafiosa.
Cambio de táctica
El esquema fue tan utilizado y se le dio tanta publicidad en los medios de comunicación que los timadores tuvieron que cambiar de táctica. Una de las alternativas es llamar a las mujeres para amenazarlas de difundir una noticia vergonzosa sobre su esposo. "A mí no me ha pasado nunca, pero si me llaman para decirme que a mi marido lo han sorprendido tocando a mujeres en el tren y que ingrese dinero en una cuenta si no quiero que lo denuncien, tal vez lo haría", dice una ama de casa de 43 años.
La policía sigue dando a conocer periódicamente los últimos datos sobre estos fraudes como modo de poner en guardia a la población. Recientemente, la televisión pública difundió las imágenes de dos presuntos timadores que habrían estafado varios millones de yenes. Por otra parte, para resarcir en parte a las víctimas, en junio entró en vigor una nueva ley que prevé distribuirles los más de 5.000 millones de yenes (30 millones de euros) que la Corporación de Garantía de Depósitos ha identificado en cuentas bancarias usadas por delincuentes para estas estafas y que han sido congeladas.

viernes, octubre 10, 2008

Basureros voluntarios a orillas del Obata

La señora Nozaki y su grupo. JJuste
A muchos extranjeros les sorprende ver lo limpio que está el suelo en los lugares públicos en Japón. Especialmente al ver la escasez de papeleras en las calles. Si uno compra una lata de bebida en una de las abundantes máquinas, posiblemente solo podrá deshacerse de ella de un modo cívico en los contenedores que encontrará junto a cualquier otro aparato expendedor. Para papeles y plásticos no queda a veces más remedio que llevárselos a casa y tirarlos junto a la basura doméstica. Y en cuanto a las colillas, lo mejor es usar los ceniceros que hay en los espacios reservados para fumar o llevar encima uno de los ceniceros portátiles que se venden.
Es cierto que los japoneses echan pocas cosas al suelo. Pero otra explicación de la limpieza es que la basura se recoge. En estaciones, universidades, centros comerciales y otros edificios públicos el personal de limpieza es abundante y meticuloso. Además, los comercios no han perdido la sana costumbre de barrer el trozo de calle frente al lugar que ocupan. Los barrenderos municipales son casi inexistentes, pero en muchos barrios se organizan salidas de voluntarios para recoger basura, arrancar malas hierbas o retirar las hojas muertas en otoño.
Lo escrito hasta aquí es la cara de la moneda, la única que alcanzan a ver la mayoría de visitantes. Desgraciadamente, a poco que se adentre uno por carreteras de montaña o por la orilla de ríos alejados de los centro históricos, verá una realidad bien distinta. En la misma ciudad de Kioto, a pocos minutos del Templo Dorado hay una hermosa carreterita de montaña infestada de vertederos ilegales donde muchos desaprensivos se dedican a arrojar electrodomésticos y muebles viejos.
Para lo bueno y para lo malo, Japón es un país en el que mucha gente actúa sin hacer ruido. Igual que hay desalmados que aprovechan lugares apartados para ensuciar, también hay individuos que, sin pedir nada a nadie, salen a pasear con unos guantes de trabajo, unas pinzas largas y una bolsa de plástico y aprovechan el ejercicio para recoger la basura.Una de estas personas es la señora Nozaki. Ella lleva tiempo paseando junto al río Obata y llenando bolsas de basura. Un día decidió formar el grupo de voluntarios Nankin-haze para unir fuerzas y poder limpiar más a fondo. Ahora, un sábado al mes se juntan unas 30 personas y en tres horas recogen más de 100 kilos de basura en poco más de un kilómetro de río. "Si se preguntase a los japoneses si está bien tirar basura al río, seguro que todos dirían que no, pero el río está lleno de basura. Tal vez el ayuntamiento podría hacer más, pero tendríamos que pagar más impuestos", explica Nozaki.
La acción de Nankin-haze tiene además la función de concienciar de la importancia de respetar la naturaleza. La señora Shimizu, una profesora de escuela jubilada que forma parte del grupo, explica que un exalumno se le acercó recientemente para darle las gracias por invitarlo a participar y le dijo: "Si no hubiera sido por usted, yo ahora estaría jugando en casa con unos videojuegos y no sabría lo divertido e interesante que es el río".

viernes, septiembre 26, 2008

Rezos y agua para el buda inamovible

En un recóndito callejón del centro de Osaka, entre Namba y Shinsaibashi, está el templo budista Hozenji, uno de los lugares más entrañables de la ciudad. Pasar por ahí a echarle agua a sus estatuas antes de volver a casa es una práctica que reconforta cada noche a muchos habitantes de la antigua Naniwa. Especialmente a los que buscan ayuda para sus comercios de entretenimiento nocturno relacionado con el sexo o para sus relaciones de pareja, los dos campos en que la leyenda dice que las pregarias en el lugar surten más efecto, a pesar de que los responsables insisten en su capacidad multiusos.
Como en otros templos budistas, el devoto puede escoger en Hozenji entre diversas formas de introducir sus rezos, como encender barras de incienso, escribir pregarias sobre tabletas de madera o simplemente juntar las manos, cerrar los ojos e inclinar la cabeza. Pero la originalidad de Hozenji es la costumbre de arrojar agua, con un cazo metálico asido por un largo mango de madera, sobre la imagen en piedra de Fudo Myo-o, una de las personificaciones del buda Amithaba, y sobre los dos pequeños budas que la flanquean, sus ayudantes Seitakadoji y Kongaradoji. Originalmente, el agua era sólo una más de las ofrendas que los feligreses dejaban frente a las estatuas pero, según la leyenda, un día a una mujer se le ocurrió mojarlas y dio así comienzo a una tradición que ha hecho que hoy en día estén recubiertas de una capa verde de musgo.
Precisamente, el agua que se arroja es el nexo que sirvió para que el pueblo de Osaka creyera que los rezos en Hozenji tienen la capacidad de impulsar los negocios nocturnos relacionados con el sexo, ya que en Japón estos se conocen eufemísticamente, y de forma general, como mizushobai (comercio del agua). En cuanto a la atribución popular al templo de poderes para mejorar las relaciones de pareja, se dice que proviene de la creencia que de los dos pequeños budas que están a ambos lados del principal uno es masculino y el otro femenino, aunque no está nada claro a cuál de los dos corresponde cada sexo.
En junio, uno de los dos, Seitakadoji, apareció de madrugada en el suelo con la cabeza y una mano rotas. Posteriormente, un hombre de 64 fue arrestado y reconoció haber robado un par de bombillas del recinto y haber bajado de su pedestal al pequeño buda, aunque no ofreció ninguna justificación para su acción. El incidente sirvió para recordar que el templo, como la mayoría de construcciones japonesas antiguas, ha sido reconstruido en diversas ocasiones después de haber sido pasto de las llamas. En 2003 un incendio arrasó buena parte de los edificios de madera del callejón que conduce a Hozenji, pero en aquella ocasión el templo se salvó.
Curiosamente, Fudo Myo-o, considerado destructor de las falsas ilusiones y guardián del budismo, se suele representar con un aureola de fuego y una espada en alto. Su equivalente en sánscrito es Acala, nombre que significa “inamovible” y se refiere a su capacidad para resistir las tentaciones de la carne.

miércoles, septiembre 24, 2008

Aso se hace con las riendas de Japón

23/9/2008 ELECCIÓN INTERNA EN EL PARTIDO GUBERNAMENTAL JAPONÉS
• Los comicios anticipados se perfilan como solución al bloqueo político

El exministro de Asuntos Exteriores japonés Taro Aso es desde ayer el presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), lo que le garantiza la elección mañana en el Parlamento como primer ministro, gracias a la mayoría con que cuenta la formación conservadora en la decisiva Cámara baja.Aso, que obtuvo los votos de 352 de los 525 parlamentarios y representantes provinciales del PLD, sustituye a Yasuo Fukuda, que dimitió el pasado día 1, tras menos de un año en el cargo, por las dificultades para superar el bloqueo de sus políticas en el Senado, donde la oposición, encabezada por el Partido Democrático de Japón (PDJ), tiene la mayoría.

CAMINO A LAS URNAS

"El PLD, como partido de Gobierno, tiene que enfrentarse con determinación al Partido Democrático en las próximas elecciones, y solo cuando hayamos ganado esas elecciones habré cumplido con mi destino", dijo Aso en su discurso de aceptación del cargo. Todavía queda un año para completar la actual legislatura, pero se espera que Aso aproveche el tirón de popularidad que le supondrá su toma de posesión para disolver la Cámara baja y convocar elecciones antes de fin de año.

Aso tiene 68 años, es católico, está casado y pertenece a una dinastía política en la que destaca su abuelo, el primer ministro Shigeru Yoshida, recordado como el forjador de la política según la cual Japón confía su seguridad a EEUU a cambio de servir como centro de las operaciones militares estadounidenses en Asia.

El nuevo líder japonés participó en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976) en la modalidad de tiro y es conocido por su gran afición al manga, su carácter extrovertido y su propensión a las salidas de tono. Algunas de sus declaraciones le han hecho ganar fama de ultranacionalista, aunque sus posiciones en materia de relaciones internacionales y seguridad no se alejan de la línea principal de su partido, que defiende la necesidad de tener buenas relaciones con China pero manteniendo a EEUU como principal aliado.

Para reactivar la economía japonesa, que muchos expertos consideran al borde de la recesión, Taro Aso defiende la necesidad de aumentar el gasto público sin subir los impuestos. El sistema financiero nipón ha quedado relativamente a salvo de la crisis generada por las hipotecas basura estadounidenses, pero el frenazo del consumo en EEUU es un duro golpe a las exportaciones de la industria nacional.

viernes, septiembre 19, 2008

Japón ya tiene más de 36.000 centenarios

Ejercicios de gimnasia durante la celebración del Día de Respeto a los Ancianos, en Kioto. JJuste

El envejecimiento pone en jaque el sistema de asistencia médica
Las japonesas tienen una tasa de natalidad bajísima
El tercer lunes de septiembre es festivo nacional en Japón desde que en 1965 se instauró el Día del Respeto a los Ancianos. Durante la jornada, por todo el país se celebran actos dedicados a mostrar la gratitud de la sociedad a sus mayores. “El respeto a los ancianos es algo típico de la cultura japonesa, y está muy bien que sea oficial. Especialmente ahora que en muchas familias los abuelos y los nietos viven separados.”, explica Shinobu Yuasa, presidente de una asociación local de gente mayor.
Como todos los años, en la escuela primaria Sakaidani, en Kioto, la Asociación de Bienestar Social del barrio ha organizado un acto al que acuden casi 100 personas de más de setenta años, algunos en coches eléctricos o en sillas de ruedas empujadas por sus familiares. Durante más de dos horas, se suceden discursos de políticos locales alabando la contribución de las generaciones pasadas al desarrollo del país, actuaciones musicales de niños de diversas edades y una sesión de gimnasia especial para mayores. “Está todo muy bien, es una buena ocasión para reunir al barrio, aunque sólo viene una parte de los 700 ancianos que hay”, dice uno de los organizadores, de 77 años, que se ha pasado parte de la mañana acarreando mesas para acomodar a los invitados.
Es una situación cada vez más habitual en muchas comunidades, donde una gran parte de los residentes están jubilados o les falta muy poco y las fiestas a menudo se convierten en eventos organizados por ciudadanos mayores con buena salud para los más enfermos o ancianos. Aunque existen grandes diferencias regionales, el fenómeno afecta a todo Japón.
Más ancianos
Según un informe oficial, a finales de septiembre, 28 millones de ciudadanos tendrán más de 65 años, con lo que serán ya un 22% del total, y 36.276 de ellos tendrán más de cien años. La provincia más envejecida, Okinawa, en el extremo sur del país, cuenta con 61 centenarios por cada 100.000 habitantes, mientras en la más joven, Saitama, en la región de Tokio, son sólo 14. Para todo el país la media es de 28 por 100.000, de los cuales un 86% son mujeres.
Con ocasión del Día del Respeto a los Ancianos, el Ministerio de Sanidad informó de que el japonés más viejo es una mujer de 113 años que vive en Okinawa. En cuanto a los varones, en el libro Guiness de los récords aparece Tomoji Tanabe, de 112 años, residente en la provincia de Miyazaki, en el sur de la isla de Kyushu, como el hombre más viejo del mundo.
Más muertes que nacimientos
Japón cuenta con una de las mayores esperanzas de vida al nacer entre los países desarrolados, 86 años para las mujeres y 79 para los hombres. Este hecho, combinado con una de las tasas de natalidad más bajas (1,25 hijos por mujer) y el mantenimiento de la inmigración en niveles muy moderados, está convirtiendo a Japón en una sociedad envejecida. Las muertes ya superan a los nacimientos, con lo que los expertos calculan que la población japonesa alcanzó su techo en 2006 al superar los 128 millones. A partir de ahora, Japón perderá población y en 2050 un 32% de los japoneses serán personas de más de 65 años.
El envejecimiento está planteando serias dudas sobre la posibilidad de garantizar el futuro pago de las pensiones y mantener el sistema sanitario. Por el momento, ya se ha ampliado el copago de la asistencia médica de los pensionistas y se ha creado un nuevo seguro obligatorio para hacer frente a los gastos de hospitalización de larga duración. En cuanto a las pensiones, según el gobierno, los pagos pueden alcanzar en 2025 los 141 billones de yenes (más de un billón de euros), por lo que la necesidad de aumentar el impuesto sobre el consumo, que ahora está en el 5%, es uno de los principales asuntos de debate político y social.
“Tenemos que asegurar la sostenibilidad de los sistemas médico y de pensiones. Aunque hay problemas técnicos, el impuesto sobre el consumo es la única solución para tener una fuente estable de financiación”, explicó recientemente Kaoru Yosano, ministro de economía y uno de los cinco aspirantes a suceder a Yasuo Fukuda como primer ministro.
Un reto político
Las proyecciones demográficas aseguran que los temas que afectan a los ancianos aumentarán su peso político, algo de lo que muchos de ellos son plenamente conscientes. “A partir de ahora, muchos electores seremos gente mayor, que además tenemos un nivel de participación electoral alto, así que los políticos, si quieren ganar las elecciones, tendrán que pensar en nuestros problemas y plantear planes para solucionarlos”, opina Natsushi Ono, ejecutivo jubilado de 73 años.
Natsushi ha pasado el Día del Respeto a los Ancianos desarrollando su agenda habitual de actividades. “A mí no me gusta ir a encuentros sólo para viejos, me parece que no sé de qué hablar, no tengo nada en común con la mayoría. Pero me parece muy bien que se celebre este día para que el país muestre su agradecimiento a los mayores”, se justifica el señor Ono.

martes, septiembre 16, 2008

Japón basa su seguridad en las comisarías de barrio

Dos policías salen a patrullar desde el koban del puente de Shijo, Kioto. JJuste
Un 20% de los policías nipones están en estos pequeños destacamentos
Vecinos y entidades colaboran con los agentes
Jordi Juste
Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en Japón sólo se producen 0,05 robos anuales por cada 1.000 habitantes, mientras en España superan los 2. Igualmente bajo es el número de crímenes violentos, que no alcanza los 0,5 por 1.000 (en España son más de tres y en el Reino Unido, líder de la OCDE, más de 10). En cuanto al número de homicidios, Japón registra, igual que España, un número relativamente bajo, alrededor de 1,1 cada año por 100.000 habitantes, una quinta parte de los que se producen en Estados Unidos.
La forma de despliegue policial en comisarías de barrio es citada a menudo para explicar el bajo índice de criminalidad japonés. “La segura y pacífica vida comunitaria japonesa la mantiene el sistema de koban”, declara la Agencia Nacional de Polícia de Japón en su valoración del funcionamiento de las aproximadamente 14.000 minicomisarías que tiene repartidas por todo el territorio.
En Japón hay un sólo cuerpo de policía, aunque con distintas ramas y unidades y una estructura adaptada a sus 47 provincias. A pesar de contar con sólo 181 agentes por cada 100.000 habitantes (280 en España), la presencia policial es notoria, gracias a los koban, donde un mínimo de tres agentes desarrollan básicamente funciones de vigilancia. Los policías destacados en las minicomisarías (un 20% del total) salen a patrullar por el barrio en coche, moto, a pie o en bicicleta y también se ocupan de mantener el contacto con las entidades locales y recabar su colaboración.
Recientemente, en un encuentro con entidades vecinales, el jefe de una comisaría de barrio de Kioto informaba de la disminución del número de delitos. “Tal vez se han reducido porque ahora la gente se atreve más a llamar la atención a los jóvenes cuando hacen algo que no está bien”, explicaba el responsable policial.
A parte del trabajo de vigilancia que hacen los policías del barrio, periódicamente se hacen rondas de ciudadanos para llamar la atención a los causantes de problemas. Para los representantes vecinales, las reuniones de jóvenes en parques o delante de los supermercados abiertos por la noche son una preocupación, ya que las consideran viveros del delito. Otro punto que provoca la atención de las asociaciones es la iluminación: “Para la seguridad, la luz es fundamental. Las patrullas también son útiles, pero la iluminación es muy efectiva”, justifica un representante vecinal.
Preocupación por los exhibicionistas
En Japón se producen pocas violaciones (0,1 por cada 10.000 habitantes por 1,4 en España), pero existe una gran sensibilidad hacia los exhibicionistas. “En el barrio, de vez en cuando, se produce alguna denuncia. Por las descripciones de las víctimas creemos que hay cuatro, pero hasta el momento no hemos podido obtener una descripción detallada de la cara”, explica el jefe de policía.
Además de concienciar y coordinar a los vecinos, las comisarías de barrio mantienen un registro de todas sus casas, donde constan todos los habitantes y sus ocupaciones. Los policías pasan periódicamente por los domicilios a preguntar si ha habido cambios o bien hacen la consulta por teléfono. El registro es voluntario, pero normalmente los vecinos colaboran. “El problema es que el 50% de la gente no está en casa y el 20% es gente muy mayor que tiene como política no coger el teléfono. De hecho, se produce la ironía de que nosotros llamamos para avisar a la gente de que tenga cuidado con los que llaman haciéndose pasar por funcionarios”, explica un policía destinado en un koban.
Otro problema que encuentra esta forma de vigilancia comunitaria es que en Japón los lazos sociales son cada vez más frágiles y existe más gente que trabaja lejos de su hogar, sólo regresa para dormir y no conoce a sus vecinos. Los policías de barrio explican que últimamente reciben denuncias de niños que han visto a gente rara que les ha dicho algo sospechoso, aunque a veces se trata simplemente de hombres mayores del vecindario que actúan sin mala voluntad y a los que los niños desconocen.

Una mujer aspira a dirigir Japón

La ex ministra de defensa Yuriko Koike es uno de los cinco candidatos que se presentan a las elecciones a la presidencia del Partido Liberal Democrático (PLD) que se celebrarán el próximo día 22 para sustituir a Yasuo Fukuda, que presentó su dimisión el uno de septiembre. El cargo de presidente del PLD lleva aparejado casi automáticamente el de primer ministro gracias a la mayoría con que cuenta el partido en la decisiva Cámara Baja del parlamento japonés.
De triunfar, Koike se convertiría en la primera mujer que asume el máximo liderazgo político en Japón, país que ocupa el lugar número 54 en el ránking de la ONU según el poder político y económico que ostentan sus mujeres. “Quiero afrontar los asuntos de la mujer desde una perspectiva no partidista. Eso hará que se liberen las energías potenciales de la mujer y convertirá Japón en un país con fuerza”, declaró Koike.
La candidata a liderar el PLD tiene 56 años, está soltera y llegó a la política después de trabajar como intérprete de árabe y como presentadora en la televisión. En 2005 se convirtió en ministra de Medio Ambiente del gobierno de Junichiro Koizumi, y se la considera responsable de la política coolbiz, consistente en abandonar el uso de la corbata en verano para ahorrar la energía que se gasta en aire acondicionado. Posteriormente, en el gobierno de Shinzo Abe se convirtió en la primera mujer ministra de Defensa, pero dimitió al cabo de 54 días para responsabilizarse por un caso de filtración de información reservada.
Koike no lo tendrá fácil para lograr su objetivo. Sus rivales son el ex-ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso, el actual titular de Economía, Kaoru Yosano, el ex ministro de Defensa Shigeru Ishiba y Nobuteru Ishihara, hijo del gobernador de Tokio. Por el momento las encuestas indican que Aso es el favorito entre la población, deseosa de un liderazgo fuerte después de los fracasos de Abe y Fukuda.

El Primer Ministro japonés dimite por sorpresa

2/9/2008 ANUNCIO POR SORPRESA DEL JEFE DEL GOBIERNO EN TOKIO
Jordi Juste
El Primer Ministro japonés, Yasuo Fukuda, anunció ayer su renuncia al cargo y a la jefatura del Partido Liberal Democrático (PLD). “He escogido el momento, antes del inicio de la sesión extraordinaria del parlamento, para causar el mínimo de molestias a los ciudadanos”, anunció Fukuda en una breve rueda de prensa transmitida en directo por las principales cadenas de televisión. La popularidad de Fukuda no ha parado de bajar en las últimas semanas por su incapacidad de implementar políticas decididas para hacer frente a la crisis económica y apenas ha podido aprovechar el efecto propagandístico de actuar como anfitrión de la cumbre del G-8, celebrada en julio en Hokkaido, norte de Japón.
En los próximos días el PLD tiene que determinar las fechas para la elección de su próximo líder, quien debería formar gobierno, ya que el partido cuenta con la mayoría en la determinante Cámara Baja de la Dieta, el parlamento bicameral nipón. El Senado está dominado desde hace medio año por la oposición encabezada por el Partido Democrático de Japón (PDJ) de Ichiro Ozawa, que en los últimos meses ha reiterado su petición de que Fukuda convoque elecciones.
Ayer el Primer Ministro se refirió al bloqueo ejercido por el PDJ como una de las causas de su renuncia al cargo. “El Partido Democrático ha intentado bloquear todas las leyes, por lo que nos ha llevado mucho tiempo poner en práctica todas las políticas. Por el bien del pueblo japonés, esto no se puede repetir”, declaró el Primer Ministro.
Ahora habrá que ver cómo reaccionan las diferentes facciones del PLD, así como su partido coaligado, el budista Komeito. A juzgar por los precedentes, lo más probable es que aparezca un líder de consenso que intente aprovechar el año que queda de legislatura para recuperar algo de popularidad y poder así afrontar unas elecciones con posibilidades. De todos modos, tampoco se puede descartar la formación de un gobierno encargado de convocar elecciones antes de que el apoyo popular al PLD toque fondo.

Fukuda fue elegido hace once meses por el PLD para suceder a Shinzo Abe que dimitió por problemas de salud tras sólo un año en el cargo. Abe, a su vez, había sustituido un año antes a Junichiro Koizumi, quien fue reelegido hace tres años como Primer Ministro después de que su partido arrasara en unas elecciones que plateó como un plebiscito sobre su plan de privatizar el sistema de correos.
Tras conocer la decisión de Fukuda todos los partidos de la oposición se apresuraron a acusarlo de irresponsable y exigieron la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria de elecciones. Si el PLD desoye esta llamada y escoge una vez más por su cuenta al próximo Primer Ministro, este será el cuarto líder que tiene el país desde que sus ciudadanos fueran convocados a unas elecciones generales en septiembre de 2005.

Belleza bajo las sombrillas

Dos mujeres portando sombrillas. JJuste
El ideal de belleza femenina japonesa comporta una piel lo más blanca posible. No se trata de una moda pasajera, sino de un concepto muy enraizado en la cultura. “En la mujer de piel blanca, un punto de fealdad no se nota”, dice un refrán japonés. La piel morena en las mujeres se considera algo sucio y por eso la industria cosmética nipona obtiene gran parte de sus beneficios vendiendo productos que conservan o restauran la palidez natural del cutis. Prácticamente las únicas japonesas que escapan al deseo de tener una tez blanca son las ganguro, mujeres jóvenes que desde los años 90 siguen exactamente la tendencia contraria, es decir se caracterizan por lucir un moreno extremo, a menudo realzado gracias a la química.
Para la mayoría de japonesas la palidez de la piel, especialmente la de la cara, es una parte importantísima de su imagen. Para protegerla no se fían sólo de las cremas sino que también evitan exponerse al sol más de lo necesario. Para ello se valen de guantes larguísimos, gorras y sombreros con grandes alas y, sobre todo, de sombrillas. En la segunda mitad del siglo 20 estos objetos parecían condenados a la desaparición, relegados al uso por parte de mujeres de edad avanzada o poco conscientes de las últimas modas en el vestir. Sin embargo, en las últimas décadas la sombrilla ha vuelto y hoy en día las mujeres jóvenes no tienen reparos en usarla.
Al resurgir del parasol portátil ha contribuido sin duda el gran esfuerzo hecho por la industria japonesa para comercializar diseños adaptados a todas las modas y estilos. Pero otro factor determinante de la recuperación de su popularidad a finales de siglo 20 fue la aparición de los alarmantes informes sobre el agujero en la capa de ozono de la atmósfera y las noticias sobre el aumento del número de enfermos de cáncer de piel. Los fabricantes respondieron rápidamente con productos que filtran los rayos ultravioletas y por lo tanto protegen mejor la piel.
El fin del mes de las lluvias y la llegada del verano suponen la multiplicación de las sombrillas en las calles japonesas, pero estas se pueden ver durante todo el año. En días nublados, la visión de una mujer japonesa caminando bajo una de ellas confunde a algún viajero extranjero despistado, que se pregunta si ya han empezado a caer gotas y él todavía no se ha dado cuenta.
Esta obsesión por protegerse de la luz solar suele ser más fuerte entre las mujeres mayores, más preocupadas por la fragilidad del cutis y más convencidas desde niñas de la fealdad de su morenez. Las campesinas o las que trabajan en los jardines suelen cubrirse con enormes pañuelos y grandes sombreros de paja que casi no dejan ni un milímetro de piel al descubierto.
El uso de la sombrilla es algo tan normal en Japón que muchas mujeres se sorprenden cuando se les explica que en Europa o en América es casi inexistente. “Pero lo he visto en un cuadro de Goya”, se extrañaba recientemente una joven universitaria japonesa. Ella misma, una vez informada de que la protagonista de El quitasol es una dama del pasado, insistía en preguntar si en España no hay noticias sobre la proliferación del cáncer o si a las españolas no les importa quemarse la piel.

Quimonos para todo el año

El verano es, con toda seguridad, la mejor estación para ver por la calle a personas ataviadas con vestidos japoneses tradicionales. Especialmente si se acude a una localidad en fiestas. Entonces algunos hombres y muchísimas mujeres salen a la calle luciendo sus yukata, unos quimonos de algodón mucho más simples y baratos que los de seda, que se suelen reservar para ocasiones más formales.
Desde que Japón se abrió a Occidente en 1868 la indumentaria cotidiana de los japoneses se fue adaptando a las costumbres europeas y americanas. Primero fueron los militares y los políticos los que imitaron las formas extranjeras de vestir y poco a poco les siguió el resto de la población. La tendencia se aceleró tras la derrota en la segunda guerra mundial y la ocupación americana. En el caso de las mujeres, su acceso masivo al mercado laboral en las últimas décadas les ha hecho adoptar definitivamente la ropa occidental. Sin embargo, los vestidos tradicionales no se abandonaron nunca totalmente y hoy son diversas las ocasiones en que se pueden ver usados con toda naturalidad.
A niños y niñas se les viste un suntuoso quimono en el shichigosan, una ceremonia sintoísta equiparable a la primera comunión, y la mayoria de chicas visten quimonos en la ceremonia en que celebran su mayoría de edad y en su graduación en la Universidad. A parte de estas ocasiones, es fácil ver a mujeres vistiendo quimonos en bodas, independientemente de si estas se celebran al estilo tradicional japonés o con la novia vestida de emperatriz Sisí en alguna de las capillas de cartón piedra con que cuentan casi todos los grandes hoteles. También es relativamente normal que aparezcan en programas de televisión celebridades vistiendo quimonos en programas que no siempre tienen contenido folclórico.
Lo escrito vale para todo Japón, pero en Kioto no es necesario que ocurra nada muy especial para ver a mujeres vistiendo quimonos. Una exposición de cerámica o un concierto son excusas suficientes para muchas mujeres para ponerse el vestido tradicional. Casi nunca dejan de ser una minoría, pero se hacen ver.
Hasta hace unas décadas los carísismos quimonos de seda eran la parte más importante del ajuar de una novia. Hoy en día, en cambio, muchas mujeres japonesas no tienen ninguno de esos vestidos en propiedad, así que no les queda más remedio que alquilarlos cuando se les presenta una ocasión para usarlos. En Kioto, además, hay tiendas a las que acuden turistas nacionales que quieren experimentar su visita a la antigua capital imperial vestidos a la antigua.
Los yukata se usan en todo el país en verano para ir a las fiestas, pero también durante el resto del año en los balnearios para cubrirse entre baño y baño. Además, la mayoría de hoteles japoneses ponen cada día en las habitaciones uno de estos quimonos de algodón para cada huesped como pijama. Para muchos turistas extranjeros la tentanción de llevárselos como recuerdo es tan fuerte que en algunos casos hay avisos para que no se haga o invitaciones a hacer una solicitud formal en la recepción.


jueves, agosto 28, 2008

Cerveza y béisbol en la azotea

Hanshin Beer garden, Umeda, Osaka. JJuste
Entre junio y septiembre, en los grandes edificios de la región de Kansai (Osaka, Kioto, Kobe, Nara) proliferan los llamados beer garden, terrazas instaladas en las azoteas donde, por un precio fijo, se puede pasar un atardecer bebiendo y comiendo a placer. En el centro de Osaka el paisaje que se ve desde la mayoría de jardines cerveceros consiste en edificios y más edificios hasta donde alcanza la vista. En Kioto, en cambio, se puede ver el río Kamo, las montañas del este de la ciudad o, desde alguno de los hoteles que están justo delante, la muralla iluminada de Nijo-jo, el palacio del Shogun.
Pero la mayoría de los japoneses no van a los beer garden a ver el paisaje sino a comer, beber y ver béisbol en compañía de sus amigos. Como el verano coincide con el punto álgido de la temporada del deporte más popular de Japón, la tarde se remata muchos días en estos lugares viendo en una gran pantalla a los lanzadores y bateadores del equipo favorito de la región, los Hanshin Tigers. A diferencia del fútbol, en que se juega una o dos veces por semana, el béisbol se juega casi cada día, los partidos pueden durar más de tres horas y hay numerosas pausas, ideales para levantarse e ir a la barra a rellenar la jarra y el plato.
Los lectores que no hayan estado en el extremo oriente en verano tal vez se están imaginando la escena mecida por una suave brisa refrescante. La realidad es que, salvo algunos días de tregua, en casi todo el este de Asia el verano es sofocante tanto a ras de suelo como en los áticos. En Honshu, la isla principal de Japón, a las precipitaciones acumuladas durante el tsuyu, el mes de las lluvias que da paso al verano, se añaden repetidos frentes de aire cálido que llegan del océano y que hacen que la humedad atmosférica sea muchos días y muchas noches de más de un 90%.
Estas condiciones meteorológicas hacen que a menudo los beer garden de Kansai parezcan saunas al aire libre, especialmente los que sirven carne que el cliente asa en las planchas instaladas en cada mesa. En el resto hay aparadores surtidos con comida muy variada, como frutas, verduras, pollo frito, empanadillas chinas, bolas de pasta con pulpo (takoyaki), yakisoba y otros platos que en Japón se consideran buen acompañamiento para la cerveza. El precio suele estar alrededor de los 3.500 yenes (unos 20 euros) y están abiertos entre las seis y las diez.
Aunque en los beer garden también se sirven cócteles y bebidas no alcohólicas, la cerveza es la reina de las azoteas. No en vano, la mayoría de estas terrazas están gestionadas directamente por las principales cerveras niponas, Asahi, Kirin y Sapporo, que se disputan aquí parte del liderzago nacional de ventas. Los japoneses, a pesar de ser los más bebedores de Asia, no destacan en la liga cervera mundial, donde se sitúan en una posición intermedia con sus aproximadamente 50 litros anuales por habitante, lejos de los más de 80 de España o de los 150 del líder, la República Checa. Con todo, la cerveza es la bebida alcoholica más consumida en Japón, mucho más que el tradicional sake, que no ha dejado de languidecer en los últimos 60 años y ya está por debajo de los 10 litros per capita.

miércoles, agosto 27, 2008

El ensordecedor canto de la cigarra

Una cigarra posada sobre el tronco de un cerezo en Kioto. JJuste
Dicen las estadísticas que Japón es el país más ruidoso del mundo. La lista de ruidos es larga y depende de la sensibilidad de cada persona. Trenes y automóviles que pasan rozando las casas, camiones que avisan cuando van a girar, caravanas de ultraderechistas con altavoces, políticos en campaña anunciando promesas desde sus coches, bicicletas chirriantes, avisos para que la gente no se olvide cosas en los transportes públicos, bandas de motoristas nocturnos, alertas frente a las escaleras automáticas, ascensores, hornos o máquinas de cocer arroz que hablan y gravaciones para enmascarar los sonidos corporales en los servicios para mujeres son algunos ejemplos de ruidos causados por los japoneses. Pero ninguno de estos sonidos es comparable, ni en volumen ni en ubicuidad, al canto de las cigarras en verano.
El clima tórrido y la abundancia de árboles hacen de Japón un ecosistema ideal para estos insectos. Los omnipresentes cerezos, desnudos en invierno y efímeramente floridos en primavera, se pueblan en verano de cigarras que, a medida que avanza el calor, van dejando sus hojas verdes llenas de agujeros. Desde que termina la primavera empieza a aumentar su número hasta alcanzar su apogeo en plena canícula y luego disminuir lentamente para cesar con la llegada del otoño. Dicen que su existencia es muy beneficiosa para los vegetales porque los libera de algunas plagas. Pero para los oidos humanos su canto es ensordecedor.
Un problema añadido es que las cigarras cantan especialmente (aunque no exclusivamente) durante el día y en Japón el sol sale muy temprano. A primeros de agosto, en Tokio lo hace a las cinco menos diez minutos de la mañana y en Kioto quince minutos más tarde. Y poco después de que empiece a clarear comienza ya el concierto de las cigarras macho para atraer a las hembras. Yo vivo en un sexto piso y a partir de las seis se hace ya muy difícil mantener el sueño. Pero es que en una planta más baja, o a ras de suelo, a veces hay que hablar a gritos para hacerse entender entre el estridente chirri-chirri-chirri.
Para los japoneses las cigarras parecen ser un reto a su proverbial capacidad de soportar las adversidades. Además, desde antiguo se las ha considerado un ejemplo de la mutabilidad de las cosas y están muy presentes en diversas formas de arte, sobre todo en la poesía. “Negawakuba nembutsu wo nake natsu no semi” (si estás rezando reza al Buda Amida cigarra de verano), es sólo un ejemplo de las decenas de haikus que dedicó a este insecto el poeta Issa Kobayashi hace más de dos siglos.
Curiosamente, la fábula de Esopo sobre la cigarra y la hormiga es conocida en Japón en su versión centroeuropea, es decir con la festiva cigarra convertida en grillo. A los japoneses les encanta esta historia porque son conscientes de haber creado con su laboriosidad una civilización próspera en un medio ambiente a menudo hostil. Grillos o cigarras, los impertinentes insectos les recuerdan cada verano a gritos la sabiduría de la hormiga.

miércoles, agosto 06, 2008

La plaga de los cuervos

En las últimas décadas se han multiplicado gracias a la abundancia de basura
Las compañías de servicios entre las víctimas de los pájaros negros
Un cuervo posado sobre un arce en un parque de Kioto. JJuste
Nadie sabe exactamente el número de cuervos que hay en Japón, pero ornitólogos y responsables municipales coinciden en asegurar que en las últimas décadas se han multiplicado y no han dejado de causar problemas. Estos pájaros han sido siempre una amenaza para los agricultores nipones y sus cultivos, pero últimamente han proliferado también en las ciudades, donde su tétrico graznido se ha convertido ya en uno más de los sonidos típicos.
“La gran cantidad de parques, hileras de árboles en las calles, grandes árboles en las residencias y edificios altos, y como propina la facilidad de obtener basura orgánica” son las razones que aporta la profesora Michiyo Matsuda en su libro Karasu, naze Tokyo ga suki nanoka (Por qué a los cuervos les gusta Tokio) para explicar la gran presencia de estos pájaros en la capital de Japón.
A las causas apuntadas por Matsuda se añade que en las ciudades los cuervos se encuentran a salvo de sus depredadores naturales. Por eso ahora muchos ayuntamientos tienen planes para deshacerse de ellos. La medida más habitual es la captura y exterminación, así como la eliminación de sus nidos. Sin embargo, los cuervos urbanos están muy bien alimentados, lo que hace que su índice de reproducción sea muy alto y los esfuerzos para acabar con ellos consigan a penas mantener a raya su proliferación.
“Sólo queremos volver a la edad dorada de coexistencia”, explicaba recientemente un responsable del Departamento de Medio Ambiente del gobierno provincial de Tokio para justificar su campaña de eliminación de cuervos. Desde 2001 sólo en la capital se han exterminado con gas casi 100.000 de estos pájaros. Se dice que la campaña contra los cuervos en Tokio tomó nuevos bríos gracias a la ira de su gobernador, Shintaro Ishihara, conocido por su nacionalismo y por sus excesos verbales, que fue atacado en la cabeza por uno de ellos mientras jugaba al golf.
Sea o no cierta la anécdota, es verdad que es fácil oir historias de japoneses que han sufrido o visto directamente agresiones de cuervos. “Yo he visto como atacaban a una persona de edad e intentaban atacar a unos niños que movían un cuervo muerto. Son muy listos y es muy difícil deshacerse de sus nidos, primero hay que ahuyentarlos con humo”, explica el director de una escuela de Kioto.
La basura en la calle
“Ahora, con la unificación de bolsas y el uso de redes, hay menos basura, pero tenemos a una mujer que les deja comida a los gatos salvajes y los cuervos lo saben y van a cogerla”, cuenta un líder vecinal. Un caso parecido es el de la gente que acaba alimentando a los cuervos aunque su intención sea dar de comer a las palomas o a los patos en algunos parques, a pesar de los letreros que advierten contra esta práctica.
En Japón todavía hay muchas zonas urbanas en que no se usan contenedores y la basura se recoge dos o tres días por semana. Los vecinos dejan las bolsas por la noche en un montón en la calle para que los basureros las recojan por la mañana, pero a veces cuando estos llegan ya han pasado los cuervos y han esparcido desperdicios por toda la calle. Hasta hace unos años las bolsas eran opacas, pero se introdujeron las translúcidas para inducir a la gente a hacer correctamente la selección de desechos y con ello se les facilitó el trabajo a los cuervos.
Además de atacar a los humanos y diseminar despojos, los cuervos causan problemas a las compañías de servicios. En los últimos dos años, en Tokio se produjeron unos 1.500 casos de cortes de cables de fibra óptica por parte de los cuervos, que al parecer usan este material en la elaboración de sus nidos. El incidente más espectacular causó la breve interrupción del servicio de tren de alta velocidad.
La presencia urbana de los cuervos también causa problemas a otros pájaros, por la competencia que suponen o porque destruyen sus nidos y se comen sus huevos. En Tokio, para proteger de los cuervos a una pequeña ave migratoria se ha iniciado un experimento en el que se están usando más de 10.000 abejas cerca del aeropuerto de Haneda. Los insectos, que tienden a atacar todo lo que sea negro, mantienen alejados a los cuervos.
Mito y mala imagen
A pesar de la mala imagen de este pájaro, un cuervo negro de tres patas sosteniendo una pelota ocupa el centro del escudo de la Federación Japonesa de Fútbol, y es que en la mitología japonesa el cuervo conocido como yatagarasu tiene el papel de mensajero de la diosa Amaterasu, la principal deidad del panteón sintoísta. Pero entre los japoneses de hoy en día casi todo el mundo parece odiarlos. “Tienen una voz detestable. Y sólo de verlos me parece que alguien se va a morir”, explica una mujer de mediana edad.

Guerra a las barrigas en Japón

El objetivo es combatir el síndrome metabólico
Todos los mayores de 40 años deberán medirse el abdomen
Un grupo de hombres come gyudon (arroz con carne) en un restaurante de Kioto. JJuste
“Estos últimos años, debido al cambio de los hábitos de los japoneses y al envejecimiento de la población, han aumentado enfermedades como la diabetes y otras relacionadas con el estilo de vida; se calcula que son las causantes de un tercio de las muertes. Cada persona puede prevenirlas mediante una dieta equilibrada y un ejercicio adecuado.”
Así es como el Ministerio de Salud, Trabajo y Seguridad Social de Japón presenta su campaña para concienciar a la población de la necesidad de prevenir el llamado Síndrome Metabólico, caracterizado por la conjunción de diversos factores de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes. El síntoma más llamativo del síndrome metabólico es la concentración de grasa en el abdomen, por lo que los japoneses, siempre rápidos en acuñar nuevos términos, ya han adoptado la voz metabo como sinónimo de persona con exceso de peso.
El ministerio se ha marcado el objetivo de reducir la parte de la población con sobrepeso en un 25% en los próximos siete años y calcula que hasta el año 2025 puede ahorrar 2 billones de yenes (12.000 millones de euros) en gasto sanitario. Más que la necesidad de controlar los gastos sanitarios de una población cada vez más envejecida, hay quien ve en esta nueva política una forma de hacer crecer el negocio sanitario calificando a una parte sustancial de la población como “medio enferma”. Según un reciente editorial del diario Asahi Shinbun, el programa “está diseñado más para satisfacer los intereses del ministerio que para mejorar la salud de la gente”.
Un país de gente delgada
De hecho, cualquier persona que haya visitado Japón puede sorprenderse de leer que su gobierno ha emprendido una campaña para combatir el exceso de peso. En este país hay gordos, por supuesto, pero la mayoría de la población presenta unas figuras que a los ojos de los occidentales parecen extremamente delgadas. Sin embargo, la falta de ejercicio, el aumento de las comidas fuera de casa y la ingesta generalizada de platos ricos en grasas han hecho crecer el número de personas que llevan una vida considerada poco sana.
“Los japoneses parecemos delgados, pero a veces la grasa no se ve, se acumula en las entrañas”, comenta en un restaurante una mujer de 35 años que, por su flacura, posiblemente no podría desfilar en pasarelas de moda como Cibeles. Su compañera de mesa, algo mayor pero igualmente delgada, celebra la campaña del gobierno: “Está bien que animen a la gente a hacer más ejercicio”, asevera mientras da cuenta de un voluminoso plato de fideos chinos.
La campaña del gobierno no sólo anima a la gente a moverse más sino que contiene medidas obligatorias. De momento los más de 50 millones de personas de entre 40 y 74 años deben someterse a la medición de su circunferencia abdominal. Si ésta supera los 85 centímetros en los hombres o los 90 en las mujeres, el siguiente paso será hacerse un análisis de sangre para detectar si existen niveles demasiado altos de azucares o grasas. En caso de que los haya, será necesario ponerse en manos de un especialista. El gobierno prevé incentivos económicos para las empresas que logren reducciones significativas de sus trabajadores afectados y penalizaciones para las que no las consigan.

Dudas médicas sobre el plan

Para Takashi Doi, médico de familia en Kioto, no está clara la efectividad del procedimiento escogido para detectar a las personas que sufren el síndrome. “Se quieren hacer reconocimientos generalizados a la población, pero con los criterios actuales una gran parte de la ciudadanía será diagnosticada con el síndrome”, afirma el doctor Doi, que adopta una actiud escéptica sobre la política del Ministerio: “Está bien que la gente tome conciencia del problema pero, en muchos casos, uno de los principales causantes del exceso de masa corporal es que la gente hace demasiadas horas extras y cena tarde, aunque tampoco se puede pedir a todo el mundo que no haga horas extras. Son dos problemas que están bajo la tutela del mismo ministerio, así que tal vez también deberían hacer algo para resolver esta contradicción”.

miércoles, julio 30, 2008

La 'Rambla' japonesa del buen vestir

28/7/2008 CRÓNICA DESDE TOKIO
A veces se compara la calle Omotesando de Tokio con los Campos Elíseos de París, sobre todo por la presencia de las grandes marcas internacionales de la moda del vestir. Sin embargo, por sus dimensiones y su inclinación, Omotesando se parece más a la Rambla de Barcelona que a la gran avenida parisina. Además, si el paseo barcelonés tiene su calle Portaferrissa, el tokiota cuenta con Takeshita-dori, una estrecha vía afluente con numerosos comercios de ropa y accesorios que van desde lo desenfadado a lo marginal.
Omotesando une la avenida Aoyama con el santuario sintoísta Meiji, el más importante de la capital. A ambos lados de la calzada, hay amplias aceras donde están plantados unos grandes zelkova que contribuyen a dar a esta parte de Tokio un aire de ciudad europea.

La zona en la que se encuentra Omotesando es conocida como Harajuku y se encuentra a diez minutos a pie de Shibuya, el barrio comercial y de entretenimiento donde se generan muchas de las modas juveniles, sobre todo femeninas, que luego se expanden por el resto de Japón y de Asia. En Shibuya casi todo es chillón, mientras que en Harajuku domina un diseño más sutil.

En menos de medio kilómetro, se suceden tiendas de grandes marcas de lujo, como Bottega Veneta, Loewe, Cristian Dior, Issey Miyake y Gucci, aunque también se encuentran empresas textiles más orientadas al gran consumo, como la española Zara y la americana Gap. Además, se mantienen en pie clásicos del comercio local, como el Oriental Bazar, donde se pueden comprar desde suvenires asequibles hasta caras antigüedades, y empresas de otros sectores, como la telefonía móvil, que aprovechan la gran concentración consumista para presentar sus últimos productos.

La necesidad de llamar la atención en un ambiente tan cuajado de diseño ha provocado la aparición de edificios espectaculares en la calle Omotesando, como el centro comercial TOD'S, de Toyo Ito, o las sedes de Louis Vuitton y Prada. Pero una de las obras que más han dado que hablar son las galerías Omotesando Hills, diseñadas por Tadao Ando y ubicadas en el lugar que ocupaba hasta el 2005 el complejo de apartamentos Dojunkai Aoyama, construido en 1927 segun el estilo de la Bauhaus alemana.

Aunque el nuevo edificio ha conservado una porción de los antiguos apartamentos, su construcción sirvió para reactivar el debate sobre el carácter perecedero de las construcciones y la necesidad de conservar muestras de la historia contemporánea de la ciudad. En Japón eso siempre finaliza con la piqueta dejando lugar a un nuevo edificio más resistente a los terremotos y más rentable para sus propietarios.

La incertidumbre por la situación económica y la subida del precio de los carburantes han hecho caer las ventas de ropa y accesorios de lujo en Japón, donde parecían contar con una clientela a prueba de crisis. Ahora son menos que hace unos meses los que se aventuran a entrar en las tiendas a dejarse buena parte del sueldo, pero la afluencia de peatones en la calle Omotesando no cesa, en especial los fines de semana.

jueves, julio 17, 2008

Más de mil años de desfiles contra la peste

Un yamaboko. JORDI Juste
Cada verano se celebra en Kioto el Gion Matsuri, la gran fiesta de la ciudad. Desde el día 1 hasta el 31 de julio hay actos relacionados con el sintoísmo, la religión ancestral de Japón, pero es ahora, a mediados de mes, cuando más gente participa, y hoy es el día grande. Durante los días anteriores, en algunas calles del centro se han instalado numerosos puestos de comida y bebida a los que cientos de miles de personas acuden al atardecer, muchas vestidas con yukata (quimono de algodón para el verano), a pasear y a ver los yamaboko, auténticos protagonistas de la fiesta. Se trata de unas enormes carrozas de madera, de más de 20 metros de altura y 12 toneladas de peso, con sofisticados trabajos de tapicería y marquetería, en las que montan músicos que tocan el ritmo conocido como Gion-bayashi.
Hoy los yamaboko desfilan por el centro de la ciudad arrastrados por los miembros de las diferentes cofradías, que han pasado parte del año preparándose para la ocasión. El orden se decide por sorteo y en la carroza de cabeza, la Naginataboko, viaja el chigo, un niño elegido por los mercaderes de la ciudad que se encarga de abrir la ceremonia cortando de un solo golpe de catana una cuerda sagrada. El chigo viste ropas ceremoniales sintoístas y debe seguir durante semanas diversos ritos de purificación y evitar influencias consideradas contaminantes, como el contacto con el suelo o la presencia de mujeres. Algunas de estas costumbres tienen ya más de mil años.
En el 869 de nuestra era, Heian Kyo (la actual Kioto) sufría el azote de la peste. La corte se había trasladado desde Nara menos de un siglo antes, convirtiendo la ciudad en el principal núcleo de poder del país. La población había crecido rápidamente y sufría del mismo modo los estragos de la enfermedad, atribuida al dios Gozu Tenno, que en la época era el habitual sospechoso de causar los desastres que frenaban periódicamente la explosión demográfica. Para contrarrestar su poder, el emperador ordenó rezar a Susanoo-no-Mikoto, el dios del santuario de Yasaka, en Gion. Una de las formas elegidas de honrarle fue la construcción de 66 picas representando cada una de las provincias del país.
La práctica se hizo costumbre y se convirtió en la base del Gion Matsuri, y esas simples estructuras se fueron transformando en los yamaboko actuales, que conservan como elemento central unos largos palos que representan las antiguas lanzas. En la actualidad desfilan nueve grandes carrozas, llamadas hoko, acompañadas de 23 más pequeñas, conocidas como yama. Uno de los grandes atractivos de la fiesta es ver la habilidad de las cofradías para hacer girar estos enormes vehículos en las diferentes curvas del recorrido.
Kioto es hoy una ciudad de más de un millón de habitantes, con prestigiosas universidades y empresas de tecnología punta capaces de producir los recursos necesarios para luchar contra las enfermedades del siglo XXI sin necesidad de rogativas. Pero cada año cientos de miles de personas participan en rituales que tienen más de 10 siglos de antigüedad y que sirven para recordar que, en cuanto a tradiciones, Kioto sigue siendo la capital de Japón.

Un festín para olvidarse del hambre


Los líderes del G-8 disfrutaron de una comilona tras hablar del hambre en África
La opípara cena se preparó con ingredientes del país
Lunes 7 de julio, Tanabata, el romántico día en que, según la leyenda china, las estrellas Vega y Altaïr, condenadas a vivir separadas durante todo el año, se permiten cruzar la vía láctea para pasar unas horas juntas. En Japón es tradición colgar tiras de papeles de color con deseos escritos en ramas de bambú que se sitúan en muchos lugares públicos.
En un lujoso hotel, a orillas del lago Toya, en Hokkaido, la gran isla del norte de Japón, siguiendo el ejemplo de su anfitrión, el primer ministro japonés Yasuo Fukuda, los políticos más poderosos de la tierra anudan a un arbusto sus buenas voluntades. El presidente de Estados Unidos, George Bush, escribe: “Deseo un mundo libre de tiranía: de la tiranía del hambre y la enfermedad.”
Poco antes, los líderes de los países más industrializados de la tierra y Rusia se han reunido con un grupo de invitados africanos que les han reclamado acciones inmediatas para frenar la escalada de los precios de la energía y los alimentos, que están amenazando de hambre a millones de personas en sus países. Los mandatarios ricos los han obsequiado con buenas palabras y se han comprometido a ofrecer ayudas que en muchos casos beneficiarán a sus propias industrias.
Cumplidos los rituales de las buenas palabras, Fukuda, Bush, Merkel, Brown, Sarkozy, Harper, Berlusconi, Medevedev y Durao Barroso, acompañados algunos de ellos de sus cónyuges, se disponen a disfrutar de una opípara cena de 19 platos preparada con excelentes ingredientes de la región: sopa de marisco, bocadillos de salmón ahumado y erizo de mar, cordero lechal con trufas, ternera con algas o rollitos de anguila son algunos de los manjares que les han preparado los cocineros del hotel Windsor, sede de la cumbre, dirigidos por Katsuhiro Nakamura, de 64 años, que en 1979 se convirtió en el primer japonés en obtener una estrella Michelin cuando estaba al frente de la cocina del restaurante Le Bourddonnais, en París.
Mientras nos disponemos a escribir la crónica del día, el informativo de la NHK, la televisión pública japonesa, nos ofrece un extenso reportaje sobre los preparativos del banquete. Una sonriente presentadora nos muestra, desde algún lugar cercano al hotel, algunos de los productos que se están usando en la cocina. “Los chefs del hotel se han pasado más de medio año escogiendo cuidadosamente todos estos ingredientes”, dice con admiración, mientras muestra un gran centollo y un reluciente manojo de espárragos.
El reportaje nos enseña unos corderitos blancos, como los que se van a zampar Fukuda y sus colegas, brincando por un monte de Hokkaido. También nos ofrece imágenes de pescadores recogiendo erizos antes de pasar a la cocina, donde los cocineros están usando estos ingredientes para preparar las exquisiteces que se van a servir durante la cumbre.
“Vamos a hacer disfrutar a todos con unos platos en que hemos usado ingredientes seguros. Productos de calidad japoneses, por supuesto de Hokkaido, seleccionados con cuidado para esta ocasión que tenemos de mostrarlos”, declara el chef Nakamura.
Mientras en Gran Bretaña todavía resuenan las palabras del primer ministro británico instando a sus conciudanos a no malgastar la comida mientras el mundo vive una situación de carestía, Gordon Brown y sus compañeros del G-8 se disponen a sentarse a la mesa para degustar la cena.
En los alrededores del hotel, la periodista japonesa prosigue su emocionada presentación de los productos de la tierra: “Con estos platos, que extraen el máximo sabor de los ingredientes, se da una extraordinaria oportunidad de promocionar el encanto de los abundantes alimentos de Hokkaido. ¿Cómo los degustarán los líderes? En unos momentos la comida de la cena de gala estará frente a ellos”.


Las economías emergentes plantan cara al G-8

Piden que los ricos lideren la reducción de emisiones
Bush se va de Hokkaido satisfecho por la falta de medidas concretas
El último día de la cumbre del G-8 en el lago Toya (Hokkaido, norte de Japón) fue el de la foto de los países ricos con las cinco grandes economías emergentes (India, China, Brasil, México y Suráfrica) para mostrar el deseo común de reducir las emisiones de CO2 a la mitad hasta el año 2050, de acuerdo con la declaración de intenciones hecha el día anterior por los miembros del exclusivo grupo.
“Apoyamos la visión común para una actuación cooperativa a largo plazo, incluyendo un objetivo global para la reducción a largo plazo de las emisiones que asegure el crecimiento, la prosperidad y otros aspectos del desarrollo sostenible, incluyendo esfuerzos importantes hacia un consumo y una producción sostenibles, todo ello dirigido a conseguir una sociedad de bajo consumo de carbón”, afirma el comunicado de la Cumbre de Grandes Economías sobre Seguridad Energética y Cambio Climático.
A pesar de esta grandilocuente declaración, fruto sin duda de la buena disposición de los invitados (que también incluían a Indonesia, Corea del Sur y Australia), para no desairar a su anfitrión japonés no fue posible ocultar el desacuerdo básico existente entre los ricos y los que aspiran a serlo sobre quién debe asumir la mayor responsabilidad para solucionar el problema del calentamiento atmosférico. Antes de la gran reunión de ayer, el grupo de los cinco, integrado por los presidentes de México, Brasil, China y Suráfrica y por el primer ministro de India, dejó clara su postura al pedir que los países desarrollados lideren el proceso con objetivos concretos a medio plazo.
“Creo que hemos logrado grandes resultados”, declaró ayer el anfitrión de la cumbre, el primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda. A pesar de la voluntad de Fukuda de presentar como un éxito la cumbre de Hokkaido, la reunión en el lago Toya será posiblemente recordada como la de las grandes palabras vacías, con el mundo preocupado por el encarecimiento de los alimentos y la energía y por la falta de acción contra el cambio climático, mientras los líderes hacían una vez más muestra de su falta de tacto malgastando enormes cantidades de recursos en transporte, seguridad, alojamiento y comida mientras pedían a los ciudadanos del mundo que se preparen para hacer grandes sacrificios.
Entre los que pueden volver a casa más satisfechos por los resultados de la reunión está el presidente de Estados Unidos George Bush, impulsor de la Cumbre de Grandes Economías y considerado por muchos el principal responsable político de los grandes problemas económicos que afectan al mundo. “Para solucionar el problema del cambio climático todas las grandes economías tienen que estar en la mesa, y eso es lo que ha sucedido hoy”, declaró el mandatario estadounidense, que parece haber acudido a Japón con la firme voluntad de que no se lograra ningún acuerdo multilateral concreto. Bush aprovechó su viaje a Japón para avanzar con el primer ministro de la India en la consecución de un acuerdo bilateral sobre uso civil de la energía nuclear.

El G-8 dice que quiere reducir a la mitad las emisiones de CO2 en 2050

Los ocho piden la cooperación de India y China
El precio del petróleo y los alimentos también preocupan en Hokkaido
Los líderes de los siete países más industrializados del mundo y Rusia acordaron ayer en el lago Toya (Hokkaido, norte de Japón) un compromiso para reducir las emisiones de CO2 a la mitad hasta el año 2050 y tomando como base el nivel actual. Sin embargo, por el momento el acuerdo no es más que una declaración de intenciones por parte de unos líderes en algunos casos (Bush, Brown, Fukuda) cuestionados en sus propios países y que en gran parte no vivirán para ver si el compromiso se cumple. “Este es un reto global y sólo se puede afrontar con una respuesta global, en concreto por parte de las grandes economías”, dice el comunicado hecho público ayer.
El texto habla de las Naciones Unidos como el marco para concretar los objetivos a corto y medio plazo. “Tenemos que construir un marco en el que todos los países puedan participar. El G-8 ha dado el primer paso y tenemos que estar juntos para hacer que los países en vías de desarrollo y los países emergentes se nos unan”, declaró ayer el primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda.
La referencia a la ONU parece un alegato en favor del multilateralismo, pero es sobre todo la consecuencia de la incapacidad de llegar a un acuerdo para implementar medidas concretas y a la voluntad de Estados Unidos de obligar a China e India a reducir sus emisiones. “Siempre he defendido que debe haber un entendimiento común y que eso comienza por poner un objetivo. Y también soy suficientemente realista para decir que si China e India no comparten esa misma aspiración, no vamos a resolver el problema”, explicó George Bush el pasado domingo, antes de comenzar la cumbre de Hokkaido.
La declaración del G-8 incluye elementos de compromiso entre la posición americana de responsabilizar a los países emergentes y la postura de los que desan que los países ya desarrollados den ejemplo comprometiéndose primero y en un grado superior. “Reconocemos que las economías más desarrolladas difieren de las economías en desarrollo, por lo que pondremos en marcha objetivos ambiciosos a medio plazo para conseguir reducciones absolutas de emisiones y, cuando sea posible, paralizar el aumento de las emisiones según las circunstancias de cada país”, dice el comunicado.
Preocupación por la economía
Igual de ambiguas son las referencias del G-8 a la economía, en concreto a la preocupación por los precios de los alimentos y la energía. “Estamos profundamente preocupados por que el súbito aumento del precio de los alimentos, acompañado de problemas de disponibilidad en algunos países en vías de desarrollo, está amenazando la segruidad alimentaria global”, dice la declaración conjunta.
Los ocho líderes, que hoy se reunirán con los mandatarios de otros países como India y China, se muestran de acuerdo en la necesidad de combatir las presiones inflacionistas causadas por el alza del precio del petróleo. Para conseguirlo proponen una serie de medidas que parecen sacadas de un manual de sentido de común: aumentar las inversiones en producción y capacidad de refinado, mejorar la eficiencia energética, promover fuentes de energía alternativas y desarrollar nuevas tecnologías.

África y el precio de los alimentos acaparan la atención en Hokkaido

El G-8 se reune con 7 países africanos para tratar los problemas del continente
Múltiples reuniones bilaterales y una cena para estrechar lazos
La primera jornada de la cumbre del G-8 en el lago Toya, a unos 100 kilómetros de Sapporo, sirvió ayer para que los miembros de este exclusivo grupo se reunieran con los líderes de siete países africanos invitados. En la agenda estaba el compromiso de los países ricos para hacer posible que se cumplan los planes de desarrollo fijados por la ONU para combatir la pobreza y el hambre en África.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, urgió a los países ricos a respetar sus compromisos: “Cuando se trata del cambio climático… y de la crisis global de los alimentos, estas campañas deberían ser lideradas por los países industrializados. Ellos tienen la capacidad, tienen los recursos, y espero que los líderes muestren su voluntad política.
Por su parte, el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, hizo votos para que el grupo muestre su unidad para hacer frente a los grandes problemas del momento. “Espero que esta cumbre del G-8, que tiene lugar con una gran cantidad de temas, como la economía mundial, el calentamiento global y los progresos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, manden un mensaje claro de que nosotros, como G-8, actuaremos juntos”, declaró ayer el anfitirón del encuentro.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos hizo referencia a la necesidad de medidas concretas para ayudar a África. “Me preocupa que la gente pase hambre. Seremos muy constructivos en el diálogo sobre el medio ambiente, pero hoy hay mucho sufrimiento en el continente africano. Ahora es el momento de que los países confortables se levanten y hagan algo”, declaró Bush.
Los representantes de Argelia, Etiopía, Ghana, Nigeria, Senegal y Suráfrica están en Japón en busca de algo más que buenas palabras. Ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció que la UE aportará mil millones de euros suplementarios en ayuda para comprar fertilizantes y semillas para los agricultores de los países pobres.
Sin embargo, los países africanos, además de ayudas al desarrollo de su infraestructura agrícola, reclaman una solución a corto plazo al alza de los precios de los alimentos, consecuencia en gran parte de la desviación de producción agrícola hacia el bioetanol, combustible obtenido de diversas plantas como el maiz.
Además de asistir a la reunión para tratar los problemas de África, los líderes del G-8 realizaron numerosas reuniones bilaterales para eliminar las diferencias que parecen existir todavía para alcanzar acuerdos que se reflejen en la declaración conjunta. El resultado de la cumbre, a la que también están invitados otros países como China, la India o Brasil debería servir para calmar las incertidumbres que amenazan a la economía global.

Japón sigue insistiendo en la necesidad de mantener el medio ambiente como elemento central de la acción conjunta de la comunidad internacional. El país anfitrión desea que se fijen objetivos concretos para la reducción de emisiones de CO2. En esta postura cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, representada en el lago Toya por su presidente.
“Si en esta cumbre de Hokkaido conseguimos un comromiso a largo plazo para reducir en un 50% las emisiones hasta el 2050, y en el principio de un objetivo a medio plazo, creo que podremos hablar de un éxito”, declaró ayer Durao Barroso.
Al respecto, Estados Unidos, que presiona a favor de un mayor apoyo a la energía nuclear como solución para reducir las emisiones de CO2 y la dependencia del petróleo, pasa parte de la responsabilidad del problema a las dos economías emergentes de Asia: “Siempre he defendido que debe haber un entendimiento común y que eso comienza por poner un objetivo. Y también soy suficientemente realista para decir que si China y India no comparten esa misma aspiración, no vamos a resolver el problema”, explicó George Bush en Hokkaido.

viernes, julio 11, 2008

Japón consolida como tradición no llevar corbata en verano


• Los dos sucesores del exprimer ministro Koizumi, impulsor de la idea, la han mantenido
Dejar la corbata en el armario para poder así, con una vestimenta más informal, subir la temperatura en el lugar de trabajo y ahorrar con ello energía es una solución aún muy nueva en España (se estrenó tímidamente en el 2007 y ha cogido vuelo esta semana por la decisión de un ministro de predicar con el ejemplo). Pero en Japón, con solo cuatro años de historia, es ya una sólida tradición. Este es el cuarto verano en el que los japoneses, bajo el paraguas de una campaña conocida como cool bizz (en traducción libre, negocios a la última moda), trabajan en mangas de camisa y con los termostatos de las oficinas a 28 grados, según la recomendación oficial.
El padre del cool bizz fue, en el verano del 2005, el Ministerio de Medio Ambiente. Pretendía poner así un pequeño grano de arena a los compromisos medioambientales del protocolo de Kioto, pero la iniciativa adquirió pronto fama internacional por el respaldo personal que le brin-dó el entonces primer ministro Junichiro Koizumi, político de magné-tico carisma, al que de inmediato comenzaron a imitar sus compatriotas. De hasta qué punto Koizumi sentó las bases de una tradición da fe el hecho de que sus dos sucesores en el cargo, Shinzo Abe, primero, y el actual primer ministro, Yasuo Fukuda, han mantenido la medida.
Al parecer, una de las claves del éxito fue la inteligencia de Koizumi de dirigirse a las mujeres y presentarlas como víctimas de la corbata. "Las mujeres no llevan corbata y en general visten de forma más ligera que los hombres. Muchas tienen que pensar muy bien cada día qué se van a poner para no coger un resfriado en el tren o en el lugar de trabajo", explicó. Así, ya el primer verano más de un tercio de las oficinas japonesas ajustaron sus termostatos a una temperatura superior a la habitual. Se calcula que con ello se redujeron, durante el verano del 2005, en casi medio millón de toneladas las emisiones de CO2.
RETICENCIAS
La campaña cool bizz, sin embargo, no agradó a todo el mundo. Los fabricantes de corbatas vieron reducir las ventas el 10%, pero las tiendas especializadas en ropa para hombre se lanzaron a anunciar conjuntos ideales para ir a trabajar bien vestido sin corbata, con lo que lograron aumentar su negocio en más del 2%. Fueron los funcionarios los que más rápido se adaptaron al cambio. En el sector privado, sin embargo, el éxito dependió más de la actitud de los directivos.

domingo, julio 06, 2008

Genji cumple 1.000 años

Estatua de Murasaki Shikibu y cartel de la exposición Genji Monogatari Sen-nen Kinen. JJuste
Hace diez siglos, en la corte imperial, en Kioto, una noble que firmaba como Murasaki Shikibu escribía para las mujeres de su misma clase el libro que más ha marcado la cultura japonesa hasta nuestros días, Genji monogatari (que se puede traducir como “romance”, “cuento” o “historia” de Genji). Se trata del relato ficticio de la vida del príncipe Hikaru Genji, centrado en sus amores y desamores en la refinada corte de la era Heian (794-1185).
Muchas lenguas tienen su gran obra o su autor cumbre, como el Tirant, el Quijote o Shakespeare, que se han convertido en el canon de su literatura. Es también el caso de Genji Monogatari en la literatura japonesa, pero su importancia va más allá de las letras, es el gran referente estético clásico de Japón. Este año se celebra el milenio del nacimiento literario de Genji y se ha programado una gran cantidad de actos dedicados en su honor, especialmente en Kioto y sus alrededores, escenario de su vida.
Entre los eventos más pintorescos está la representación en forma de danza de diversos episodios de la vida de Genji por parte de las geisas de Gion. También se han organizado actividades para rememorar pasatiempos que aparecen en la obra, como un festival para contemplar la luna en Kobe. Pero quizás el acto más importante sea la gran exposición “Genji Monogatari Sen-nen Kinen” (El Milenio de la Historia de Genji), presentada en el Museo de Kioto. La muestra ha servido para repasar tanto la vida del Genji del relato como la de su autora en la corte imperial y la del propio libro durante sus mil años de existencia.
Una de las características fundamentales del libro es que no se conserva su original y existen numerosas versiones. La más antigua que se conserva es la copia dirigida por Teika Fujiwara cerca de doscientos años después de la fecha en la que se calcula que Murasaki Shikibu lo empezó a escribir. Se cree que las reproducciones a mano se multiplicaron desde sus primeros días, así como las versiones con ilustraciones y las obras gráficas basadas en episodios de la vida de Genji.
La llegada de la imprenta supuso la fijación de la obra, pero sólo hasta cierto punto, ya que la dificultad del lenguaje en el que está escrita ha provocado que hasta nuestros días se sucedan las adaptaciones. Entre las más célebres del siglo XX se cuenta la de Junichiro Tanizaki, el autor de El elogio de la sombra o Las hermanas Makioka. La versión más popular de nuestros días, con más de dos millones de copias vendidas, es la que terminó en 1998 Jakucho Setouchi, una escritora de vida agitada, convertida en monja budista y, posteriormente, en uno de los autores de mayor éxito de Japón, gracias en gran parte a sus apariciones en los medios de comunicación.
Mil años después de que comenzara a escribir su relato, se discute sobre si se puede considerar a Murasaki Shikibu la primera novelista del mundo, ya que muchos expertos dudan de que su obra pueda ser catalogada como tal. De lo que parece que no hay duda es de que es una de las primeras muestras de literatura femenina, en el doble sentido de estar escrita por una mujer y para mujeres, y una pieza imprescindible para comprender la estética japonesa.

miércoles, junio 25, 2008

Japón debate la necesidad de que sus niños tengan móvil

25/6/2008 POLÉMICA POR EL USO ABUSIVO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN JAPÓN

Unas niñas de primaria usan el móvil en un tren. JJuste

Aumenta el número de crímenes relacionados con su uso
Los padres lo ven como un instrumento para la seguridad
“No puedo pensar en una buena razón para dejar que los niños tengan teléfono. Me gustaría que todo el mundo se plateara si los móviles son realmente necesarios”, afirmó recientemente el primer ministro, Yasuo Fukuda, en relación con el incremento de crímenes con víctimas infantiles relacionados con los móviles. A pesar de la seriedad del problema, las declaraciones sorprenden por venir del jefe de un gobierno que dice querer implantar una sociedad en que todo el mundo pueda estar conectado a la red telemática a cualquier hora y desde cualquier lugar. Además, parecen llegar un poco tarde ya queel 96% de alumnos japoneses de bachillerato, el 58% de secundaria y el 31% de primaria ya tienen móvil.
Según los datos oficiales, el número de delitos relacionados con el uso de los teléfonos móviles por parte de los niños japoneses supera ya los 1.000 por año e incluye casos de distribución de pornografía, prostitución y hasta 43 violaciones después de citas concertadas en sitios de internet accesibles desde el móvil. Además, tambien han aumentado las páginas conocidas como gakko ura saito (o sitio trasero de la escuela), en que los niños a veces dedican crueles comentarios anónimos dedicados tanto a sus profesores como a sus compañeros.
El gran índice de penetración del teléfono entre los niños se debe a que los padres lo ven sobre todo como un instrumento casi imprescdindible para la seguridad. “Mi hija tiene teléfono desde cuarto de primaria y eso me permite estar más tranquila cuando estoy trabajando, porque puedo saber dónde está. La mayoría de sus amigas también tienen, sobre todo las que sus padres trabajan. No creo que sea necesario implantar restricciones, es suficiente con explicar bien a los niños cuáles son los peligros de los móviles”, explica Eri, madre de una niña de quinto de primaria.
El trabajo de los padres fuera de casa también parece ser la razón principal por la que a Toki, de 12 años, le compraron un móvil hace dos meses: “Normalmente, cuando llego a casa no hay nadie y muchas veces tengo que llamar a mi madre para saber qué tengo que preparar para comer. Aunque también lo uso para quedar con los amigos y para escuchar música. Y si voy a jugar hasta tarde, a veces mi madre me llama para decirme que ya tengo que volver”.
La opinión del primer ministro ha venido seguida de la presentación de un programa para conscienciar a padres y escuelas de la necesidad de limitar el uso de los móviles. “En Japón los móviles se han convertido en un juguete caro. Los padres japoneses están dando teléfonos a sus hijos sin pensar suficientemente”, explicó el experto Masaharu Kuba, durante la presentación de las recomendaciones.
La mayoría de niños japoneses acuden a las escuelas públicas de su barrio, es decir a poca distancia de sus domicilios, pero los que van a escuelas privadas a menudo lo hacen en lugares alejados y acuden usando los transportes públicos. Por eso es muy normal ver a niños de menos de diez años viajando en el metro o en el tren sin estar acompañados por adultos. Además, entre los que siguen en la escuela pública también hay muchos que por la noche y los fines de semana tienen actividades extraescolares o van a los juku, las escuelas de repaso para prepararse mejor para pasar los exámenes de ingreso a escuelas de élite. Para todos ellos el móvil es una forma de estar en contacto con la familia.
Es el caso de Taisei, de 12 años a quién sus padres le compraron el móvil hace un año para que pudiera ir solo en metro al entreno de fútbol. Su madre defiende la necesidad del teléfono, pero es partidaria de las restricciones públicas y familiares: “Me parecería bien que el filtraje de algunas páginas, para que no puedan acceder los niños, fuera obligatorio. A mi hijo mayor, que ahora tiene 17 años, nosotros se lo pusimos hasta que entró en bachillerato. Y es cierto que algunos niños abusan. Por ejemplo, según Taisei, hay compañeros que por la noche están despiertos hasta muy tarde mandando mensajes. Nosotros pusimos la norma de que el teléfono en casa hay que dejarlo siempre en el recibidor. Además hemos puesto un límite de horario y de cantidad de uso”.

viernes, junio 20, 2008

Un fuerte terremoto causa seis muertos en Japón

15/6/2008 LA SACUDIDA ATEMORIZA EL NORTE DEL PAÍS
• El seísmo, de 7,2 grados de intensidad, provocó numerosos corrimientos de tierras
• El temblor provocó una pequeña fuga radiactiva sin riesgo para la población
Un terremoto de una intensidad de 7,2 en la escala de Richter sacudió ayer el norte de Honshu, la isla principal de Japón, causando por lo menos seis muertos, 11 desaparecidos y unos 200 heridos, además de cuantiosos daños materiales. Durante todo el día se produjeron múltiples réplicas y el Gobierno alertó de la posibilidad de que se sigan sucediendo durante toda la próxima semana.
El epicentro del seísmo se situó en Kurihara, en la provincia de Miyagi, a unos 400 kilómetros al norte de Tokio, y afectó sobre todo a aquella ciudad y a las vecinas Iwate y Akita. Las tres provincias son muy montañosas, por lo que el temblor causó numerosos corrimientos de tierras y la ruptura de varios puentes que dejaron miles de hogares incomunicados o privados de electricidad.A pesar de que el Ejército y los bomberos desplazaron inmediatamente helicópteros a la zona, ayer por la noche todavía quedaban unas 200 personas incomunicadas. "La prioridad número uno es salvar vidas", declaró el primer ministro japonés Yasuo Fukuda antes de ordenar al Ejército que enviara refuerzos a la zona.
"Estaba al volante de mi coche cuando ocurrió el seísmo", explicó Makoto Katsurashima, de 72 años. "Me quedé pálido cuando vi la carretera desaparecer bajo mis ojos, a varios metros delante de mí", añadió.
ATRAPADOS
Entre las víctimas se encuentran tres obreros de la construcción que quedaron atrapados por un corrimiento en Kurihara. Dos de ellos pudieron ser rescatados pero después se informó de que habían muerto. El tercero está aún desaparecido. Otro trabajador murió por un desprendimiento de rocas en el lugar donde se está construyendo una presa, en Oshu, en la prefectura de Iwate.Otro corrimiento sepultó un autobús escolar con 20 personas, también en Oshu, pero todos pudieron ser rescatados. Seis de los niños y un maestro resultaron heridos.
Las compañías eléctricas informaron de que las diversas centrales nucleares de la zona seguían operando con total normalidad, aunque.se produjo un incidente menor: en el centro de almacenamiento de una central hubo una pequeña fuga de agua radiactiva que no ocasionó ningún peligro para la población.
REACCIÓN RÁPIDA
Japón se encuentra en una zona de gran actividad sísmica, por lo que los terremotos son algo frecuente y las medidas de reacción son rápidas y casi auto-máticas. Los canales de televisión suspenden casi inmediatamente sus programaciones para dar información útil y los equipos de rescate repartidos por todo el territorio se movilizan muy rápidamente.
En esta ocasión el temblor se produce poco después del gran terremoto de Sichuan, en China, que se ha seguido en Japón con un interés inusual, tratándose de un acontecimiento ocurrido en el extranjero, por lo que la reacción ante el terremoto de ayer fue, si cabe, más sensible que de costumbre.

jueves, junio 19, 2008

Japón ejecuta a su Hannibal Lecter

Tsutomu Miyazaki asesinó a cuatro niñas hace 20 años
“El asesino otaku” se comió partes de sus víctimas
El asesino durante una reconstrucción de los hechos en una imagen tomada de la televisión Asahi.
Jordi Juste
Tsutomu Miyazaki, de 45 años, fue ejecutado ayer en la horca por el asesinato hace veinte años de cuatro niñas de entre 4 y 7 años en los alrededores de Tokio. Ayer también se ahorcó a dos presos más condenados por asesinato, con lo que Japón lleva ya ejecutadas a diez personas en lo que va de año y se calcula que unas 100 más esperan la misma suerte.
Japón tiene uno de los índices de criminalidad más bajos del mundo, pero periódicamente se producen casos de asesinatos espectaculares o especialmente crueles que reciben una gran atención informativa. Hace sólo una semana un joven mató a siete personas en el centro de Tokio, primero arrollando a varias con un camión en una zona peatonal y luego apuñalando indiscriminadamente a cuantas encontró en su camino.
Detalles macabros
Hace dos décadas, el caso de Miyazaki conmovió a los japoneses, especialmente cuando supieron que había abusado sexualmente de los cadáveres, los había mutilado y se había comido algunas partes. Antes de ser arrestado, el asesino había mandado diversos mensajes a las familias de las niñas relatando sus muertes y en un caso mandó las cenizas de una de ellas.
La noticia de que Miyazaki guardaba una colección de más de cinco mil vídeos pornográficos y de terror le valió el apelativo de “El asesino otaku” (en referencia a los jóvenes que viven obsesionados por los manga) y abrió un debate sobre si el porno y los cómics podían estar creando una generación de japoneses insensibles al dolor ajeno.
Miyazaki fue arrestado en julio de 1989 después de ser atacado por el padre de una niña de la que estaba abusando en un parque. Al parecer confesó rápidamente los asesinatos y en ningún momento perdió la calma, aunque posteriormente explicó que cuando las niñas a las que había secuestrado lloraban aparecía un “hombre rata” que era quien las mataba.
En los años que duraron su juicio y las apelaciones de su condena no mostró nunca ninguna muestra de arrepentimiento por sus acciones, pero en varias ocasiones declaró sentirse como en medio de un sueño. Diversos forenses certificaron durante el proceso que Miyazaki sufría esquizofrenia, a pesar de lo cual los jueces lo consideraron responsable de sus acciones. “Los atroces asesinatos de cuatro niñas para satisfacer sus deseos sexuales no dejan espacio para la indulgencia”, dijo en 2006 Tokiyasu Fujita, magistrado del Tribunal Supremo, en la confirmación de la condena.
Ejecuciones sin aviso
En Japón las ejecuciones se hacen públicas a posteriori y se producen siempre por ahorcamiento. El propio ajusticiado es informado de que va a morir la misma mañana de su último día de vida y a sus familiares y representantes legales sólo se les comunica cuando ya es un hecho.
Según la ley, las ejecuciones se deben llevar a cabo, tras la orden del Ministro de Justicia, en el transcurso de medio año desde que la condena a morir es confirmada por el Tribunal Supremo. Sin embargo, hasta hace poco la media de espera en el corredor de la muerte era de más de ocho años.
Con el nombramiento de Kunio Hatoyama como ministro se ha producido una aceleración de las ejecuciones y Hatoyama ya se ha convertido en el ministro que más ha ordenado, exactamente trece desde que asumiera el cargo hace diez meses.
“Estamos llevando a cabo las ejecuciones después de escoger personas a las que podemos ejecutar con un sentimiento de confianza y reponsabilidad”, declaró ayer Hatoyama.
Por su parte, el primer ministro, Yasuo Fukuda, se mostró partidario de seguir con la actual política. “En Japón, la opinión mayoritaria es hay que mantener la pena capital, así que no veo ninguna necesidad de cambiar lo que hemos venido haciendo hasta ahora”, declaró Fukuda.
A pesar de que es cierto que la mayoría de japoneses no se oponen a la pena de muerte, el debate sobre su utilidad y la forma de llevarla a cabo se va haciendo cada vez más presente en los medios de comunicación. Ayer mismo, Ichiro Furutachi, presentador del informativo de mayor audiencia de la televisión japonesa, se preguntaba si era casualidad que cada vez que se produce un crimen que conmociona a Japón al cabo de unos días se autoriza una serie de ejecuciones.

El G-8 alerta sobre la inflación

Jordi Juste
Los ministros de economía del Grupo de los Ocho (formado por Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia y Rusia) cerraron ayer en Osaka dos días de reuniones con un comunicado conjunto en que expresan su preocupación por el precio de las materias primas, especialmente del petróleo y los alimentos.
“Los altos precios de las materias primas, especialmente del petróleo y de los alimentos, suponen un reto al crecimiento mundial estable, tienen graves implicaciones para los más débiles y pueden incrementar las presiones inflacionarias globales. Esta condiciones hacen nuestra elección de medidas políticas más complicada. Nos mantendremos vigilantes y tomaremos accciones apropiadas, individual y colectivamente, para asegurar la estabilidad y el crecimiento en nuestras economías y globalmente”, dice el anuncio.
A pesar de esta aparentente voluntad de reaccionar conjuntamente a la crisis, en las declaraciones posteriores a la presentación de los resultados de la cumbre se apreciaron sensibles diferencias entre los participantes en cuanto a la interpretacón de sus motivos.
El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, destacó que estamos ante un problema de falta de acuerdo entre una gran demanda y una oferta insuficiente, y alertó de que “esto no es algo que se preste a soluciones a corto plazo”.
Por su parte, el Canciller británico, Alistair Darling, puso el acento en el hecho de que los ministros expresaran la necesidad de interpelar al Fondo Monetario Internacional y a la Agencia Internacional de la Energia sobre los factores financieros que se encuentran detrás de la crisis. “Hay visiones diferentes sobre los efectos que la especulación está teniendo sobre los precios”, aceptó Darling. A pesar de estas palabras, ningún país abogó durante la cumbre por medidas concretas contra la especualción.
La importancia del tipo de cambio
En los días anteriores a la reunión de Osaka, el ministro de economía de Japón, Fukushiro Nukaga, apuntó hacia el tipo de cambio de las principales divisas como uno de los motivos detrás de la actual crisis energética. Nukaga admitió haber hablado del tema con su homólogo estadounidense, aunque sin especificar los detalles de las dicusiones. Para muchos expertos, la debilidad del dólar ha contribuido a acelerar la escalada del precio del petróleo al empujar hacia las materias primas gran cantidad de capitales que antes se refugiaban en la divisa norteamericana.
Ayer, el ministro de economía japonés habló ante los medios de comunicación de la importancia de haber podido alcanzar una interpretación común de la crisis. “Hemos conseguido formular una comprensión común que será importante para alcanzar un crecimiento estable de la economía mundial”, explicó el anfitrión del encuentro, que sirvió para preparar la cumbre de jefes de estado y de gobierno que tendrá lugar del 7 al 9 de julio a orillas del lago Toya, en Hokkaido (norte de Japón).

Fondos de Inversión para el Clima
Una de las pocas acciones concretas visibles del G-8 en la cumbre de Osaka ha sido la presentación de unos fondos financieros diseñados para ayudar a los países en vías de desarrollo a luchar contra el cambio climático provocado por el calentamiento atmosférico.
“Nosotros, los ministros de finanzas del G8, damos la bienvenida y apoyamos el lanzamiento de los Fondos de Inversión sobre el Clima, incluido el Fondo de Tecnología Limpia y el Fondo Estratégico del Clima. Estamos comprometidos con la ayuda a los países en desarrollo para hacer frente a los retos del cambio climático de manera consistente con las necesidades de desarrollo de su población”, establece el comunicado de la cumbre.
“Estos fondos ofrecen una oportunidad para actuar sobre el cambio ahora. Son un paso concreto adelante para afrontar el reto del cambio climático global”, declaró el presidente del banco Mundial, Robert Zoellick, durante su presentación.
Por el momento Estados Unidos ha anunciado que aportará unos 1.500 millones de euros, el Reino Unido mil millones y Japón 800 a esta iniciativa, que se presenta como una medida provisional hasta que esté en acción la nueva política multilateral para afrontar el cambio climático, que debería sustituir en 2012 el Protocolo de Kioto.

Matanza en la meca de la electrónica

Un hombre mata a siete personas y hiere a diez más en el centro de Tokio
Jordi Juste
Siete muertos y 14 heridos es el resultado provisional del ataque perpetrado ayer por un hombre de 25 años en Akihabara, un barrio del distrito de Chiyoda, en Tokio, famoso por sus tiendas de electrónica y de productos relacionados con los cómics y los dibujos animados.
Poco después del mediodía, Tomohiro Kato irrumpió a gran velocidad y haciendo zigzag con un camión alquilado en la calle principal de Akihabara, convertida todos los fines de semana a esa hora en zona peatonal, y arrolló a por lo menos tres personas. Tras el atropello bajó del vehículo y, con un cuchillo de explorador con una hoja de trece centímetros, apuñaló a todos los que se interpusieron en su camino hasta que fue desarmado y detenido por la policía unos cinco minutos después.
“He venido a Akihabara porque quería matar a alguien. Estaba harto de vivir y quería matar, no importa a quien”, declaró el agresor a la policia. Sobre la vida y la personalidad de Kato, por el momento sólo se sabe que vivía en un apartamento de una sola habitación alquilado por una empresa de trabajo temporal en Susono, en la provincia de Shizuoka, al sur de Tokio. La mayoría de sus vecinos apenas lo habían visto entrar o salir, siempre solo, y lo consideraban una persona poco comunicativa. Según la policía, en el momento de la detención estaba lúcido y no parecía estar bajo los efectos ni del alcohol ni de ninguna otra droga.
Los testigos de la matanza explicaron que Kato atacó a sus víctimas indiscriminadamente mientras gritaba en tono amenazador con palabras incomprensibles. Uno de los heridos es un policía de tráfico que acudió para socorrer a uno de los atropellados y recibió una cuchillada en una pierna. La mayoría de los muertos y heridos son hombres jóvenes, aunque también hay dos mujeres y un hombre de 74 años que acudió a Akihabara junto a su hijo a comprar material informático.
Poco después de la irrupción de Kato con su camión la policía recibió la alerta en la comisaría cercana a la estación de tren de Akihabara. Varios agentes fueron en su persecución y uno de ellos trató de desarmarlo utilizando su porra como arma de esgrima, pero Kato sólo entregó el cuchillo tras ser encañonado con una pistola.
Mientras, el pánico se había apoderado del barrio. En Japón las zonas peatonales, abundantes los fines de semana en el centro de Tokio, son denominadas “paraísos de peatones”. El de Akihabara se había convertido en cinco minutos en un infierno poblado de grupos de personas dando primeros auxilios a las víctimas y esperando la llegada de las ambulancias.
Akihabara es considerada la meca de los aficionados a los ordenadores, los video-juegos, el manga (cómic japonés), el anime (dibujos animados) y el cosplay, o afición a disfrazarse, principalmente de algún personaje de estos dos géneros artísticos.
Los fines de semana sus calles están llenas de compradores y personas que acuden a presenciar alguno de los muchos eventos promocionales, a menudo protagonizados por las llamadas aidol, mujeres jóvenes convertidas en objeto de deseo de parte de los cientos de miles de hombres solteros que trabajan en la capital de Japón.
En Japón son muy raros los ataques perpetrados usando armas de fuego y casi siempre forman parte de las luchas entre bandas mafiosas. Sin embargo, en los últimos tiempos se han producido diversos apuñalamientos indiscriminados.
Ayer se cumplían siete años del más grave, la masacre de Ikeda, en que Mamoru Takuma mató a ocho niños e hirió a otros quince en una escuela primaria de Osaka. Takuma fue posteriormente condenado a muerte y ejecutado.
En enero de este año un chico de dieciséis años atacó con un cuchillo a cinco personas en unas galerías comerciales de Tokio, hiriendo a dos de ellas. Y en marzo, en la provincia de Ibaraki, un hombre buscado por asesinato atacó con arma blanca a diversos desconocidos, uno de los cuales murió posteriormente como consecuencia de las heridas sufridas.

Cui-daoré Taro dice sayonara

CRÓNICA DESDE OSAKA
Decenas de personas ante el Cui-daoré. JJuste
Que un restaurante cierre no suele ser una noticia que trascienda los breves de la sección local de algún periódico. Sin embargo, el anuncio de que Osaka Meibutsu Cui-daoré (que podría traducirse como “El Famoso Cui-daoré de Osaka”) abandona el negocio el próximo 8 de julio ha aparecido no sólo en los periódicos nacionales sino también en los principales informativos de la televisión japonesa. No en vano, el local es todo un símbolo de Osaka, uno de los lugares que aparecen en sus guías turísticas y uno de los marcos preferidos por los japoneses para inmortalizar fotográficamente su paso por la antigua Naniwa. Su condición de emblema de la segunda metrópolis japonesa se debe a su nombre y al autómata de latón que hay frente a su puerta.
El nombre Cui-daoré, viene de la expresión kuidaore, que puede traducirse como “gastarse la fortuna en comer y beber” y se considera representativa de los habitantes de Osaka, en contraposación a los de la vecina Kioto, cuyo espíritu se refleja en la palabra kidaore, que significa gastarse la fortuna en kimonos. Ambas se reúnen en el dicho popular “Kioto no kidaore, Osaka no kuidaore”, que contrapone el espíritu de refinamiento estético con que se identifican los habitantes de la antigua capital imperial al epicureismo de sus vecinos comerciantes del sur. No es que en Kioto no gasten en comida sino que los platos de su gastronomía, ejemplificados en la lujosa cocina kaiseki, son más apreciados por su apariencia que por su sabor, lo contrario de lo que pasa en Osaka.
En 1949, cuando Japón, todavía bajo la ocupación americana, luchaba por resurgir después de la guerra, Rokuro Yamada tuvo el acierto de ponerle a su restaurante el nombre de Osaka Meibutsu Cui-daoré, convirtiéndolo así en símbolo de los deseos populares de recuperar los placeres perdidos durante la contienda. Además, en 1950, para atraer a la clientela infantil, puso frente a la puerta a Cui-daoré Taro, un autómata que representa un payaso con un vestido a rayas rojas y blancas tocando el tambor. Dicen que de inmediato se convirtió en un gran éxito y así empezó el desfile diario para sacarse fotos a su lado, que dura hasta la fecha.
Cui-daoré está en la calle Dotombori, un bulevar donde se suceden restaurantes, teatros, salas de juegos, karaokes y otros negocios de entretenimiento en Shinsaibashi, en el centro de Osaka. Cualquier día pasan por la zona cientos de miles de personas, que se pueden convertir en millones los fines de semana. Ahora la empresa ha decidido arrojar la toalla aduciendo la incapacidad de mantenerse como un negocio familiar y por el envejecimiento del edificio de ocho pisos que lo alberga. Sin embargo, es fácil suponer que tras la decisión se encuentre la voluntad de rentabilizar mejor la extraordinaria situación del inmueble.
El anuncio del cierre y la incertidumbre del futuro paradero del muñeco han hecho incrementar todavía más la peregrinación al Cui-daoré. Además, muchos de los que no van aposta para el retrato, si pasan por la zona, no dejan escapar la ocasión de sacar una foto con el móvil, así que los fines de semana se forman aglomeraciones de personas esperando turno para inmortalizarse en compañía de Taro.

miércoles, mayo 28, 2008

Lentejas con chorizo en el corazón de la ciudad

Vicente García en El Castellano. JJuste
En los últimos años, la cocina española en Japón ha sido noticia por las estrellas Michelin logradas por los restaurantes Sant Pau y Ogasawara en Tokio, o por los proyectos gastronómicos del cocinero catalán Josep Barahona. Sin embargo, paralelamente a los triunfos de la cocina de autor, se ha ido consolidando un mercado para la gastronomía española tradicional, los vinos españoles se han ganado un espacio y el jamón ibérico ocupa ya un lugar en el vocabulario culinario de muchos japoneses. Además, desde hace tres décadas, no han dejado de multiplicarse por todo el país los restaurantes con cocineros japoneses o españoles y con el sabor más o menos adaptado al paladar japonés; Jamón-Jamón, El Poniente, Sábado Sabadete o Casa7 son ya clásicos entre los aficionados locales.
Pero, entre todos los restaurantes de cocina tradicional española, destaca por su solera El Castellano, que hace 31 años se convirtió en el primero regentado por un español. Corría el año 1977, España acababa de salir de la dictadura y todavía faltaba mucho para que se produjera el boom de lo español, que llegaría a su máxima expansión en 1992. Vicente García, un joven profesional de la restauración salido de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), decidió desafiar a los que no veían futuro a los pucheros castizos en Japón.
"Me dijeron que no iba a tener éxito porque los japoneses no comían garbanzos, ni lentejas, ni conejo..., y yo dije que perfecto, que así no tendría competencia. La verdad es que los japoneses no comían nada de eso porque no había. Se trataba de ir educando su gusto", explica Vicente, que se toma tan en serio su empeño pedagógico que se niega a servir whisky con agua o café durante la comida.En cuanto a los ingredientes, él nunca ha tenido problemas. Dice que todo es cuestión de relacionarse y saber negociar con los proveedores y si de algo no hay, se crea, como hizo con un socio japonés cuando decidieron producir jamón serrano, chistorra, morcilla o salchichón, aquí, en Japón.
"La clave del éxito es ser tú mismo y ofrecer lo que podría encontrar un japonés que fuera a comer a casa de un amigo en España", añade antes de declararse a años luz de la comida que ofrecen el Sant Pau, el Ogasawara o Barahona, de quien lamenta que siguiera la estela de Ferran Adrià en lugar de mantenerse fiel a la cocina tradicional catalana que ofrecía en sus primeros años en Japón.
El Castellano es un mesón decorado con muchos de los atributos de la iconografía típica española, donde no pueden faltar el flamenco, los toros, ni la tuna. Está en un segundo piso de un pequeño edificio de oficinas, en una de las zonas más apreciadas de Tokio, entre Shibuya, la meca de la moda juvenil asiática, y la calle Omotesando, donde se suceden las tiendas de las marcas más prestigiosas del mundo. Según Vicente, entre sus clientes hay extranjeros residentes en la capital, aunque la mayoría son japoneses (sobre todo mujeres) y famosos de paso, como el bailarín Antonio, el escritor Fernando Sánchez Dragó, el levantador de piedras Iñaki Perurena o el expresident Jordi Pujol.
Vicente García con un cocinero. JJuste

martes, mayo 20, 2008

Sushi bajo los cerezos en flor

Picnic en un parque de Kioto. JJuste
El símbolo indiscutible de la primavera japonesa es la sakura, o flor del cerezo. Los japoneses sienten verdadera devoción por ella. Por eso, todo el país está repleto de diferentes clases de cerezos, cuya finalidad principal es ofrecerles durante unos días la oportunidad de reunirse con los amigos y disfrutar de su belleza efímera mientras degustan alguna delicia alimentaria y, a menudo, beben alcohol en grandes cantidades.
Como Japón es un país con una gran variedad de latitudes, desde el norte de Hokaido hasta el sur de Okinawa, y una variada orografía, los cerezos van floreciendo sucesivamente en las distintas partes del país. Para saber cuándo se producirá la eclosión cerca de casa y poder programar el picnic, no es necesario ni ser ingeniero agrónomo ni comprarse un almanaque. Basta con leer el periódico o ver las noticias de la televisión que informan con detalle de los días exactos en que las flores se van abrir. Cuando se produce el fenómeno en una zona, esta se tiñe de blanco, y uno se da cuenta de la enorme cantidad de cerezos que llega a albergar el país.
En Kioto, por ejemplo, es impresionante pasear por la orilla del Kamo, donde kilómetros y kilómetros de cerezos de la misma especie florecen simultáneamente a primeros de abril. En Osaka, quizá el sitio más popular para ir a ver los cerezos sea el parque del castillo. Y en Tokio, destacan los jardines del santuario de Yasukuni, así como los del palacio imperial para los privilegiados que acuden a la recepción oficial que ofrece el emperador.
En todo el país hay miles de lugares reputados por sus cerezos. El problema es que en Japón también hay mucha gente y el tiempo para ir a ver las sakura es muy limitado. Si hoy están en su máxima eclosión, mañana sus pétalos empezarán a desprenderse y, especialmente si aparece la lluvia, en cuestión de horas, las copas pasarán del blanco al verde. Por eso, los lugares donde es fácil extender un lienzo bajo los árboles están disputadísimos. En muchos casos, varios miembros de un grupo se levantan de madrugada para ir a coger sitio, e incluso hay profesionales que se dedican a guardar el espacio a cambio de una propina. En los jardines de Yoyogi, en Tokio, o en el parque Maruyama, en Kioto, a primera hora de la mañana ya casi no queda espacio libre.
A menudo, la fiesta bajo el cerezo se celebra sobre un horroroso plástico azul. Es un ejemplo más de la necesidad de focalizar la vista para disfrutar de la sutil belleza japonesa, muchas veces rodeada de la más basta fealdad. Las cubiertas azules sobre las que muchos comensales se sientan, siempre descalzos, a comer y beber se venden en cualquier gran superficie y son las mismas que se usan para tapar provisionalmente los tejados estropeados o que los sin techo utilizan durante todo el año para proteger sus enseres en los parques donde habitan. Son baratos, prácticos y resistentes, pero no pegan con los cerezos en flor, así que, para dejar gozar al espíritu, no queda más remedio que anestesiarlo con mucho alcohol, o elevar la mirada hacia las copas emblanquecidas y el cielo, que a veces también es de color azul.

lunes, mayo 12, 2008

La gasolina vuelve por las nubes

Una gasolinera de Kioto la noche del 30 de abril. JJuste
Los japoneses afrontan con preocupación y medidas alternativas la reciente subida del precio del combustible
• El impuesto pone contra las cuerdas al Gobierno de Fukuda
"Apago el letrero, porque dentro de poco se nos va a terminar la gasolina", le decía, a las siete de la tarde del 30 de abril, un empleado a otro en una estación de servicio. Cuando se apagaba la luz, la gasolina normal estaba a 127 yenes (80 céntimos) el litro y cuando volvía a encenderse, en la madrugada del 1 de mayo, ya estaba a 157 yenes (98 céntimos) como consecuencia de la reinstauración del impuesto especial sobre la gasolina. El gravamen se impuso hace 30 años, supuestamente con carácter temporal, y la ley estipula que debe dedicarse solo a la construcción y mantenimiento de carreteras.
Durante todo el día 30, la actividad en las estaciones de servicio del país fue frenética, y en algunos puntos se llegaron a superar volúmenes de venta ocho veces superiores a los habituales. Muchos japoneses apuraron las últimas horas de gasolina barata llenando sus depósitos para afrontar el largo puente de primavera de primeros de mayo. En cambio, el día 1 las gasolineras estaban casi vacías, e hicieron solo el 10% del negocio.

El fantasma de la inflación

El regreso de la gasolina cara, unido al aumento del precio de la mayoría de materias primas y al efecto que han tenido los escándalos relacionados con los alimentos importados de China, hacen prever un inminente aumento de la inflación y un enfriamiento del consumo. Muchos ciudadanos han empezado los recortes precisamente por la gasolina. "Yo voy a usar la bicicleta tanto como pueda; hasta ahora iba en coche o en tren al trabajo pero, a partir de ahora, voy a pedalear. Cuando uso el coche, hago una conducción ecológica, sin dar acelerones", explica una agente de seguros.

Con la gasolina por las nubes, no solo sufren las cuentas domésticas sino también las de muchos negocios familiares que no se atreven a repercutir el alza en los precios que cobran a sus clientes. Uno de los sectores más afectados ha sido el de los baños públicos, establecimientos que se mantienen abiertos todavía por la afición de muchos japoneses al baño como práctica de limpieza y ritual de socialización. El coste del combustible para calentar el agua se ha añadido a una clientela que mengua por el envejecimiento de la población. Así las cosas, muchos han tenido que cerrar, cambiar a fuentes de energía más baratas o inventarse sistemas para tapar las bañeras y mantener el calor durante su cierre.
Algunas compañías de transporte ya han adoptado en invierno diversas medidas para reducir la factura por combustible, como obligar a los conductores a apagar los motores de los camiones en las operaciones de carga y usar mantas eléctricas para mantener el calor.
Mientras muchos japoneses de a pie pasaban las últimas horas de abril sufriendo por sus bolsillos y sus estómagos, en Tokio, unos 100 diputados de la oposición montaron un piquete delante del despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Yohei Kono. Llevaban pancartas que decían Abuso de poder; escuchad la voz del pueblo, y querían evitar que Kono llegara al pleno y se aprobase la ley impositiva sobre la gasolina. La norma caducó en marzo gracias al bloqueo en el Senado, donde la oposición tiene mayoría absoluta.
Horas de tensión
Tras horas de tensión, Kono logró burlar el cerco y llegar al hemiciclo, donde la ley se aprobó sin problemas, pese a su gran impopularidad. "En lugar de gastar tanto dinero en proyectos inútiles, podrían dedicar más a la educación. En nuestro colegio podríamos financiar más viajes de estudios al extranjero", se queja el responsable de un centro educativo.
El primer ministro, Yasuo Fukuda, intentó convencer a los japoneses. "En un momento en que cada ciudadano hace grandes esfuerzos para llegar a fin de mes, es una decisión muy dura. Sin embargo, he considerado que debemos parar esta situación irresponsable, en que nos encontramos con unos ingresos insuficientes", explica Fukuda.
El primer ministro se encuentra en sus horas más bajas, con un índice de popularidad inferior al 20%. Ahora dice que impulsará una ley para que el impuesto sobre la gasolina no se convierta solo en asfalto y sirva también para financiar necesidades más urgentes, como la mejora de la enseñanza y la asistencia sanitaria. Sin embargo, parece casi imposible que un político tan impopular pueda enfrentarse a poderosos grupos de interés que resisten el cambio.

jueves, mayo 08, 2008

Hu visita Japón en un clima de desconfianza


El emperador Akihito i el presidente Hu en la portada del Kyoto Shinbun
Es la primera visita de un máximo líder chino en 10 años
Tibet, las intoxicaciones alimentarias y el gas del mar del sur, principales obstáculos
El presidente chino Hu Jintao inició el miércoles 6 de mayo una visita de 5 días a Japón con la que quiere mejorar las relaciones diplomáticas entre las dos potencias del noreste de Asia. “Espero que durante esta visita podamos incrementar la confianza común, profundizar la cooperación, planear el futuro y abrir la vía para un nuevo estadio para el desarrollo global de una relación estratégica sino-japonesa mútuamente beneficiosa”, declaró Hu a su llegada al centro de la capital japonesa, donde se podía percibir una gran presencia de fuerzas especiales de la policía. Mientras comenzaba el programa de actos del mandatario chino, en diferentes zonas de la ciudad se manifestaban los habituales grupos de ultraderechistas anti-chinos, con sus camiones con altavoces, y unos mil simpatizantes de la causa independentista tibetana.
Las esperanzas generadas por el viaje de Hu a Japón se refieren más a aspectos simbólicos que a la resolución de problemas concretos. En estos momentos la historia no se interpone especialmente entre Pekín y Tokio como lo hizo en el pasado. Hace 10 años la visita del entonces líder Jiang Zemin terminó en fracaso por su dureza al recordar, en un encuentro protocolario con el emperador, las atrocidades del ejército imperial japonés en la primera mitad del siglo XX. Posteriormente, entre 2001 y 2006, los años en que el primer ministro japonés era Junichiro Koizumi, los sufrimientos chinos por el pasado imperialista japonés volvieron a ser el principal tema de intercambio, gracias sobre todo a las visitas del mandatario nipón al santuario sintoísta de Yasukuni, donde se rinde homenaje a más de dos millones de combatientes japoneses y a 14 criminales de guerra.
Hace dos años, con un liderazgo mucho más joven en China y con el relevo de Koizumi por Shinzo Abe en Japón, se inició un deshielo diplomático que culminó con la visita del primer ministro chino Wen Jiabao. El actual primer ministro, Yasuo Fukuda, es un conocido defensor de la mejora de relaciones con China.
Mirar hacia el futuro
Ahora los dos gobiernos dicen que hay que mirar hacia el futuro, pero cuando intentan concretar su anhelado entendimiento se encuentran con asuntos sobre los que no se ponen de acuerdo, como la explotación conjunta de los campos de gas del sur del mar de China, en aguas que ambos países consideran parte de su territorio, o la resolución en falso del problema de las empanadillas intoxicadas importadas a Japón desde China, un asunto que ha creado un clima de desconfianza de los consumidores japoneses hacia los productos que llegan del país vecino.
Además, el último levantamiento en Tíbet y la represión ordenada desde Pekín han servido para aumentar la presión sobre el primer ministro nipón por parte de los sectores que desean una actitud más firme ante una China que perciben como un peligro creciente debido a su poderío económico y militar. “En lugar de cálidas expectativas de un salto hacia delate en los lazos bilaterales, una desilusión enfriante está surgiendo ahora entre los dos países”, decía el editorial del diario Asahi Shimbun ante la visita de Hu.
La estancia del presidente chino en Japón incluye diversos encuentros con el emperador Akihito y el primer ministro Fukuda, así como una conferencia en la universidad Waseda y una visita cultural a Nara. Se espera que culmine con la presentación de una declaración conjunta que podría incluir algún acuerdo sobre medidas para evitar el calentamiento atmosférico global.
Unas relaciones muy importantes
Japón estableció relaciones diplomáticas con China en 1972 siguiendo el camino marcado desde Washington por Richard Nixon. En 1978, bajo el mandato del primer ministro Takeo Fukuda (padre del actual jefe de gobierno), se firmó un tratado de paz y reconciliación entre los dos países. Veinte años más tarde, en 1998, Jiang Zemin se convirtió en el primer presidente de la República Popular China en visitar Japón. Las relaciones contemporáneas entre Pekín y Tokio se han visto marcadas a menudo por las luchas internas por el poder en ambas capitales.
A pesar de diversos altibajos en los intercambios políticos, desde los años 70 no ha dejado de aumentar la dependencia económica mútua. Japón ha aportado ingentes cantidades de dinero al desarrollo chino en forma de ayuda oficial y en inversiones privadas de empresas que deseaban tener una base de producción barata y abrir a sus productos un mercado muy prometedor. En estos momentos, la estabilidad de la economía japonesa depende en buena medida de la salud económica china.

lunes, abril 28, 2008

Un signo de la globalización

Un momento del discurso. Foto: Jin Juste
CRÓNICA DESDE KIOTO
Este año me ha tocado asistir a la ceremonia de ingreso de la escuela primaria de mi barrio en calidad de padre de uno de los nuevos alumnos y como presidente de la AMPA. Dicen que es la primera vez que un extranjero preside una institución de este tipo en Kioto y posiblemente una de las primeras en todo el país. Un signo de la globalización que, por el momento, no ha encontrado ningún reparo y sí muchas reacciones de alivio por parte de los que saben que, si este año yo presido, no tienen que hacerlo ellos.
El cargo es más bien protocolario y las que trabajan de verdad son las madres que integran la junta, todas japonesas. Ellas están dispuestas a dar el callo por la escuela, pero no la cara, así que mi primer trabajo importante ha sido subirme al estrado del gimnasio y leer, ante niños, padres y autoridades locales, un discurso lleno de expresiones honoríficas y frases hechas. Con poco margen para la creatividad y un gran miedo a salirme ni siquiera un milímetro del guión. Solo quien haya pasado por semejante trago será capaz de imaginarse cómo pueden bailar los caracteres japoneses sobre el papel.
Además de en una lectura correcta, el éxito de la actuación en la ceremonia radica en tener muy claro cuándo y hacia dónde hay que saludar, con la inclinación adecuada del tronco. Según mis cuentas, en mi caso son ocho reverencias desde que me levanto tembloroso de mi silla en la zona de autoridades hasta que regreso aliviado a ella.
Si uno no tiene un papel protagonista, estas celebraciones son un espectáculo interesante, que puede llegar a ser divertido. El decorado presenta mínimas variaciones: siempre lo presiden la bandera nacional y la local, hay un gran jarrón con flores y muchas veces un biombo dorado. Uno de los momentos más emotivos es el canto del himno nacional, esa canción que en muchos sitios de Asia recuerdan como símbolo de atrocidades. Para la mayoría de los japoneses el Kimigayo es hoy en día solo una muestra de su sentimiento de pertenencia, aunque queda una minoría que se resiste a mostrarle un respeto que cree que no merece. Normalmente, todos los congregados se ponen en pie y la mayoría lo entonan con una maestría que prueba, tanto como su patriotismo, la buena formación musical.
Otro de los puntos importantes es el discurso del director. El nuestro es un hombre entrañable, amante de Europa y devoto de su trabajo. Tiene cierto aire cómico, vestido con frac y dirigiéndose a niños de 6 años, gesticulando y vocalizando. Les habla de las tres semillas que a partir de hoy tendrán que hacer crecer: valentía, ganas de hacer y buena salud.
Los verdaderos protagonistas, los aproximadamente 60 nuevos alumnos de la escuela, lo escuchan intentando ver esas semillas en la palma del profesor. Van vestidos todos muy elegantemente y representan su papel a la perfección. Entran, se sientan, se levantan, hacen reverencias, se sientan de nuevo, se vuelven a levantar... Todo en un orden que ya han tenido oportunidad de ensayar en la gran cantidad de ceremonias que han vivido en el parvulario y que perfeccionarán en las que les aguardan en su vida en Japón.

jueves, abril 10, 2008

Gigantes en apuros

Momentos previos al combate. Foto JJuste
El sumo, la lucha tradicional japonesa, va de escándalo en escándalo
El año pasado un joven luchador murió después de una paliza en su gimnasio
Osaka. Jordi Juste
En los últimos tiempos la lucha tradicional japonesa se ha visto envuelta en una serie de controversias que incluye acusaciones de combates amañados, vetos machistas, comportamientos impropios dentro y fuera del ring, lesiones sospechosas y una muerte que ha descubierto que detrás de la fortaleza de los luchadores se esconde un rudo submundo que a menudo consiste en puro maltrato.
Momentos finales del combate entre el yokozuna Hakuho y Miyabiyama. Foto JJuste
Muerte en el gimnasio
En febrero la policía arrestó en Aichi a tres luchadores y al jefe del gimnasio donde en junio murió Takashi Saito, un luchador novicio de 17 años. La policia estableció que la causa había sido un paro cardíaco, pero una autopsia mostró que Saito había sido golpeado repetidamente con objetos contundentes poco antes de perecer. La policía se vió obligada a abrir una investigación y el caso se convirtió rápidamente en noticia nacional. El jefe del gimnasio admitió haberle dado un “golpecito” a su pupilo, pero se ha podido establecer que lo golpeó repetidamente en la cabeza con una botella de cerveza. Después indicó a otros luchadores que se lo llevaran al ring para terminar de darle una lección por haber intentado abandonar el gimnasio y su carrera en el sumo.
La muerte causó una gran conmoción pública y sirvió para descubrir que el uso de la violencia para domesticar a los novicios es una práctica extendida. Para la mayoría de japoneses las intimidades del mundo del sumo son casi un mito. Se sabe que los luchadores viven en establos o gimnasios donde se entrenan y viven en comunidad bajo las órdenes de un jefe, el oyakata, un antiguo luchador. La vida en estos recintos es siempre austera y a menudo dura, con un régimen alimenticio orientado a ganar peso rápidamente y detalladas normas de vida que se basan en un estricto respeto a la jerarquía. También se sabe que los ex luchadores tienen una esperanza de vida diez años menor a la media nacional y que muchos sufren diabetes o enfermedades cardíacas.
El yokozuna Asashoryu acaba de ganar su combate. Foto JJuste
Sorpresa e indignación
A la sorpresa por la muerte de Saito se añadió rápidamente la indignación por la negligencia policial y la lentitud en la reacción de la Asociación Japonesa de Sumo. Hasta el primer ministro, Yasuo Fukuda, se vió obligado a pronunciarse sobre el asunto: “Que esto haya sucedido en el sumo, el deporte nacional y símbolo de Japón, es un asunto grave”. La presión del gobierno obligó a la entidad que rige el sumo a pedir disculpas y a expulsar al jefe del gimnasio, una acción que para muchos es insuficiente y llegó tarde. “La asociación de sumo debería aceptar miembros externos y recomenzar. De otro modo, los jóvenes que aspiran a convertirse en luchadores profesionales se mostrarán reacios y los aficionados abandonarán el deporte”, concluía recientemente el diario Asahi Shinbun su editorial.
Prejuicios machistas
Algunos historiadores remontan el nacimiento del sumo a los orígenes del país, aunque adoptó su forma actual en la época de Edo (siglos XVII a XIX). Sus rituales están emparentados con los del sintoísmo, la religión ancestral de Japón, con la que comparte creencias como la impureza de la mujer. Esto provocó el inicio de una larga controversia en 2000, cuando Fusae Ohta se convirtió en la primera mujer gobernadora de Osaka, provincia donde se celebra uno de los cinco grandes torneos anuales. La Asociación de Sumo no permitió a Ohta durante sus ocho años en el cargo subir al dohyo (ring) para entregar la copa al vencedor.
Escándalos periódicos
La muerte del joven Saito es la crisis más grave que ha vivido el sumo últimamente, pero no la única. Las sospechas de combates amañados reaparecen periódicamente. En la última ocasión apuntaban al yokozuna (gran campeón) Asashoryu, un mongol de 28 años que ya ha alcanzado el quinto puesto en el ranking de luchadores de todos los tiempos. Además, Asashoryu ha protagonizado enfrentamientos con periodistas y provocado la indignación de los tradicionalistas por protestar decisiones de los árbitros o no mostrar respeto a los contrincantes. El año pasado fue noticia tras ser sorprendido jugando al fútbol en Mongolia, adonde había acudido para recuperarse de una misteriosa lesión. El sumo profesional ha vivido en las últimas décadas un influjo constante de luchadores extranjeros, provenientes de lugares con luchas similares, como Hawai, Polinesia, Bulgaria, Rusia o Mongolia y en estos momentos hay unos 20 no japoneses en las dos máximas categorias. En 2002 se limitó a uno por gimnasio el número máximo de foráneos, pero cada vez resulta más difícil convencer a niños y padres japoneses para que entren en un mundo que exige sacrificios extremos.
Yumitori, ritual con el que se cierra cada día de torneo. Foto JJuste

martes, abril 08, 2008

La torre Eiffel japonesa cumple medio siglo

La Tokyo Tower. JORDI Juste
En 1958 Japón confirmaba al mundo su renacimiento tras la segunda guerra mundial con la terminación en Tokio de una gran antena metálica blanca y naranja de 333 metros de altura, diseñada a semejanza de la torre Eiffel de París, a la que supera en 13 metros. Se pensaron diversos nombres para la estructura, que oficialmente se denomina Nihon Denpa To (torre japonesa de ondas eléctricas), pero el pueblo rápidamente la bautizó como Tokyo Tower y la adoptó como el símbolo de la capital y uno de sus principales destinos recreativos.
En este medio siglo a la torre han acudido no solo millones de turistas, extranjeros y nacionales, sino también muchísimos toquiotas que la han elegido como marco de sus citas amorosas o de sus salidas familiares. Además, ha sido escenario de numerosas obras de ficción e incluso ha sido destruida muchas veces por la imaginación de autores de cómics, dibujos animados y películas apocalípticas de monstruos de serie B.
En el 2005, el ilustrador Lily Franky publicó la novela Tokyo Tawa: Okan to boku, to tokidoki, Oton (Tokyo Tower: mamá, yo, y a veces, papá), donde la torre es más que nunca el símbolo de la gran ciudad, el faro que atrae a los japoneses humildes de provincias en busca del éxito. El libro vendió más de un millón de ejemplares en su primer año y dio lugar a una película y una serie de televisión que contribuyeron a poner de nuevo de moda la estructura entre la gente joven.
La Tokyo Tower está en el distrito de Minato, relativamente cerca del corazón de la ciudad. Por eso, cualquiera de sus dos observatorios sirve para tener una visión de 360 grados de esta megaurbe, que se extiende mucho más allá de los límites administrativos de la prefectura de Tokio y cuya población se sitúa ya en más de 30 millones de habitantes. Desde el observatorio superior, a 250 metros de altitud, se puede comprobar que la ciudad y sus alrededores no son solo grises; también tienen el azul del mar, el verde de los jardines del palacio imperial y del santuario de Meiji y hasta, a veces, el blanco de la nieve, ya que en días claros se llega a divisar la cima del monte Fuji. Pero, sobre todo, la torre es una atalaya perfecta para percibir el abigarramiento de la metrópolis nipona, el aparente caos de callejuelas, ríos, autopistas urbanas, vías de tren elevadas... Nada que ver con los Campos de Marte, que desde lo alto de la Torre Eiffel parecen un tapiz.
Desde hace cinco años es posible ver la torre como un juguete metálico de colorines enmedio del hormigón, subiéndose a lo alto de la torre Mori, en Roppongi Hills. El edificio solo alcanza los 238 metros de altura pero, al estar situado en un cerro, ha sustituido a la Tokyo Tower como el observatorio más alto de la ciudad. Sin embargo, esta mantiene un encanto que difícilmente puede superar un rascacielos, ya que lo que buscan los turistas y los enamorados que quieren pasear su romance no es tanto ver la ciudad como estar dentro de su símbolo. Posiblemente esa condición emblemática no la perderá ni siquiera en el 2011, cuando esté terminada en el distrito de Sumita la New Tokyo Tower, que tendrá 613 metros de altura.
La Tokyo Tower. JORDI Juste

jueves, abril 03, 2008

Los homeless japoneses se hacen más visibles

Según el gobierno 19.000 personas viven en la calle
La revista The Big Issue ofrece una salida a más de un centenar de personas
Osaka. Jordi Juste
Desde hace cuatro años no hace falta ir a los parques o barrios degradados de Japón para ver a los sin techo. Algo más de un centenar de ellos están apostados en las esquinas más transitadas de las grandes metropolis del país blandiendo un ejemplar The Big Issue, la replica de la revista fundada en 1991 en Londres para dar una oportunidad profesional a las personas que no tienen un lugar digno donde vivir. Se trata de un negocio social, que se gestiona profesionalmente y aspira a no perder dinero aunque su ojetivo no sea ganarlo.
“Yo nunca me habría imaginado que terminaría dedicándome a ayudar a los sin hogar, pero una tercera parte de los que hay en Japón están en Osaka. Como persona nacida y criada aquí, como miembro de la sociedad que los veía cada día, me di cuenta de que había que hacer algo para ayudar a resolver el problema. Entonces supe lo que se hacía en Inglaterra y decidí poner en marcha el proyecto”, explica su máximo responable, Shoji Sano.
Según el gobierno, en la actualidad hay 19.000 personas sin hogar en Japón, unas 6.000 menos que hace cinco años. Es posible que la mejora en las cifras refleje en parte la reducción del paro durante el quinquenio, pero para Sano la cuestión se explica por el criterio que usan las autoridades para definir al colectivo: “Si lo que se cuenta es realmente los que viven en la calle o en parques, es posible que su número haya disminuido. Ahora bien, si se tiene en cuenta a las personas que pasan la noche en lugares como los cibercafés o en hoteles baratos y que no tienen un lugar fijo para vivir, entonces ha aumentado”.
Después de la burbuja económica de los años 80, los trabajos en la construcción y en la industria descendieron drásticamente y con ello aumentó el número de personas sin hogar. El empleo ha crecido en los últimos años hasta situar el paro en el 4%, aunque a costa de aumentar el número de los que pasan apuros para llegar a fin de mes a pesar de trabajar los siete días de la semana. La mayoría de los sin hogar proceden de sectores cada vez más mecanizados, como la construcción, o de negocios que van quedando desfasados en la nueva economía, como pequeños comercios y hostales tradicionales, donde algunos además de trabajar vivían.
Kenzo Nitta, de 57 años, vende The Big Issue frente a la estación central de Osaka desde hace cuatro años. Antes trabajaba como mecánico en una bolera, pero ésta cerró y ya no puedo encontrar un nuevo trabajo, en parte por la edad. “Es duro, pero sin trabajo no se puede vivir. Al principio me daba vergüenza, pero cuando llevas mucho tiempo vas acostumbrándote. Pienso seguir hasta que encuentre otro trabajo.”, explica Nitta, que recientemente ha empezado a vivir en un piso junto a dos vendedores más.
Otro veterano de The Big Issue es Imamura, un ex librero de viejo de 50 años que defiende con vehemencia la dignidad de su trabajo: “Me daría vergüenza tener que pedir limosna, no lo aceptaría, pero con esto me gano mi comida y un lugar para dormir. Me gustaría ahorrar y poder encontrar otro trabajo pero, sin tener una dirección registrada, en Japón eso es muy difícil”, explica Imamura, que regala una fotocopia con sudokus preparados por él mismo a cada cliente.
The Big Issue es bimensual y se vende a 300 yenes (unos dos euros), de los cuales 160 van directamente al bolsillo del vendedor. La revista tiene una circulación de unos 30.000 ejemplares y en todos los números ofrece artículos sobre ocio y asuntos sociales y una entrevista o reportaje sobre algún personaje famoso de la escena internacional, gracias a su sindicación con una red mundial de revistas similares
Para vender The Big Issue se necesita ser una persona atrevida, comprometerse con un código de buena conducta y no tener un lugar estable de residencia, aunque esta última condición se aplica con flexibilidad y se permite seguir como vendedores a los que ya han encontrado un lugar donde vivir pero no un empleo mejor. Algunos, como Imamura y Nitta, llevan vendiendo la revista desde su inicio, pero muchos otros lo dejan después de un año y medio, a veces sin dejar rastro. Según la empresa, de los 600 vendedores que ha tenido en cuatro años, un 10% ha encontrado otro trabajo.

domingo, marzo 23, 2008

Comida lenta y natural fuera de casa

22/3/2008 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE Bufet del Matsutomiyakotobuki Ichie.
El Matsutomiyakotobuki Ichie de la calle Yanaginobamba, tocando a la calle Sanjo, es uno de tantos restaurantes que se han instalado en los últimos años en una machiya, las viejas casas del centro de Kioto condenadas a transformarse o sucumbir entre la modernidad. La fachada y el interior se han conservado en gran medida y el local da sensación de autenticidad, a pesar de que estos edificios no fueron pensados como restaurantes sino para servir en su parte delantera como talleres y en la trasera como residencias. Para acceder al comedor hay que descalzarse, pero se puede optar entre comer en mesas tradicionales bajas y sentarse en el tatami o hacerlo en mesas altas occidentales.
El Ichie forma parte de un número creciente de restaurantes que ofrecen una solución a la gente que no quiere renunciar a la salud cuando come fuera de casa. Se anuncia como restaurante de "comida lenta y natural" y sus platos se elaboran con productos nacionales y sin aditivos. "No podemos ofrecer comida hecha con productos 100% orgánicos porque la oferta de estos todavía es escasa, pero la dirección siempre busca los que le merecen más confianza", explica el encargado.

De hecho, según un estudio reciente, solo el 0,19% de los productos agrícolas japoneses son orgánicos, es decir, han sido cultivados y procesados sin utilizar fertilizantes, pesticidas ni aditivos artificiales. De las casi dos millones de explotaciones agrícolas que hay en Japón, solo 5.000 producen lo que la oficina certificadora del Gobierno considera "productos agrícolas orgánicos".

La conciencia de la importancia de la comida saludable no ha parado de aumentar en los últimos años en Japón, al tiempo que los cambios económicos y sociales han ido imponiendo una forma de comer cada vez más nociva para la salud. Se han multiplicado los fraudes e intoxicaciones atribuibles a la industrialización alimentaria y el aumento del número de familias en que todos los adultos trabajan fuera de casa y de personas que viven solas ha hecho que los hábitos empeoraran.

El tiempo que se dedica a cocinar en casa ha disminuido y la sana costumbre de preparar la comida pensando siempre en que incluya 30 ingredientes ha cedido al consumo masivo de precocinados que se preparan para comer en escasos minutos. Además, el uso de materias frescas de la región va quedando arrinconado por productos congelados que contienen gran cantidad de aditivos y proceden de lugares muy alejados del consumidor. Sin embargo, según un estudio del Ministerio de Agricultura, un 42% de los japoneses se muestran ya dispuestos a comprar productos agrícolas orgánicos y un 52% más afirma que lo haría si los precios bajaran.

Estos datos muestran que existe un alto potencial para recuperar la comida saludable que solo está esperando la oferta adecuada. De momento, el Matsutomiyakotobuki Ichie ofrece un producto con una relación calidad-precio excepcional, el Obanzai Viking, un bufet libre por solo 1.050 yenes (seis euros y medio) que incluye unos 20 platos de comida japonesa tradicional que varían según la estación.

miércoles, marzo 12, 2008

Nostalgia en el callejón de los borrachos

12/3/2008 CRÓNICA DESDE TOKIO // JORDI JUSTE
Nonbei-yokocho, el callejón de los borrachos de Shibuya. JJuste

Shibuya es la meca de la moda juvenil asiática. Son famosas las grandes pantallas de televisión que se ven nada más salir a la plaza principal desde la estación. A su derecha hay un tramo elevado de vía férrea, uno de tantos que sobrevuelan Tokio. Pasadas las vías, justo a mano izquierda, está Nonbei-yokocho (el callejón de los borrachos), dos hileras de menos de 50 metros de edificios de madera de dos plantas.
Paso el arco que anuncia el callejón y accedo a otro mundo, sin pantallas, niñas bronceadas ni encuestadores a la caza de nuevos gustos. Aquí todo es rancio, pequeño, oloroso, entrañable. Bares diminutos se suceden bajo la tenue luz de unas lámparas rojas que presentan todo un reto fotográfico. Busco el ángulo adecuado, la apertura correcta del diafragma, cuando, desde un local, un hombre de unos 70 años, con gafas y vestido con traje, me pide con gestos que me acerque.

Abro la puerta corredera, doy las buenas noches y me asomo a una habitación de unos 6 metros cuadrados. Dos señoras de unos 70 años, con los labios muy pintados, el moño muy bien puesto y el delantal muy blanco, están de pie tras una estrecha barra frente a la que hay seis taburetes, cuatro de ellos ocupados por clientes que beben aguardiente de trigo en grandes vasos de cristal. Al fondo, detrás del hombre que me ha invitado a entrar, hay una mujer menuda de unos 50 años, con ropa un poco hippy y gafas de sol a lo John Lennon. Entrando a la izquierda, en el pie de la L que forma el mostrador, hay dos septuagenarios más, uno gordo, con aspecto de capataz jubilado, y otro muy flaco, vestido como un contable.

El hombre que me ha invitado a entrar me conmina a sentarme a su lado, en el centro de la barra. Me dice que se llama Hiroshi, me llena un vaso con aguardiente de su propia botella, me pide una ración de pescado crudo y empieza a hacerme preguntas. De dónde soy, cómo me llamo, qué hacía ahí fuera... Los otros tres clientes, que al verme entrar parecían un poco contrariados, van relajando sus expresiones y metiendo baza en la conversación, a medida que se dan cuenta de que entiendo y hablo el japonés.

--¿Cómo se llamaba aquel lugar dónde había tantos vampiros?
--Transilvania.
--Pero eso está lejos de Barcelona.
--Ah, sí, vale, y ese otro sitio, cómo era, va..., va....
--Vasco, País Vasco.
--Eso. Está más cerca, ¿no?
--Como de Tokio a Osaka, ¿verdad?
--¿Qué tal la seguridad ciudadana?
-- Bueno...
-- Pero no hay ningún lugar tan seguro como Japón. ¿No?

El capataz es quien hace más honor al nombre del callejón: su lengua se pega cada vez más a la base de la boca y se hace difícil entenderle.

Hay unos 30 clientes asiduos del local que se dejan caer en algún momento todas las semanas. "Somos como el club de los corazones solitarios. Esta es nuestra familia", dice Hiroshi. La hippy madura, que se expresa en un argot muy de esa época que añora, asiente y me ruega que si escribo sobre el callejón, no haga público el nombre del local porque no quiere verlo lleno de turistas.

viernes, marzo 07, 2008

El Cervantes triunfa en Tokio

JORDI JUSTE.TOKIO
Alumnos japoneses a la salida de una clase nocturna en el Instituto Cervantes. Foto JORDI JUSTE
El Instituto Cervantes tiene en Japón la sede más grande del mundo.
El éxito ha superado las previsiones.
Desde abril impartirá también clases de catalán
En los cinco meses que lleva en Tokio, el Instituto Cervantes ha superado con creces las expectativas que tenía. Antes de abrir, esperaba captar de entrada a unos 300 alumnos, atrajo a 800 para su primera prematrícula y ahora ya va por el millar. A pesar de tener en pleno funcionamiento sus actividades principales, la sede del Cervantes en Tokio no ha sido aún inaugurada oficialmente. La ceremonia está prevista para noviembre, como parte de la visita de Estado que realizarán los Reyes a Japón.
La sede japonesa es la más grande del Cervantes en el mundo y está situada en una zona céntrica de la capital, donde además de dar clases de castellano se ofrecen otras actividades de difusión de la cultura española e hispanoamericana, como conferencias, cine y exposiciones. En estos momentos se puede ver la exposición Extraños en el paraíso. Fotografía contemporánea en el País Vasco. Desde abril se ofrecerán también clases de catalán y, si hay demanda, de gallego y vasco.
Ir a lo fácil
"De momento, hemos ido a lo fácil, a lo que ya hay, a la gente que ya tiene interés en lo español. Ahora intentaremos incorporar a gente que no ha tenido contacto. Ese es el objetivo. Queremos contextualizar el español y que los japoneses puedan enriquecer su vida cultural", explica el director del centro, Víctor Ugarte.

La llegada del Instituto Cervantes a Tokio se produjo en septiembre del 2007, tras una década de repetidos rumores que anunciaban su inminente apertura y que finalmente quedaban siempre en nada.Espacio adecuadoUna de las principales dificultades fue encontrar un espacio adecuado a un precio asequible en el centro de Tokio, ciudad que cuenta con los alquileres más caros del mundo. Incluso se llegó a pensar en ubicar la sede del Instituto Cervantes en la Embajada de España, pero se tuvo que desechar la idea por la imposibilidad de llevar a cabo actividades remuneradas, como los cursos de idiomas, en sedes diplomáticas.

Japón es un país donde una gran parte de la población dispone de una importante cantidad de dinero para gastar en actividades culturales. Además, la mayoría de los japoneses prefieren tener organizadas sus horas de ocio y no cuentan con segundas residencias donde pasar los fines de semana o los períodos de vacaciones largos.

A todo eso se añade una gran curiosidad por lo extranjero, que alcanza también a lo español. Sin embargo, contra lo que alguna gente cree, el castellano no está de moda en Japón, aunque sí es cierto que su estatus ha aumentado con respecto al de otras lenguas europeas, como el alemán o el francés, hasta hace poco las preferidas de buena parte de los intelectuales nipones.
Al mayor interés por lo español contribuyeron decisivamente los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Liga del fútbol profesional, pero también el descubrimiento del modernismo, el flamenco, el cine y la cocina. El castellano se estudia en unas 40 universidades, aunque en la mayoría de los casos como una segunda lengua extranjera que los alumnos tienen que cursar obligatoriamente. Además, numerosas academias privadas y la radio y televisión públicas ofrecen semanalmente cursos de español.
Una clase en la sede del IC en Tokio. JJuste
Sobre todo, mujeres
El Instituto Cervantes ha logrado atraer a estudiantes de diversas edades y condiciones, pero el 70% son mujeres de entre 20 y 45 años. La mayoría de ellas estudian castellano porque les interesa algún aspecto de la cultura española o hispanoamericana, aunque también hay una minoría que espera usarlo en el trabajo."Mi marido es empresario y a veces trabaja con clientes de España. Yo le ayudo y por eso a veces tengo que hablar en español", explica Keiko, una mujer de unos 40 años que lleva cinco meses estudiando, dos días por semana, en el Cervantes. En cambio, su compañera Junko explica que estudia en ese centro, junto a su esposo, por pura afición: "Me interesa la música de España desde que conocí a Vicente Amigo. Y también la comida y la gente".
El Instituto Cervantes cuenta en Tokio con 28 profesores nativos a tiempo parcial provenientes de diversos países hispanohablantes, que en su mayoría ejercen también en alguna de las universidades de la capital. Todos aplican la metodología comunicativa contemplada en el plan curricular para todo el mundo, pero a veces se topan con la idiosincrasia local y tienen que convencer a alumnos poco acostumbrados a hablar con sus compañeros en una lengua extranjera.

miércoles, marzo 05, 2008

Pintar para mantener viva la ciudad

5/3/2008 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE
Entrada de la exposición. JJuste
JORDI Juste
El novelista Yasunari Kawabata le pidió al pintor Kaii Higashiyama en los años 60: "Si no pintas Kioto ahora, desaparecerá. Mientras estés en Kioto, pinta, por favor". La petición fue el principio de una fructífera amistad. Higashiyama le hizo caso y creó la serie de cuadros Keiraku shiki (Las cuatro estaciones de Kioto), que recogían la esencia del paisaje que Kawabata se resistía a ver desaparecer. En una de las exposiciones más interesantes de los últimos años, el Museo de Kioto acaba de mostrar la relación epistolar que se estableció entre los dos hombres, centrada en su amor por la antigua capital, y algunas de las obras que dió como fruto.

Quizás a bastantes lectores les suena el nombre de Kawabata, premio Nobel de literatura en 1968 gracias a novelas como País de Nieve o La Antigua Capital, pero seguramente muy pocos han oído hablar de Kaii Higashiyama. Y, sin embargo, en Japón ambos son igualmente famosos.Kawabata recibió una gran influencia de la literatura europea pero su obra dejó un conjunto de retratos eminentemente japoneses, de un Japón a la vez bello y triste, que languidecía aplastado por el vulgar mundo moderno; una serie de anécdotas que, a modo de haikus, pretendían atrapar la esencia de las cosas a través de una impresión sensorial. Algunos de esos retazos de vida que Kawabata atrapó con palabras estaban en el Kioto que no lograba salvarse del desarrollismo.

"Yo andaba por Kioto e iba murmurando "no se ven las montañas, no se ven las montañas", y me iba entristeciendo. Se iban construyendo edificios feos y desde la ciudad se iban dejando de ver las montañas. Para mí una ciudad desde la que no se veían las montañas no podía ser Kioto, y me lamentaba. Ahora ya me he acostumbrado a esta ciudad, Kioto, desde donde no se ven las montañas. Pero quiero que el perfil de la antigua ciudad se quede así por largo tiempo. Es lo que ruego hoy", le escribía el novelista al pintor para agradecerle que hubiera llegado a tiempo de salvar el antiguo paisaje.
Por su parte, Higashiyama comenzó su carrera en el ámbito del nihonga, la pintura tradicional japonesa, y fue incorporando influencias del arte europeo del siglo XIX hasta encontrar un estilo personal deudor en gran medida del romanticismo alemán. Sus peores pinturas rozan peligrosamente el cromo cursi, pero en sus obras maestras logró captar como pocos la esencia de la naturaleza japonesa en general, y en especial la de Kioto.

"Nada como la vida cotidiana de los habitantes de Kioto ejemplifica una unión tan íntima con las cuatro estaciones. Desde la antigüedad esa es la base, el apoyo y la señal del sentimiento de belleza de los japoneses. Ahora está a punto de desaparecer buena parte de eso", se lamentaba Higashiyama en una carta.
Ambos tenían razón, a juzgar por la gran cantidad de edificios feos que se pueden ver hoy en Kioto. Sin embargo, lo bello todavía abunda en la ciudad, las montañas se ven desde muchas calles y pervive algo de esa comunión entre la vida cotidiana y la naturaleza que tanto admiraban Kawabata y Higashiyama.

lunes, marzo 03, 2008

Alarma en Japón por el hallazgo de pesticidas prohibidos en comida china

1/3/2008 CUIDADO CON EL ROLLITO TÓXICOALERTA ALIMENTARIA EN ASIA
Restaurante chino de la cadena Ohshoh, en la ciudad japonesa de Kioto. Foto: JORDI JUSTE
JORDI JUSTE.KIOTO
La semana pasada se supo que restos del insecticida phorate, prohibido en Japón, habían sido encontrados en rollitos de espárragos congelados producidos en China. El anuncio sigue al hallazgo del pesticida methamidophos en un paquete de nikuman, panecillos chinos rellenos de carne, congelados e importados también de China. Estos dos casos son los últimos de una serie que ha desatado la alerta entre los japoneses. Los medios de comunicación publican cada día noticias relacionadas con la falta de fiabilidad de los alimentos chinos y la mayoría de las escuelas del país han eliminado de sus menús los platos que contienen ingredientes importados del país vecino.
Días atrás llegó a Tokio un equipo de la policía china para intercambiar información con sus colegas japoneses sobre el caso más grave, en el que 10 personas sufrieron síntomas de intoxicación tras consumir gyoza (empanadillas chinas) producidas en la provincia china de Hebei, en cuyos paquetes se hallaron también restos de methamidophos. Las autoridades japonesas creen muy improbable que la contaminación se produjera en Japón, por lo que las sospechas apuntan a la planta productora. Los investigadores chinos sostienen justo lo contrario: que las posibilidades de contaminación durante el proceso de producción son muy escasas, que no se puede determinar que los pesticidas sean los que se usan en China y que es posible que se hayan introducido desde fuera de las bolsas.
En todo caso, la colaboración policial no tiene precedentes y da cuenta de la gravedad del asunto y de la buena pero frágil sintonía entre Pekín y Tokio. "La desconfianza de los consumidores japoneses en los productos chinos se extenderá más, mientras los ciudadanos chinos aumentarán su enfado con Japón porque creerán que Japón está acusando falsamente a China de negligencia. Esta situación, si se maneja incorrectamente, podría dañar gravemente las relaciones bilaterales", alertaba el diario japonés Asahi Shimbun en un editorial.
En los últimos años no han parado de aumentar en Japón las importaciones de productos alimentarios chinos, hasta el extremo de que a veces es difícil encontrar en los supermercados congelados o algunos tipos de verduras que no vengan de China. En algunos casos se trata de alimentos cuyo origen es mucho más lejano, pero que pasan por el país vecino para ser procesados y envasados por sus bajos costes de producción. Un ejemplo es la caballa pescada y congelada en Dinamarca, sazonada en Shandong y comercializada en Japón, en la que también la semana pasada se encontraron restos del pesticida dichlorvos.
Letra pequeñaLa cocina china forma parte de la dieta habitual de muchos japoneses. Las empanadillas, los panecillos rellenos de carne y los fideos chinos son platos comunes en las mesas japonesas, y los restaurantes de comida china, en su mayoría regentados por japoneses, están prácticamente en cada esquina. Los productos alimentarios que llegan de China no se limitan a elementos de su gastronomía, sino que incluyen incluso productos típicos japoneses en cuyos paquetes hay que leer el origen escrito en letra muy pequeña. Aunque no hay datos económicos concretos sobre cómo está afectando el actual pánico, en los supermercados se puede apreciar un marcado descenso de la venta de congelados.
"Cuando se supo lo de las empanadillas me asusté y fui a devolver al súper unas que tenía en el congelador. Ahora no quiero comprar productos chinos, pero tampoco congelados, aunque sean japoneses, porque no me fío. Tiré todos los congelados que tenía y de momento lo hago todo yo con ingredientes frescos", explica Sayoko, un ama de casa de Kioto.
Cerdo por vaca
La actual histeria por la comida importada de China se produce justo después de una sucesión de escándalos relacionados con productos alimentarios japoneses. En uno de los más sonados se descubrió que una empresa comercializaba una mezcla de carne picada de cerdo y vaca como si fuera solo de este último animal. Otros afectaron al etiquetado de productos: se sustituía el origen real para indicar otro de más prestigio, o se corregía la fecha para poder revenderlos estando caducados.Estos casos y la ineptitud de las autoridades para hacerles frente han sembrado la desconfianza entre los consumidores japoneses, que ahora concentran sus temores en las importaciones chinas.
Gyoza, empanadillas chinas. Foto: JORDI JUSTE

miércoles, febrero 27, 2008

El misionero de la cocina española

27/2/2008 CRÓNICA DESDE TOKIO // JORDI JUSTE
El chef Nishimura y el director Ohgari en el Ogasawara. Foto JJuste
JORDI Juste
En noviembre, la primera edición de la guía gastronómica Michelín otorgó tres estrellas a la cocina española en la capital de Japón. Las dos primeras fueron para el Sant Pau, el restaurante de Carme Ruscalleda en Tokio, clónico de su establecimiento de Sant Pol de Mar. La tercera fue para el Ogasawara Hakushaku Tei (Casa del Conde de Ogasawara), un restaurante de cocina española contemporánea situado en una mansión de 1927 en el centro de la ciudad. Desde hace un año su cocina está a cargo del japonés Junichi Nishimura, que ha trabajado en restaurantes españoles, entre ellos el Coure y Comerç 24, de Barcelona.
Sin embargo, la estrella del Ogasawara no se entiende sin hablar de Josep Barahona, un cocinero de Lleida afincado desde hace 16 años en Japón, donde se ha ganado el prestigio de los aficionados a la gastronomía con locales como El Pati de Barahona y L' Estudi o con su labor al frente del restaurante del pabellón de España en la Exposición Universal de Aichi. Barahona, que ha evolucionado desde planteamientos más tradicionales a la cocina contemporánea de autor, levantó el Ogasawara y lo dejó para enfrentarse a nuevos retos profesionales.
La salida del cocinero catalán hace dos años provocó una crisis que parece haber sido superada con Nishimura. El menú sigue teniendo toques españoles, combinados con bastante libertad. "No hago cocina española. El fondo, la base es la cocina española, lo que aprendí en España, pero yo veo lo que tengo enfrente, la materia prima, y hago lo que puedo, mezclo técnicas italianas, francesas, chinas... Hago lo que están haciendo los cocineros en España. Antes que ser cocinero español yo soy japonés y tengo mi cultura. Soy de Kioto y uso verduras de mi tierra", explica Nishimura.
Esta declaración puede generar dudas acerca de la españolidad del restaurante, pero su cocinero afirma sentirse como un "misionero de la cocina española en Japón", vocación que le confiere una gran responsabilidad. "Siempre intento que no se me olvide la base de la cocina española, que tiene una cultura detrás. La originalidad es importante, pero la base cultural es fundamental", añade el chef.
Nishimura tiene que competir por la excelencia con el edificio. La casa del conde de Ogasawara, descendiente de uno de los señores feudales de la isla de Kyushu, es un palacio de estilo español, con jardín, patio interior, terraza y una espectacular sala de fumar con decoración mozárabe. La guerra, los terremotos y la costumbre de construir con madera han dejado a Tokio con muy pocas construcciones antiguas, por lo que la visita al Ogasawara ya merece la pena por su interés arquitectónico. La dirección ha sabido explotar esta característica y ofrece a los clientes, en su mayoría mujeres, un recorrido guiado por la mansión. Además, la empresa organiza cada año la Spanish Night, una gran fiesta con tapas, tuna y flamenco. Según el director, Wataru Ohgari, que presume de ser campeón del concurso de cortadores de jamón ibérico de Japón, "a los japoneses es más fácil presentarles la imagen de España relacionada con el sur".
Fachada de la casa del conde de Ogasawara. Foto JJuste

lunes, febrero 25, 2008

Un tren ultrarrápido unirá Tokio y Osaka en poco más de una hora

25/2/2008 NUEVA ERA FERROVIARIALOS PIONEROS
• Los 550 kilómetros que las separan se cubren ahora en dos horas y 25 minutos
Un Shinkansen a su paso por Shinagawa, la segunda estación de alta velocidad de Tokio. JJuste
JORDI JUSTE.TOKIO
Mientras el AVE acaba de unir Madrid y Barcelona, en Japón la línea del Shinkansen, el tren de alta velocidad que une Tokio y Osaka, va a cumplir ya 44 años y se empiezan a concretar los planes para construir una nueva línea ultrarrápida, que reduciría a poco más de una hora el trayecto de 550 kilómetros que separa las dos grandes metrópolis del país, que ahora se puede hacer en dos horas y 25 minutos.
Por otra parte, si en la capital catalana se cuestiona todavía la necesidad de contar con dos estaciones, en Tokio se cumplen más de cuatro años de la inauguración de la segunda estación del Shinkansen, Shinagawa. A partir de marzo, todos los trenes de alta velocidad de la línea Osaka-Tokio pararán en Shinagawa y en Yokohama.
COMO UN METRO
En estos momentos se calcula que unos 40.000 pasajeros suben o bajan del tren en la segunda parada de la capital. "Prefiero bajar en Shinagawa porque las conexiones con otras líneas son más sencillas que en la estación de Tokio", explica Mariko Morise, ejecutiva de una empresa de Osaka.
La línea que une Osaka y Tokio se conoce como Tokaido Sanyo Shinkansen. En sus 44 años de existencia, ha ido creciendo en importancia hasta convertirse en una especie de metro que une las dos ciudades con unos 300 trenes al día, que transportan a unos 400.000 pasajeros.
Entre sus principales virtudes están la fiabilidad y la seguridad. Los retrasos son escasos y hasta ahora solo ha descarrilado una vez a causa de un fuerte terremoto, pero no hubo ningún herido.
Tomar el tren de alta velocidad es algo que ha dejado de tener glamur para convertirse en una rutina para millones de japoneses. Los trenes se detienen muy brevemente en la mayoría de las estaciones, donde los pasajeros esperan para abordar en hileras dispuestas exactamente en los puntos donde van a estar las puertas. Los convoyes más largos cuentan con 16 vagones y pueden transportar hasta 1.300 pasajeros.
SIN CAFETERÍA
El billete básico da derecho a sentarse en alguno de los vagones de asientos sin reserva o a viajar de pie si estos están llenos. Los coches no tienen cafetería, pero continuamente circulan empleados con unos carritos de venta que sirven desde café o cerveza hasta bocadillos y obento, la típica comida japonesa servida en una caja.
El Shinkansen transporta cada año entre las dos principales ciudades de Japón a unos 150 millones de pasajeros, cinco veces más que los que optan por tomar el avión. "Con el tren puedo ir del centro de una ciudad al centro de la otra y además sin reserva", explica Akitoshi Yokota, empleado de una empresa de maquinaria industrial en Osaka.
LEVITACIÓN MAGNÉTICA
La compañía JR Tokai, que opera la línea, anunció recientemente su intención de seguir adelante con los planes para construir otro trazado entre Osaka y Tokio utilizando la tecnología maglev, que usa imanes que hacen que el tren levite sobre la vía y alcance velocidades superiores a las de los trenes convencionales.
Con los nuevos convoyes, el trayecto entre Tokio y Osaka podría hacerse en aproximadamente una hora, menos de la mitad del tiempo necesario actualmente. El principal problema que afronta el proyecto es su elevado coste, por la dificultad de hacer pasar una nueva línea de tren por unas zonas muy densamente urbanizadas. El presupuesto del proyecto se calcula en 10 billones de yenes (65.000 millones de euros).

Interior de un Shinkansen. JJuste

viernes, febrero 22, 2008

Furor en Okinawa por violaciones de militares estadounidenses

Jordi Juste
Okinawa vive días de gran tensión, provocados por varios casos de abusos sexuales y desórdenes protagonizados por militares estadounidenses. El caso que ha soliviantado esta vez especialmente a los japoneses se conoció la semana pasada con el arresto del sargento Tyron Hadnott, de 38 años, acusado de violar a una niña de 14 años. El militar ha negado los cargos, aunque ha admitido que forzó a la niña para besarla.
Ayer se supo que otro militar estadounidense se encuentra bajo custodia, acusado de violar este mes a una mujer filipina de 21 años en la ciudad de Okinawa. Además, durante el fin de semana, dos soldados más fueron detenidos en la isla, uno por conducir ebrio y el otro por allanamiento de morada. Todos estos casos han recordado la rabia que se apoderó de los isleños en 1995, cuando se produjo la violación de una niña de 12 años a manos de un soldado americano.
La província más pobre
La provincia de Okinawa, en el archipiélago de las Ryukyu, en el extremo sur de Japón, sirve de base a la mayor parte de los más de 30.000 militares estadounidenses estacionados en Japón. Es la provincia más pobre del país y sus dos principales fuentes de ingresos son las bases y el turismo, sobre todo nacional. Desde el final de la segunda guerra mundial hasta 1972, estuvo bajo soberanía americana. A las moltestias habituales causadas por la presencia de instalaciones militares, como ruidos y accidentes, se añade en estos momentos la inseguridad provocada por los excesos de la milicia.
La ira de los okinawenses y las protestas del gobierno japonés han obligado a las autoridades estadounidenses a decretar un toque de queda parcial indefinido. Por el momento, y se supone que hasta que se calmen los ánimos, los militares americanos y sus familias sólo pueden salir de las bases para ir a trabajar, a la escuela, a la iglesia o al hospital. Además, hoy viernes ha sido declarado “día de reflexión” en las bases para reafirmar los valores militares básicos. “Las fuerzas estadounidenses en Japón consideran seriamente todos los incidentes que afectan la conducta incorrecta de sus miembros. Como miembros responsables de la comunidad japonesa, seguiremos haciendo todo lo posible para prevenir incidentes”, declararon las autoridades americanas.
Agradecimiento
Por su parte, el gobierno japonés ha agradecido la reacción americana, al tiempo que trataba de dar una imagen de firmeza para aplacar el descontento de los okinawenses, que tienen que soportar buena parte del precio de la defensa del país. “Aunque damos la bienvenida, hasta cierto punto, se necesitan más medidas concretas para evitar la repetición de incidentes similares. La prohibición tiene sentido como primer paso”, declaró el portavoz del gobierno nipón, Nobutaka Machimura, tras anunciarse el toque de queda.
La presencia estadounidense
Desde el fin de la segunda guerra mundial, Estados Unidos mantiene una importante presencia militar en Japón. El país estuvo bajo ocupación americana hasta 1951, cuando recuperó la soberanía tras firmar un acuerdo de cooperación por el que Estados Unidos se compormetió a proteger a Japón de cualquier agresión extranjera y a cambio obtuvo el derecho de mantener instalaciones militares en el país.
Las bases en Japón jugaron un papel importantísimo en la participación americana en la guerra de Corea (1950-1953). Desde entonces, uno de sus principales cometidos ha sido servir de disuasión a las aspiraciones chinas de recuperar Taiwán, si es necesario por la fuerza. El hecho de que Japón sea un país muy densamente poblado ha provocado que las bases estén cerca de áreas urbanas y por ello han causado numerosos conflictos con la población civil.


miércoles, febrero 20, 2008

El Tribunal Supremo absuelve a Mappelthorpe de obscenidad

Pósters en la entrada de un cine de Osaka
JORDI JUSTE
El Tribunal Supremo de Japón falló ayer que una colección de fotografías de Robert Mappelthorpe (1946-1989) que contenía imágenes de genitales masculinos no es obscena. La decisión anula otra del Tribunal Superior de Tokio, que en 2003 dio la razón al gobierno contra el editor Tadashi Asai, que intentó introducir la muestra en Japón en 1999 y vio como las autoridades aduaneras la confiscaban por considerar que vulneraba el Código Penal, que prohibe la importación de material considerado obsceno. El mismo Tribunal Supremo, que ahora admite las obras de Mappelthorpe, falló en 1999, en un caso a parte, que algunos desnudos masculinos del fotógrafo neoyorquino contenidos en un libro eran obscenos.
Asai lllevo el caso de la colección a los tribunales y obtuvo en 2002 la nulidad de la confiscación y una indemnación, pero en 2003 el Tribunal Superior de Tokio falló a favor del gobierno por considerar que las fotos eran obscenas según la moralidad imperante en el país. Ahora el Tribunal Supremo da definitivamente la razón a Asai y admite la legalidad de la colección de Mappelthorpe por considerar que esta constituye un conjunto que permite a los compradores una comprensión global del trabajo del artista y que sólo una pequeña parte muestra genitales masculinos.
“Hasta ahora las autoridades han sido incapaces de considerar las cualidades artísticas y podían prohibir películas aunque sólo fuera por unas tomas de 30 segundos en una cinta de dos horas. En este caso la calidad artística en conjunto ha sido reconocida”, escribió ayer Asai en su página de internet. El editor, que también es importador de películas expresó, sin embargo, su temor a que a partir de ahora se pueda negar la entrada de obras en Japón por su falta de calidad artística.
La exhibición de genitales masculinos o femeninos está prohibida en el país, por lo que las películas o revistas pornográficas se publican siempre en Japón con esas partes distorsionadas en forma de mosaico o rascadas mecánicamente a mano, ejemplar a ejemplar. Lo paradójico es que se pueden encontrar legalmente, en videoclubs y librerías, obras que contienen escenas de violaciones o zoofilia, eso sí, con los genitales camuflados.

El país de los griposos enmascarados

19/2/2008 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE
Una pareja de japoneses con máscara en Osaka.
JORDI Juste
No es raro ver reportajes sobre contaminación en cadenas de televisión occidentales en los que se muestra a japoneses con la boca y la nariz tapadas por mascarillas quirúrgicas de color blanco o azul claro. Estas imágenes pretenden ilustrar la gravedad del problema de la polución y cómo los orientales intentan hacerle frente con soluciones individuales. Sin embargo, los japoneses no llevan las máscaras para protegerse de partículas de aire sucio, sino para evitar esparcir en lugares públicos virus como el de la gripe o para prevenir la entrada en las vías respiratorias de partículas de polen, a las que una parte creciente de la población es alérgica.
Al principio de estar en Japón, sobre todo en invierno o en primavera, una de las cosas que más choca a los extranjeros es la cantidad de gente que lleva las mascarillas en cualquier lugar público, como si se hubiera declarado una peligrosa epidemia. Las hay de diversos colores y con estampados que incluyen a varios personajes de dibujos animados, aunque las más abundantes son las lisas de color blanco. También hay variedad en cuanto a las formas y los tamaños, que van desde las que tapan justo las vías de entrada del aire hasta las que cierran toda la parte central de la cara a modo de bozal hermético. Además, algunas incluyen impregnaciones que desprenden un olor mentolado y que se supone que sirven para dilatar los bronquios y para mantener humedecidas las vías respiratorias.
Muchos japoneses desconocen que el uso generalizado de las mascarillas para evitar la propagación de la gripe está restringido a Japón y algún otro país de la zona, y se sorprenden de que en otros continentes los enfermos no eviten por este sistema que sus gérmenes asalten a otras personas a través de la tos o la simple respiración. Su incredulidad se debe en parte a que aquí una persona tiene que estar muy enferma para quedarse en casa, y si tiene unas décimas de fiebre generalmente acude a la escuela o al trabajo, a menudo en medios de transporte abarrotados. Además, en la cultura japonesa tradicional domina una obsesión por no causar molestias a los demás y la mascarilla sirve para avisar a los que están alrededor del peligro de contagio que conlleva acercarse al enmascarado.
A parte de tener ese carácter altruista de protección y aviso al prójimo, las máscaras evitan que el aire frío y seco entre directamente en la boca y en la nariz y ofrecen una sensación de protección a personas vulnerables por su físico frágil o a aquellos que no pueden permitirse ser víctimas de la gripe. En este grupo se encuentran los centenares de miles de estudiantes que en estos días preparan sus exámenes de ingreso en escuelas y universidades. Aprovechando su temor a sucumbir a los virus, este año un conocido fabricante ha repartido gratuitamente mascarillas a casi 5.000 alumnos de sexto de primaria de Tokio y Osaka que estudian en centros especiales de repaso para las pruebas de acceso a escuelas secundarias de prestigio. Con esta campaña la empresa reconoce tener la esperanza de estar asegurándose una clientela regular para el futuro.

Enamorados del chocolate

14/2/2008 CRÓNICA DESDE OSAKA // JORDI JUSTE
Tienda de chocolates en Osaka. JJuste
JORDI Juste
El 14 de febrero es el día de San Valentín, la fecha en que la costumbre exportada por Estados Unidos a medio mundo hace que los enamorados se demuestren sus sentimientos por escrito y en forma de regalos. En Japón también se celebra, pero tiene algunas peculiaridades: el regalo casi exclusivo es el chocolate, solo lo regalan las mujeres a los hombres y en muchas ocasiones es más una expresión de obligación social que de amor genuino.
Japón ha añadido a sus numerosas celebraciones tradicionales, algunas de ellas ancestrales, una gran cantidad de fiestas occidentales que se han adaptado muy fácilmente a las necesidades modernas de su industria, ávida por impulsar cualquier incentivo al consumo. Navidad y los días del padre y de la madre son algunos de los ejemplos más claros, junto con San Valentín, o varantain, que es como se pronuncia aquí.
Desde finales de enero, el chocolate es el gran protagonista en todos los centros comerciales del país. Las chocolaterías preparan productos especiales y contratan personal extra para hacer frente al incremento de la clientela en sus locales de venta habituales. Además, los grandes almacenes dedican plantas enteras a ferias del chocolate, con puestos dedicados a los principales fabricantes europeos y japoneses. Su esfuerzo se ve recompensado, ya que las ventas para el día de San Valentín representan el 15% de la facturación anual.
La costumbre de regalar chocolate la intentó introducir en 1936 la chocolatería Morozoff, de Kobe, pero su éxito definitivo se fraguó en 1958. Entonces, Kunio Hara, hijo de un chocolatero de Tokio intentó vender el producto como regalo ideal para los enamorados, pero la iniciativa fue un fracaso. Sin embargo, al año siguiente, tuvo la idea de vender chocolates en forma de corazón y parece ser que triunfó entre numerosas mujeres deseosas de expresar su amor. Las japonesas están poco acostumbradas a expresar sus sentimientos en forma directa, así que el corazón de chocolate resultó una forma ideal de comunicación.
Año tras año la costumbre se fue generalizando y fue derivando hasta convertirse en la obligación de las mujeres japonesas de regalar chocolate a los hombres de su alrededor, especialmente a aquellos que estaban en una situación social superior, es decir a casi todos hasta finales del siglo XX. Es lo que se conoce como guirichoco, o chocolate por compromiso. Paradójicamente, el chocolate, sea o no guirichoco, viene acompañado casi siempre de símbolos amorosos, como cupidos o corazones. A principios de los años 80 empezó a generalizarse también la celebración, el 14 de marzo, del White Day, en que se supone que los hombres deben recompensar con un regalo de valor superior a las mujeres que les han dado chocolate por San Valentín.
Las japonesas adquieren independencia y seguridad y con el crecimiento de estas cualidades va disminuyendo el guirichoco y aumentando el uso del chocolate como expresión de amor, o como mínimo de un afecto genuino, hacia enamorados, compañeros de trabajo, amigos o familiares cercanos.

JAPÓN: El copiloto del conductor ebrio también irá a prisión

14/2/2008 LA SEGURIDAD VIARIALAS MEDIDAS APLICADA EN OTROS PAISES
Pancarta de la campaña contra la conducción bajo los efectos del alcohol en Kioto. JJuste
JORDI JUSTE.KIOTO
El endurecimiento por parte de España de las penas y sanciones relacionadas con las infracciones de tráfico sigue la misma línea aplicada por numerosos países para combatir las muertes en la carretera. Las severas leyes de Francia y Japón se apoyan además en numerosas medidas (desde la instalación de sistemas que impiden arrancar el coche si el conductor está ebrio hasta la colocación de más radares) que llegan acompañadas de una creciente presión social contra los automovilistas que circulan bebidos.
Durante los tres últimos meses del 2007, el número de accidentes causados por conductores ebrios se redujo un 28% en Japón respecto al mismo periodo del año anterior. Asimismo, la policía detectó alcohol en un 37% menos de conductores que en el 2006. Las autoridades atribuyen la drástica reducción a la aprobación en septiembre de una ley que endurece los castigos para la conducción bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, en la primera mitad de 2007 el número de accidentes relacionados con el alcohol ya se había reducido el 40% por la presión social causada por varios casos que tuvieron una gran repercusión mediática.
Con la nueva norma, un conductor que supere el límite legal de 0,15 miligramos de alcohol por litro de sangre puede ser condenado a penas de hasta tres años de cárcel y castigado a pagar multas de hasta 500.000 yenes (3.200 euros), mientras que quien es sorprendido conduciendo con síntomas de intoxicación etílica se enfrenta a cinco años de cárcel y multas de hasta un millón de yenes. Además, la ley prevé penas similares para los cómplices, categoría que incluye a quienes viajen en un vehículo cuyo conductor esté ebrio.
CONCIENCIACIÓN
Japón lleva años aplicando programas de concienciación sobre los peligros del alcohol en la carretera, pero ninguno de ellos ha tenido tanto efecto como la muerte de los tres hermanos Ogami. Hiroaki, Tomoaki y Saaya, de 4, 3 y 1 año, respectivamente, viajaban con sus padres por una carretera cercana al mar en la provincia de Fukuoka cuando su vehículo fue alcanzado por detrás por el coche que conducía Futoshi Imabayashi, de 23 años, quien había bebido grandes cantidades de aguardiente.
El coche de los Ogami cayó al mar y, mientras los padres trataban sin éxito de rescatar a sus hijos, Imabayashi huyó. Horas después se entregó en una comisaría, al parecer, después de haber bebido mucha agua para diluir el alcohol. Un tribunal de Fukuoka lo ha sentenciado a siete años y medio de cárcel, pero la sentencia ha sido considerado demasiado blanda y ya ha sido recurrida.
REPERCUSIÓN
La desgracia de los Ogami causó gran furor en Japón y dio pie a una cruzada mediática para exponer públicamente a los conductores borrachos. Algunas administraciones y empresas han anunciado el despido de varios empleados que habían sido sorprendidos conduciendo bajo los efectos del alcohol, e incluso un diputado provincial de Tokio ha tenido que dimitir por este motivo.

domingo, febrero 10, 2008

Japón descubre los malos tratos a ancianos

Los hijos son los principales agresores y las madres las víctimas más comunes A menudo ni víctimas ni agresores son conscientes de serlo
Osaka. Jordi Juste
Casi 13.000 casos de abusos domésticos a ancianos fueron denunciados en Japón a lo largo del año pasado, según datos oficiales. El número, que incluye 32 asesinatos, puede parecer normal si se tiene en cuenta que Japón tiene una población de 127 millones de habitantes, de los que uno de cada diez tiene más de 75 años. Sin embargo, los expertos creen que las denuncias registradas son sólo la superficie de un problema mucho más profundo que no ha hecho más que comenzar a aflorar. “No es que aumenten los casos de abusos a ancianos, es que hasta ahora se consideraban una cuestión familiar y no se denunciaban. Por supuesto, la situación es alarmante”, explica Shigeko Yamamura, del Centro Japonés para la Prevención del Abuso a Ancianos.
Un estudio del Ministerio de Salud refleja que un 39% de los casos confirmados de abusos fueron perpetrados por hijos varones, mientras que los autores fueron las hijas en un 15% de ocasiones y los esposos de los ancianos también en un 15%. En cuanto a las víctimas, casi una de cada tres fue una mujer que vivía con su hijo soltero, lo que apunta a la incapacidad de muchos hombres, que han vivido hasta su madurez recibiendo los cuidados de sus madres, de cambiar de rol y pasar a soportar la carga de ocuparse de elllas.
Cambio sociocultural
El papel del hombre como cuidador de sus padres ancianos es algo nuevo en la sociedad japonesa. Hasta hace pocas décadas, prácticamente todos los japoneses se casaban, a menudo después de pasar por el omiai, proceso por el que las familias se encargaban de buscar parejas adecuadas a sus hijos. En esa sociedad, el hijo primogénito era el encargado de cuidar de sus padres en la vejez, una carga que en la realidad solía recaer normalmente en su mujer. Hoy en día, con un número creciente de solteros y divorciados, y con el acceso de las mujeres japonesas al mercado laboral, el peso cae a menudo sobre espaldas que no están preparadas para llevarlo. La profesión de cuidador doméstico de ancianos está en plena expansión en Japón, pero no todas las familias pueden y quieren recurrir a ssus servicios.
Huir de su propio hijo
En octubre de 2007, una mujer de 74 años murió en la provincia de Saitama, en los alrededores de Tokio, poco después de ser hospitalizada tras ser encontrada con síntomas de pneumonía y fracturas en varias costillas en el jardín de su casa, donde se había refugiado para huir de los ataques de su hijo, de 47 años. Los servicios sociales habían acudido después de recibir una denuncia de los vecinos, que venían oyendo gritos en la casa desde hacía meses. Se trata de un caso extremo que tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación y contribuyó a dar a conocer a muchos japoneses el problema.
En 2006 el parlamento japonés aprobó una ley específica de prevención que especifica la existencia de cinco modalidades de abusos a ancianos: físicos, sexuales, verbales, por negligencia en el cuidado o económicos. Uno de los objetivos de la ley es dar cobertura legal a los denunciantes, ya que hasta su aprobación los trabajadores sociales que daban cuenta de abusos se arriesgaban a ser acusados de violación del derecho a la privacidad. Con la nueva norma no sólo tienen el derecho sino la obligación de informar y los servicios sociales de los ayuntamientos pueden ejercer la custodia de los mayores y restringir el contacto con sus familiares si es necesario.
Falta de conciencia
Una de las principales dificultades para hacer frente al problema es la falta de conciencia de su gravedad. “El abuso normalmente se produce a puerta cerrada y a menudo tras años de complejas relaciones familiares. En muchos casos los que los llevan a cabo son responsables de negligir derechos humanos y no se dan cuenta de ello”, afirma un informe de la Federación Japonesa de Colegios de Abogados.
En concreto, un 54% de los que abusan de personas mayores no creen estar haciéndolo. En cuanto a las víctimas, muchas se acusan a ellas mismas de ser las culpables de la situación y, en el caso de ser los padres de los abusadores, consideran una obligación estar hasta el final junto a unos hijos a los que creen no haber sabido educar. En otros casos los padres simplemente no quieren huir de sus hijos por miedo a que estos les roben sus posesiones.

El G-7 afronta dividido un futuro de incertidumbre

Jordi Juste
Los ministros de economía del G-7, reunidos ayer en Tokio, reconocieron que el mundo afronta un panorama incierto como consecuencia de la crisis de los préstamos inmobiliarios en Estados Unidos, el endurecimiento de las condiciones de crédito, los altos precios del petróleo y la inflación. Sin embargo, los mandatarios de Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá no lograron ponerse de acuerdo en las medidas necesarias a tomar para salir de la crisis.
“El mundo afronta una situación más incierta y desafiante que cuando nos reunimos en octubre, a pesar de que sus bases en conjunto permanecen sólidas. Seguiremos vigilando los acontecimientos y seguiremos tomando acciones apropiadas, individual y colectivamente, para asegurar la estabilidad y el crecimiento en nuestras economías”, afirmaron los ministros de finanzas en su comunicado.
A pesar de esta aparente unidad, el anfitrión de la reunión, el ministro japonés de Economía, Fukushiro Nukaga, se apresuró a dejar claro que lo que toca ahora no son medidas concertadas, sino que cada país tome las que mejor le vayan. “Cada país debe superar los obstáculos tomando las medidas que más le convengan”, afirmó Nukaga. Parecida fue la opinión expresada por el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, que afirmó que no se le había “pasado por la cabeza” la posibilidad de hacer un esfuerzo conjunto para reanimar la economía a través de paquetes fiscales de emergencia, ya que “cada economía es diferente”. En cambio, el gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi se expresaba en términos muy distintos en relación a la desregulación. “Si no se hace conjuntamente, se va socavar la nivelación del campo de juego”, explicó Draghi..
Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, se mostró confiado en la salud económica de su país a medio plazo. “Si estás creciendo no estás en recesión”, afirmó Paulson para despejar las dudas de muchos analistas que creen que la primera economía del mundo se encamina a un período de crecimiento negativo.
Más petróleo y cotizaciones reales
Los ministros de economía del G-7 solicitaron a los países productores de petróleo un aumento de la producción y solicitaron del Fondo Monetario Internacional un estudio de los factores financieros que pueden estar detrás de la escalada del precio del crudo, así como de sus efectos en la economía global.
Por otra parte, los 7 solicitaron a China que permita que su moneda, el yuan, se cotice a su precio real, es decir que se revalorice frente al resto de monedas y modere así la competitividad de su industria. “Damos la bienvenida a la decisión de China de aumentar la flexibilidad de su moneda, pero a la vista de su creciente superávit por cuenta corriente y su inflación, animamos a una revalorización acelerada de su tipo de cambio efectivo”, afirmaron en el comunicado de la reunión.
En general los ministros se mostraron partidarios de que los tipos de cambios reflejen las “bases económicas”, es decir, que las monedas se coticen al valor que corresponde a la fuerza de la economía que representan y que no se mantengan a cotas artificiales.
Los 7 países más industrializados del mundo instaron además a los bancos a hacer público su nivel de afectación real por la crisis de los créditos subprime de Estados Unidos.
Sin margen de maniobra
Japón, que es todavía la segunda economia del mundo, tiene un escaso margen de acción para ayudar a reactivar la economía mundial. El país no ha hecho más que salir, tímidamente, de la crisis que desató a principios de los años 90 el fin de su propia burbuja immobiliaria y que dejó a miles de familias, bancos y empresas en la bancarrota o en una situación financiera muy precaria. El país tiene la deuda más grande del mundo y está inmerso en estos momentos en una agria discusión en la Dieta para prorrogar o eliminar el impuesto sobre la gasolina, que ahora sólo se puede usar para la construcción de carreteras y que funciona en gran medida como máquina de pagar favores políticos en las zonas rurales.

viernes, febrero 08, 2008

El gobierno australiano presenta pruebas de la caza comercial japonesa

La mayoría de japoneses defienden las capturas de cetáceos aunque apenas comen su carne¿Investigación científica o caza comercial?
Jordi Juste
El gobierno australiano presentó ayer fotografías tomadas desde el barco Ocean Viking, de su servicio de aduanas, con las que quiere demostrar que la caza de ballenas, que la flota japonesa lleva a cabo en el océano Antártico con el pretexto de la investigación científica, es en realidad una práctica comercial que se realiza con gran sufrimiento de los mamíferos. “Es muy decepcionante. Es angustioso cuando piensas que pueden pasar 15 minutos desde que el harpón impacta en la ballena hasta que la ballena muere”, declaró el ministro australiano de Medio Ambiente, Peter Garret durante la presentación de las fotografías.
Por su parte, el Instituto de Investigación de los Cetáceos, organismo independiente pero con apoyo del gobierno de Japón, que le comisionó hace 20 años la captura de ballenas supuestamente con fines científicos, reaccionó ante la presentación acusando al gobierno australiano de estar usando propaganda emocional. “Nuestro programa requiere muestras aleatorias de la población antártica y por eso habrá variedad de tamaños”, afirmó el director del Instituto, Minoru Morimoto, que explicó que la pareja de ballenas que aparecen en una de las fotografías no son una madre y su cría, en contra de lo que habían anunciado medios de comunicación australianos.
Dos décadas de “investigación”
Hace 20 años Japón decidió oficialmente que abandonaba la caza comercial de ballenas y optó por seguir capturando especímenes del gran mamífero marino con la excusa de la investigación científica. Durante este tiempo la flota japonesa ha capturado más de 10.000 ejemplares y la carne del cetáceo ha continuado estando presente en algunos supermercados y sobre todo en restaurantes especializados.
A pesar de su permanencia en algunas mesas japonesas, la carne de ballena dejó hace tiempo de ser una de las principales fuentes de proteínas del país. En 1965 el consumo per cápita llegó a su máximo nivel con más de dos kilos por personas al año pero fue decreciendo a medida que aumentaba la captura de otras especies de pescados y crecía aceleradamente el consumo de carne de vaca y de cerdo. Desde los años 90 el consumo por persona está por debajo de los 100 gramos anuales.
Sin embargo, una encuesta publicada ayer mismo por el períodico Asahi Shimbun refleja que un 56 % de los japoneses son partidarios de que se pueda seguir comiendo carne de ballena. El número de los que defienden la práctica es especialmente alto entre los varones de mediana edad, mientras las mujeres son menos entusiastas y entre las más jóvenes llegan a ser mayoría las contrarias. La polémica tiene mucho de simbólico para un país que se muestra orgulloso de mantener una parte importante de su tradición y que al mismo tiempo ha visto su papel en la escena política internacional reducido a ser un aliado obediente de los Estados Unidos.
Durante las últimas semanas el debate sobre la caza de ballenas se ha reavivado a partir del anuncio del plan japonés para cazar 50 ejemplares de ballenas jorobadas, una de las especies más apreciadas para la observación, práctica turística que genera millones de dólares cada año en Australia. La oposición frontal del gobierno australiano obligó a aplazar el proyecto, aunque sí sigue adelante la captura de 850 ejemplares de ballenas mink y medio centenar de ballenas de aleta.
La controversia estuvo a punto de alcanzar categoría de crisis diplomàtica tras la captura por uno de los balleneros japoneses de dos activistas de Greenpeace, uno británico y otro australiano, que trataban de impedir sus actividades. Ambos fueron entregados a las autoridades australianas, que ahora tienen a la nave Ocean Viking siguiendo a los balleneros y recogiendo pruebas para su posible uso ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Frente a la postura decidida del gobierno australiano, las autoridades de Tokio han tratado de desactivar la polémica y reconducirla a una discusión de tipo técnico en la Comisión Ballenera Internacional. Por otra parte, en los medios de comunicación japoneses no faltan las voces que acusan a Australia de hipocresía por su oposición a la captura de ballenas mientras autoriza cada año la caza de miles de canguros y otros marsupiales en su propio territorio.

Un manjar poco distinguidoPlato de lengua de ballena sobre hojas de shiso, tal como se sirve en el restaurante Kujira-ya, de Shibuya (Tokio). Foto: JJUSTE
En los restaurantes especializados en carne de ballena ésta se sirve en diferentes presentaciones, cortada muy finita para cocer en la cazuela (nabe) con verduras, rebozada o como sashimi (cruda), y se comen partes diversas, como el lomo, que se sirve con parte de la piel, o la lengua. Su sabor es fuerte, más parecido al de la carne de cerdo que al del pescado y su valor gastronómico se debe sólo a la tradición y a que se ha convertido para algunos en un bocado exótico y polémico.

lunes, enero 28, 2008

Reclamo publicitario en los pañuelos de papel


28/1/2008 CRÓNICA DESDE OSAKA // JORDI JUSTE
Cuatro mil millones de paquetes de pañuelos de papel se reparten cada año gratis en las calles de las ciudades japonesas. No se trata de ninguna acción altruista sino de una forma de distribuir publicidad que funciona desde hace más de tres décadas. Es raro entrar o salir de alguna estación de ferrocarril japonesa y no encontrar a uno o varios repartidores de clínex, por lo que, si uno no se resiste en alguna ocasión, es fácil acabar con los bolsillos o el bolso llenos de celulosa. En horas punta, en las estaciones más transitadas, es un espectáculo ver la destreza con que distribuyen los pañuelos sin interrumpir a los peatones.

Los paquetes son de plástico transparente, miden unos 7 por 10 centímetros y contienen 10 pañuelos cada uno. Están diseñados para que se abran por una de las dos caras y en la otra se puede ver un anuncio impreso en una lámina de papel más duro. Los anunciantes que eligen este soporte para distribuir su mensaje publicitario son muy variados, y pueden incluir desde bares o restaurantes locales hasta grandes empresas de crédito al consumo, pasando por gimnasios, casas de masajes o promociones inmobiliarias y, a veces, van acompañados de cupones de descuento.

En los supermercados y droguerías se vende una gran cantidad de paquetes de cartón de clínex para la casa, pero a veces es difícil encontrar en las tiendas pañuelos de bolsillo, por lo que la gente confía en encontrarse en su camino con algún repartidor. Sin embargo, sucede que algunos tienen órdenes de entregar pañuelos solo al público al que va destinado el anuncio, por lo que si uno no está dentro de ese segmento puede encontrarse sin qué sonarse. Pero, además de para limpiarse la nariz, los clínex resultan muy útiles en Japón en bares y restaurantes, donde a menudo no hay servilletas de ningún tipo, o en alguno de los abundantes váteres públicos, casi siempre limpios pero a veces mal surtidos de papel.

Por otra parte, no es nada raro oír el relato de algún visitante extranjero susceptible, que se toma la ignorancia del repartidor de pañuelos (que tal vez llevan un anuncio de una escuela de inglés o de una academia para ingresar en la policía japonesa) como una discriminación imperdonable que le deja sin lo que constituye un original y económico recuerdo de su viaje a Japón.

El éxito de los pañuelos de papel con publicidad se debe a su efectividad. Según un estudio de una consultora de mercado, tres de cada cuatro japoneses aceptan los clínex que les ofrecen por la calle, una proporción mucho mayor a la de los que admiten simples octavillas publicitarias sin regalo. Además, el estudio refleja que más de la mitad leen la publicidad que acompaña a los pañuelos, en muchos casos por una especie de sentimiento de obligación, una forma de agradecer el presente recibido. Si el anuncio tiene por objetivo principal el reconocimiento de la marca, ponerlo en los paquetes de pañuelos de papel tiene la ventaja de que el usuario la verá prácticamente cada vez que necesite uno. Y todo por un precio escaso, equivalente a menos de 10 céntimos de euro.

domingo, enero 20, 2008

Compra a ciegas para empezar el año

20/1/2008 CRÓNICA DESDE KYOTO // JORDI JUSTE JORDI Juste
El fukubukuro, o bolsa de la suerte, es una de las costumbres japonesas de Año Nuevo. El día 2 de enero, cuando la mayoría de los negocios reemprenden su actividad mercantil, se ponen a la venta bolsas en las que los comerciantes incluyen surtidos de sus productos. El precio es bastante más barato que la suma del valor de los artículos que contienen, pero las bolsas son opacas y el comprador no sabe de antemano qué es exactamente lo que hay en el paquete que se lleva.
Esta práctica comercial viene de finales del siglo XIX y tiene su origen en el barrio de Ginza, en Tokio, donde se encuentran los grandes almacenes, las joyerías y las tiendas de diseñadores más lujosas del país. Hoy en día está extendida a prácticamente todos los rincones del país. Muchas tiendas ponen puestos especiales de venta en la calle y hasta los supermercados tienen su sección de fukubukuro en un lugar destacado durante los primeros días del año. También, cómo no, ya se pueden comprar bolsas de la suerte hasta por internet.
Algunos comercios van rebajando el precio de los paquetes en los días posteriores hasta que los agotan, pero los más exitosos no tienen que esperar tanto para deshacerse de sus bolsas, ya que los clientes forman colas, que a veces duran toda la noche, en la calle y con temperaturas bajo cero, para estar entre los primeros afortunados. Aunque las más abundantes no suelen pasar de 10.000 yenes (unos 62 euros), existen bolsas de todo precio. Este año, por ejemplo, los grandes almacenes Takashimaya de Yokohama ofrecían por 20 millones de yenes (unos 125.000 euros) una bolsa de la suerte con joyas por valor de 30 millones. En algunos casos lo de la bolsa es solo simbólico, porque lo que se vende, utilizando el seguimiento mediático de la tradición, son cosas tan poco adecuadas a ese envoltorio como coches o viajes a lugares exóticos.

En un principio el fukubukuro era una forma de sacarse de encima las existencias que no se habían podido vender durante la temporada, es decir, un tipo de rebajas con gancho. En cambio, hoy en día, muchos establecimientos programan de antemano qué es lo que van a vender mediante esta fórmula y preparan conjuntos de productos de diversos precios. Aunque el contenido exacto sea desconocido, uno puede preguntarle al dependiente qué es lo que incluye y obtener una buena idea, que ya deja poco margen para la imaginación. Por ejemplo, en una tienda de artículos relacionados con el fútbol de Kioto el vendedor explicaba recientemente que las bolsas para niños de 5.000 yenes (unos 31 euros) incluían "un chándal de una marca famosa, un cuello polar, una toalla con el estampado de la selección japonesa y una muñequera". Para entrar en la lotería de las bolsas con camisetas de los grandes equipos de Europa había que que doblar o triplicar la apuesta.
Aunque no se conoce el total de bolsas de la suerte vendidas, la cifra tiene que ser astronómica a juzgar por la enorme cantidad de gente con dos o más de ellas que se ven paseando por las calles más comerciales de Kioto y de todas las grandes ciudades japonesas.

“Falso” elegida la palabra del 2007




CRÓNICA DESDE KIOTO
Jordi Juste. Kioto
Cada año, a mediados de diciembre, el abad del templo budista de Kyomizu, en Kioto, escribe en público, en tinta negra y con un grueso pincel sobre un lienzo blanco, el caracter chino elegido como representativo del año que termina. El acontecimiento se convierte, invariablemente, en tema de informativos televisivos y portada de periódicos. Este año, el caracter escogido se lee “nise”, que significa falso. En la elección han participado unas 100.000 personas. Casi un 20% optaron por “nise”, mientras que el segundo clasificado fue “shoku” (comida), con un 2%.
Y es que este año en Japón se han producido numerosos escándalos relacionados con engaños en la industria de la alimentación, como hacer pasar por carne de una denominación de origen de prestigio otra de menor calidad o cambiar la fecha de productos caducados para volverlos a poner en el mercado. De especial transcendencia, por su simbolismo, fue el caso de los dulces Akafuku, el souvenir más famoso de Ise, donde se encuentra el santuario que acoge a la diosa Amaterasu, cúspide del panteón del sintoísmo, la religión ancestral de Japón. La empresa Akafuku, que en 2007 ha cumplido 300 años produciendo dulces para los peregrinos y turistas que acuden a Ise, fue denunciada por colocar etiquetas nuevas a productos que habían quedado sin vender. El escándalo provocó la suspensión de las actividades de Akafuku y un aumento espectacular de ventas para su competidor, Ofukumochi-Honke, hasta que se descubrió que esta empresa compartía la práctica fraudulenta de su rival.
Pero el “nise” para el 2007 podría referirse también al mundo de la política, donde Japón ha vivido la vergonzosa salida de escena del primer ministro, Shinzo Abe, que tras ser incapaz de solucionar el escándalo por la pérdida de archivos de las pensiones y dedicarse, en cambio, a tratar de imponer su agenda nacionalista, fue castigado por los electores en las elecciones al Senado de julio. Abe se negó a dimitir, pero sólo resisitió en el cargo hasta septiembre. Entonces puso como motivo para su partida las negativas del jefe de la oposición a pactar la prórroga de la misión de apoyo de la marina japonesa a la intervención militar en Afganistán. Sin embargo, a las pocas horas, fue ingresado en un hospital por dolencias intestinales agravadas por el estrés y no reapareció hasta semanas más tarde, cuando ya había sido relevado por Yasuo Fukuda.
La elección del carácter chino del año sirve, además de para resumir el año, para recordar la importancia de la caligrafía en la cultura japonesa. El japonés se escribe con una combinación de caracteres chinos y de los silabarios hiragana y katakana. Los caracteres chinos se conocen como kanji, o “letras de los Han”, en alusión a la dinastía que imperó en China durante 400 años. Representan conceptos y se usan para la raíces de las palabras, mientras que las terminaciones se escriben en hiragana, y el katakana se usa para transcribir palabras que no son de origen japonés ni chino.
Según las fuentes, existen entre 50.000 y 80.000 kanji, pero los que se usan habitualmente en Japón no pasan de los 3.000. Para aprender a leerlos y escribirlos, los niños dedican una enorme cantidad de horas, que además les sirven para convertirse en personas ordenadas y amantes de los detalles.

jueves, diciembre 27, 2007

Japón baja la nota


La educación japonesa baja la nota
El informe PISA refleja una pérdida de nivel de los escolares
A pesar del descenso, Japón sigue primero entre los grandes países
Jordi Juste
La capacidad académica de los estudiantes japoneses baja, aunque siguen estando en el grupo mundial de cabeza. Este podría ser un resumen de los resultados del recientemente publicado informe PISA para 2006, que analiza la capacidad académica de los estudiantes de bachillerato de 57 países, 30 de ellos miembros de la OCDE.
“El informe en sí no es preocupante, pero el nivel escolar básico está bajando. Hay que completar los conocimientos fundamentales. No digo que se meta a los niños en la cabeza una gran cantidad de conocimientos, sino que tienen que dominar la lectura, la escritura y el cálculo antes de poder aplicarlos”, afirma Yuzo Ueda, profesor de Ciencia en un instituto público de Ayabe, una zona rural de la provincia de Kioto.
Muy por encima de España
Sextos en conocimiento científico, décimos en matemáticas y decimoquintos en lectura son unas clasificaciones que ya quisiera para sí España, que se sitúa en los puestos 31, 32 y 35, respectivamente. Y sin embrago, en Japón han avivado el debate sobre la educación porque representan un retroceso respecto al informe de 2003. Ya entonces el documento mostraba una caída en el nivel académico y el gobierno decidió rectificar parcialmente su política de yutori kyoiku (educación holgada), que había recortado poco antes los contenidos mínimos de las enseñanzas obligatorias para aligerar la carga de unos estudiantes que se consideraban entre los más estresados del mundo.
“No se puede decir que la culpa sea del yutori kyoiku, El resultado no puede cambiar espectacularmente en 3 años. Si se cambia el sistema cada 3 años sí que empeorará. Cuando se opta por uno, se tiene que aplicar durante el tiempo suficiente para poder evaluar sus efectos”, afirma Megumi Unoki, profesora universitaria de francés y madre de un alumno de bachillerato.
Responsabilidad social
Por su parte, el profesor Ueda señala que la bajada del nivel académico no es responsabilidad exclusiva de la escuela: “En el apartado de conocimientos científicos la posición de los países del norte de Europa ha mejorado porque ahí les preocupa mucho el medio ambiente. El interés y la actitud por los temas cotidianos influyen sobre los niños. Primero, los mayores tienen que tener interés en estas cosas, si no los niños no cambiarán”.
Una opinión similar la expresa una maestra de lengua japonesa de un instituto privado: “El problema es grave y profundo. Hay que ocuparse de la educación de los niños en casa y en la sociedad. Hay que hacer que tengan consciencia de la necesidad y el placer de aprender. En cuanto a la clase de japonés, por ejemplo, no tienen suficiente capacidad para leer ni escribir y, además, no tienen interés en saber cosas nuevas.”
Cuando se habla de la educación en Japón, rápidamente aparecen miembros de las generaciones que se educaron con semanas escolares de seis días afirmando que ahora la escuela es demasiado fácil. Muchos padres complementan lo que consideran una formación insuficiente mandando a sus hijos, por la tarde y los fines de semana, a los juku, escuelas de repaso. Pero estos centros, más que formarlos, los preparan en la habilidad de superar los exámenes de ingreso a universidades famosas, basados en la memorización y la automatización más que en la capacidad de razonamiento.
Un problema básico que refleja el informe PISA es que en Japón hay una gran diferencia entre los estudiantes muy malos y la media. Esto es consecuencia de un rasgo característico de la sociedad japonesa, que valora la cohesión del grupo por encima de la excelencia individual. Por eso muchos alumnos malos van pasando curso sin tener el nivel necesario y pueden incluso llegar a licenciarse en alguna universidad prestigiosa si pasan por uno de sus institutos de bachillerato asociados, que prácticamente garantizan el acceso a la facultad, donde el nivel de exigencia mínimo suele ser muy bajo.
“Nosotros estamos aquí porque fuimos a la escuela afiiliada, pero somos tontos, los inteligentes son aquellos de ahí”, explicaba recientemente un alumno de español de una universidad privada en referencia a parte de sus compañeros, que accedieron después de superar un difícil examen de ingreso.

lunes, diciembre 17, 2007

El Jumbo, la versión japonesa del gordo

14/12/2007 CRÓNICA DESDE OSAKA // JORDI JUSTE
Entre los premios fijos de lotería más grandes del mundo se encuentran el gordo de Navidad español y el Jumbo de Fin de Año, que se sortea en Japón el último día de diciembre. El gran sorteo español es muy difícil de superar, sobre todo en la cantidad global de premios que reparte (más de 2.000 millones de euros en total en el 2006, 300 para el gordo). Sin embargo, en cuanto a la proporción entre la apuesta y lo que se puede llegar a ganar, el Jumbo japonés lo supera con creces. Así, si en España se pueden lograr 15.000 euros por cada euro apostado, en Japón la misma inversión aspira a un beneficio de unos 650.000 euros, ya que el precio del boleto son 300 yenes (menos de dos euros) y el premio máximo es de 200 millones de yenes (1,2 millones de euros) para cada uno de los 74 boletos agraciados.
También en Japón, la lotería de Fin de Año se ha convertido ya en una tradición. El día que se pone a la venta, a finales de noviembre, las televisiones muestran imágenes de colas en los enormes quioscos de venta que se instalan en el centro de las grandes ciudades y adonde acuden los que creen que la suerte hay que irla a buscar. En el resto del país, la lotería se vende sin atropellos en los 15.000 pequeños quioscos permanentes donde, durante todo el año, se pueden comprar los boletos de los sorteos ordinarios de la lotería, de la lotería primitiva y del rasca-rasca.
La lotería resurgió en Japón en 1945, tras un siglo de prohibición, como forma de recaudar dinero para la guerra. Terminada la contienda, los sorteos tenían como objetivo recaudar fondos para la reconstrucción nacional. Su gestión está cedida a un banco (el Mizuho, actualmente), y la mayor parte de los ingresos va a parar a las arcas de los gobiernos provinciales y municipales.
En Japón, además de en la lotería, se puede apostar legalmente en los hipódromos, velódromos, carreras de lanchas y en la quiniela del fútbol. O se puede acudir a las ubicuas salas de pachinko, el híbrido de milloncete y tragaperras en el que se ganan premios en especies que luego se cambian por dinero en una garita que está a la vuelta de la esquina. A parte de estas formas legales de apostar, se juega también con dinero al majong, normalmente sumas modestas, comparables a las que circulan en una mesa de dominó de bar español, pero también en partidas clandestinas donde se barajan grandes cantidades.
Como en España, muchos japoneses que durante todo el año no apuestan, sucumben por estas fechas a la tentación y compran su derecho a soñar con el Jumbo. Por eso el sorteo de Fin de Año representa el 42% de las ventas de lotería entre enero y diciembre. En los casos en que se llega a localizar a los agraciados, entre los comentarios sobre el destino de los millones hay muchos "tapar agujeros" y "pagar deudas", aunque también abundan los que declaran que lo que les ha tocado lo van a ahorrar. Desgraciadamente para algunos despistados, cada año se queda sin cobrar una cantidad sorprendente de billetes premiados; el año pasado, por ejemplo, su importe total fue de casi 7.000 millones de yenes (42 millones de euros).

miércoles, diciembre 05, 2007

Mochitsuki: Saludar el año nuevo con tortas (de arroz)

5/12/2007 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE
A medida que se acerca el fin del año, en Japón se multiplican los mochitsuki taikai, las fiestas populares en las que se elabora una pasta de arroz con la que se confeccionan las tortas (mochi), que luego se utilizarán en la preparación de varios platos tradicionales. No se trata de celebraciones restringidas al Japón rural. Este país produce tecnología punta en muchas áreas de la industria y de la vida cotidiana, pero también mantiene vivas costumbres que anclan al país con su pasado milenario. Ya sea en encuentros de barrio y escuela, ya sea en santuarios sintoístas, desde Tokio hasta la aldea más remota, la gente se reúne para participar en este rito, que muestra la adoración hacia la naturaleza y la importancia del grupo, valores siempre presentes en la cultura japonesa.
Además, el arroz sigue siendo un elemento omnipresente en la vida de los ciudadanos japoneses. Tiene un carácter totémico en la religión y es un elemento básico de la dieta contemporánea. A lo largo del siglo XX, las proteínas animales fueron robando terreno al arroz en los estómagos de los habitantes del archipiélago, pero sigue siendo el acompañamiento básico de la mayoría de comidas. Por esta razón, todas las familias disponen de una máquina que se programa por la noche para que deje el arroz cocido al punto para el desayuno. Por eso, el mochitsuki taikai es mucho más que una fiesta antigua mantenida por puro amor al folclore.
La elaboración del mochi es un trabajo que implica la coordinación de muchas manos. El proceso comienza la víspera, con la limpieza del mochigome --arroz pulido glutinoso-- que se deja en remojo durante toda la noche. Por la mañana, se cuece hasta que queda bien pegajoso y listo para disponerlo en el usu, un gran mortero, fabricado generalmente de piedra. Entonces comienza la parte más importante y espectacular del proceso, en la que se turnan dos personas: una golpeando sobre el arroz con el kine --una enorme maza de madera (foto)-- y otra que aprovecha los instantes en que aquella se levanta para darle la vuelta con las manos a la masa, cada vez más pegajosa. La operación requiere de fuerza física, rapidez y una gran atención, ya que un descuido puede fácilmente provocar heridas dolorosas o generar astillas que se mezclen con el arroz y lo dejen en estado incomestible.
Se trata de un trabajo duro e intenso, por lo que los participantes en la fiesta se van turnando, normalmente los hombres con la maza en las manos y las mujeres con la masa. A medida que adquiere la textura se va separando para darle una forma parecida a nuestros panecillos redondos. Luego estos se añaden al zenzai, una sopa de judías rojas dulces que se reparte muy caliente entre los asistentes. Hay que tener cuidado de masticar bien el mochi, ya que es muy fácil atragantarse y cada año, en enero, tras las comilonas de Año Nuevo en las que el mochi es un elemento insustituible, los medios de comunicación dan cuenta de varios muertos por esta causa, generalmente gente mayor. Toda una paradoja si se tiene en cuenta que las tortas de arroz simbolizan en este país la energía necesaria para afrontar el nuevo año que se avecina.

lunes, diciembre 03, 2007

Pensiones en el aire

3/12/2007 CRISIS EN EL SISTEMA DE PROTECCIÓN SOCIAL NIPÓN
• El Gobierno japonés no sabe a qué contribuyentes corresponden 50 millones de cuotas pagadas a la Seguridad Social
• El país tiene 30 millones de jubilados
JORDI JUSTE.KIOTO
El Gobierno japonés tiene como uno de sus objetivos más inmediatos la reorganización del sistema de pensiones y la solución del caos que llevó a que se perdieran los datos de 50 millones de cotizaciones. Un informe oficial indica que será imposible averiguar la identidad de los cotizantes en un 40% de los casos. La salud del sistema preocupa especialmente a los japoneses, ya que en el país, casi uno de cada cuatro ciudadanos es pensionista.
La incapacidad del exprimer ministro Shinzo Abe para hacer frente al problema fue la causa de la derrota de su partido en las elecciones al Senado de julio, y acabó costándole el puesto. Poco antes de abandonar, Abe nombró como ministro de Seguridad Social a Yoichi Masuzoe, un comentarista convertido en político crítico con el Gobierno. "Antes de ser ministro, recibí muchas cartas de votantes cuyas vidas se han visto gravemente afectadas porque no están recibiendo aquello por lo que pagaron con un dinero que les costó mucho ganar", dijo Masuzoe.
El sucesor de Abe, Yasuo Fukuda, ha decidido mantener a Masuzoe en el cargo y confiarle gran parte de su futuro político. "Entiendo que los problemas sobre las pensiones han erosionado la autoridad del Gobierno. Me gustaría hacer lo posible para devolverle la dignidad", explicó Fukuda.
En el sistema de pensiones japonés existe un programa básico común al que tienen que contribuir todos los mayores de 20 años, y planes complementarios para grupos de profesionales, como los empleados de las empresas privadas, los funcionarios y los enseñantes. Las cotizaciones actuales pagan las pensiones presentes, por lo que preocupa la viabilidad en el futuro, cuando más de la mitad de los japoneses estén jubilados.
Reforma del 2004
En el 2004 se aprobó una reforma que aumentó las cotizaciones y la parte que se financia con aportaciones del Estado. Además, en esa ocasión se descubrió que muchos personajes públicos, entre ellos el primer ministro, Junichiro Koizumi, y su entonces jefe de Gabinete, el propio Yasuo Fukuda, habían dejado de pagar varias cuotas por descuido.Un caso más embarazoso fue el de la actriz Esumi Makiko, protagonista de la campaña con la que la Seguridad Social quería convencer a los ciudadanos para que contribuyeran, pese a que no había pagado.
En los últimos años no han dejado de aparecer escándalos relacionados con las pensiones. Sin embargo, lo que encendió los ánimos de muchos ciudadanos fue la noticia de que se habían perdido los registros de 50 millones de cotizaciones. A la Seguridad Social le consta que dichos pagos se han hecho, pero no sabe a quién corresponden. El caso salió a la luz a partir de una denuncia de un grupo de ciudadanos que reclamaban porque no se les reconocían cotizaciones realizadas.
En julio, cuando el Gobierno reconoció el desastre, el director general de la Seguridad Social, Kiyoshi Murase, salió con su equipo a la calle a repartir octavillas en que se leía Pedimos sinceramente perdón y se daban los teléfonos para consultas. Además, Murase pidió a los 17.000 funcionarios de la agencia y a directivos jubilados que devolvieran parte de sus salarios para pagar por su ineptitud. Él mismo reembolsó los 2,7 millones de yenes (16.000 euros) que le correspondían como paga de verano.
Según el Gobierno, el problema tiene su origen en la unificación, en 1997, de los sistemas de identificación de los ciudadanos. Sin embargo, nadie ha sabido dar una explicación convincente de cómo pueden desaparecer los registros de 50 millones de cotizaciones.

La DS de Nintendo se vuelve omnipresente en Japón


La DS de Nintendo se vuelve omnipresente en Japón
Jordi Juste. Kioto
Varias escuelas japonesas han comenzado a usar la consola portátil de videojuegos DS de Nintendo en sus clases. La entrada de la DS en las aulas es un paso importantísimo para lograr el objetivo de la empresa de consolidarla como un aparato imprescindible para todas las familias japonesas. De momento ya ha dejado de ser sólo un juguete para niños, gracias a una gran cantidad de programas dirigidos a personas de edades, condiciones e intereses diversos.
El futuro de la enseñanza
“Estamos convencidos de que no hay marcha atrás. A partir de ahora hay que cambiar la mentalidad de los profesores. Es una gran ventaja poder usar para la enseñanza un aparatito que hasta ahora no era más que un juguete y que nuestros alumnos ya usaban en sus casas”, explica Ryuichi Yukita, profesor de inglés de la escuela Notre Dame de Kioto, una de las más prestigiosas de Japón, que va a comenzar a usar la DS en sus clases de cuarto de primaria.
Según Yasuhiro Minagawa, responsable de comunicación de Nintendo, en otra escuela, en la ciudad de Yawata (Kioto), se ha llevado a cabo un experimento durante medio año en que los alumnos usaron cada día cinco minutos la DS con un programa de adquisición de vocabulario de inglés, y el resultado ha sido unas notas un 10% más altas, por lo que han decidido incorporar el aparato a sus instrumentos de enseñanza.
Gran éxito de ventas
La DS de Nintendo ya lleva vendidas 18 millones de unidades en Japón, donde se puso a la venta en diciembre de 2004. La fortuna comercial de la DS y de la consola para televisión Wii han sacado a Nintendo de la difícil situación económica que atravesaba y han convertido a la empresa, basada en Kioto, en la tercera de Japón por su valor en la bolsa, sólo por detrás de Toyota y del banco Mitsubishi Tokyo UFJ.
Más allá del precio (unos 100 euros en Japón), las excelencias técnicas y la conveniencia de su tamaño, la clave del éxito de la DS está en haber incorporado entre sus usuarios a personas muy diversas. El objetivo confesado de la compañía es conseguir que la usen desde niños de 5 años a ancianos de 95, sin diferencia entre sexos. Para avanzar en ese camino ha sido necesario que las empresas de software desarrollaran y comercializaran una gran cantidad de programas.
Entrenar la mente
Una de las aplicaciones más célebres para la DS es el programa Brain Training, diseñado por el doctor Ryuta Kawashima para ejercitar la mente. En Japón más del 20 % de la población supera ya los 65 años de edad, por lo que la preocupación por los efectos del envejecimiento es muy grande. Kawashima y sus libros sobre cómo combatir la demencia ya tenían un gran éxito de ventas, pero la popularidad del programa de la DS ha acabado de convertirlo casi en un mito.
Aunque existen diversas opiniones sobre los efectos reales del uso terapéutico de la DS, en la clínica Uchida de Kioto, especializada en el tratamiento de la demencia, parecen estar convencidos de su bondad. “Hace dos años compramos diez consolas con el programa Brain Training. Juegan enfermos de todas las edades, desde niños hasta viejos. Como no había ninguna garantía médica, no esperábamos ningún efecto, pero hemos visto que muchas familias de pacientes se lo compran cuando les dan el alta, porque ven que les gusta mucho jugar. Creemos que para los enfermos de demencia es muy bueno porque, además de ejercitar la mente, no se juega sólo individualmente y les sirve para comunicarse”, afirma la portavoz Chikako Funamoto.
Cocina, yoga y más
Entre los programas más populares de la DS en Japón están los de cocina, que dictan recetas al ritmo que les indica el cocinero o sugieren el menú del día después de que se les diga de qué ingredientes se dispone. La posibilidad de usar este tipo de software ha empujado a muchas madres a ceder a las peticiones de sus hijos y comprar la consola, que ahora ya no es un juguete que quita tiempo de estudio a los niños sino una herramienta que sirve a todos los miembros de la familia.
Otras aplicacions llamativas son el programa que da consejos de belleza después de añadir datos que afectan a la condición del cutis o el que proporciona, con la ayuda de una cámara, el entrenamiento necesario para conseguir una expresión facial “óptima”. Además, hay programas que sirven para aprender a hacer yoga o pilates siguiendo los movimientos del instructor virtual y anotando los progresos.
A todas estas aplicaciones hay que añadir, por supuesto, los juegos ya clásicos de Nintendo, como Súper Mario o Pokemon, y otros más recientes, como Animal Crossing, en que el jugador crea su mundo virtual. Todos estos programas están logrando captar a los diversos miembros de la familia a la consola y están preparando el terreno para el nuevo salto en la estrategia comercial de Nintendo: pasar de que haya una DS por familia a que cada miembro tenga la suya propia.

domingo, diciembre 02, 2007

El declive de los milloncetes tragaperras

28/11/2007 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE
JORDI Juste En Japón están prohibidas las tragaperras con premios en metálico, pero en cambio abundan las salas de pachinko, un juego nacional resultado de la hibridación de las máquinas de apuestas y las del millón. Se juega con unas bolas de acero que se introducen en la máquina y se disparan accionando un mando con forma de grifo que regula la fuerza del impulso del propulsor. Las pelotitas entran en la pantalla y comienzan a bajar por un laberinto de clavos con algunas puertas que conducen al premio. La recompensa son siempre más bolitas, que se pueden utilizar para seguir jugando o pueden cambiarse en el mostrador por premios como paquetes de tabaco, muñecos, aparatos electrónicos o vales de compra, pero nunca por dinero en metálico. Ahora bien, a la vuelta de la esquina siempre hay una garita donde los regalos que se han ganado en el pachinko se pueden cambiar por dinero.
Para muchos es una metáfora excelente de Japón, el país donde casi nada es exactamente lo que parece y donde una parte relevante de la obra no pasa en el escenario sino entre bastidores. Es solo una interpretación posible. De lo que no hay duda es de que el pachinko es un negocio importantísimo. Según un estudio reciente, los aproximadamente 13 millones de jugadores regulares generan cada año a las 15.000 salas repartidas por todo el país unos ingresos de 27 billones de yenes (unos 170.000 millones de euros). La cifra es enorme, pero no puede ocultar el continuo declive que ha venido sufriendo el sector en las últimas décadas, arrinconado por el envejecimiento de las generaciones que lo hicieron florecer en los años del milagro económico. Se estima que en su máximo esplendor las salas de pachinko atraían a unos 40 millones de jugadores. Las nuevas generaciones de japoneses tienen una mayor oferta de entretenimiento y en general no se sienten atraídas por la estética y el ambiente de los locales de pachinko.
Las salas suelen estar en las inmediaciones de las estaciones de tren o en calles comerciales, pero también las hay en zonas rurales, a veces rodeadas de campos. Invariablemente están en edificios muy llamativos, con neones abundantes de colorido kitsch. En su interior el ruido de las bolas al caer es ya por sí solo ensordecedor, pero lo agrava la voz de los empleados que por la megafonía anuncian la llegada de premios a alguna máquina. Y por si la contaminación acústica no fuera ya suficientemente disuasoria, el aire suele estar cargadísimo del humo del tabaco que muchos jugadores parecen tener asociado al pachinko.La mala imagen que tiene hoy en día este juego entre muchos japoneses se debe también a las informaciones según las cuales una gran parte de las salas de pachinko están controladas por mafiosos, o bien por coreanos y descendientes de coreanos afines a Corea del Norte, país al que se sospecha que han estado remitiendo grandes sumas de capital. Además, nunca faltan los rumores de máquinas trucadas para favorecer a la empresa ni los informes que sitúan estos casinos encubiertos como los responsables de la quiebra de muchas familias.

martes, noviembre 20, 2007

A la caza del arce con el rojo más intenso

20/11/2007 CRÓNICA DESDE KIOTO // JORDI JUSTE
Si en Girona comentan que van a caçar bolets, en Japón dicen que salen de momiji gari (cazar arces rojos). También aquí, la caza es más metafórica que real, pero no se refiere a ir al bosque para cortar los árboles, llevárselos a casa y comérselos a la brasa con ajo y perejil, sino a la costumbre de ir, en otoño, en búsqueda de los sitios donde las hojas han alcanzado un rojo más intenso.
Aunque la palabra momiji se refería originariamente al enrojecimiento de las hojas de todos los árboles de hoja caduca, el hecho de que el arce sea el rey del paisaje otoñal japonés ha hecho que ahora se utilice para referirse, casi exclusivamente, a este y que su nombre real, kaede, se use muy poco. Hay en Japón una gran variedad de arces, pero la especie más representativa es la iroha kaede (acer palmatum, en latín, o arce enano o japonés, en castellano), que normalmente no alcanza más de 10 metros y que se puede hallar tanto en parques públicos como en jardines de casas particulares.
El momiji gari es al otoño lo que los encuentros para ver los cerezos en flor son a la primavera; es decir, la otra gran fiesta japonesa de celebración y contemplación de la naturaleza. En ambos casos se trata de costumbres iniciadas en la antigüedad en la corte de Kioto y que en la época de Edo (1600-1868) se popularizaron hasta convertirse en acontecimientos que definen la identidad nacional de los japoneses. El culto al cambio estacional está tan presente en las artes plásticas y en la literatura y tan interiorizado por los japoneses que muchos creen que este es uno de los pocos países que tiene cuatro estaciones bien definidas.
Si en primavera una parte de la información meteorológica se dedica a presentar los pronósticos de floración de los cerezos según los microclimas de cada parte del país, lo mismo ocurre en otoño para los arces. A las líneas de avances de los frentes de frío y calor se les añaden las que tiñen el país de blanco, avanzando de sur a norte en primavera, y de amarillo y rojo, en otoño en dirección opuesta. Mucha gente programa sus viajes a partir de estas informaciones, contando en gozar del paisaje más típico de la estación, y estos últimos años es fácil escuchar comentarios de preocupación por el retraso que causa en los ciclos de la naturaleza el inusual alargamiento del calor estival.
Kioto es uno de los destinos favoritos para el turismo nacional durante todo el año, pero especialmente en otoño. La visión de los arces enrojecidos contra un cielo azul de otoño en uno de los templos de Kioto es uno de los alicientes de la visita. Otro puede ser disfrutarlos también por la noche gracias a la iluminación que se instala en muchos lugares. En esta época, los autobuses que acuden a lugares famosos por su belleza, como el templo de Kyomizu o el Camino de los Filósofos, en el este, o a Arashiyama y Kinkakuji (el templo del pabellón dorado), en el oeste, están repletos de turistas japoneses. A estos se les añaden cada vez más coreanos, chinos y australianos y también muchos europeos que aprovechan la oportunidad que ofrece la alta cotización del euro para visitar un país que hace pocos años era prohibitivo.


Ruscalleda logra dos estrellas por su restaurante de Tokio

20/11/2007 EL AUGE DE LA COCINA ESPAÑOLA
• La chef ya tiene otras tres distinciones por el establecimiento de Sant Pol de Mar
• La capital nipona se convierte en el epicentro mundial de la gastronomía
JORDI JUSTE.TOKIO
El restaurante Sant Pau de Tokio, clon del establecimiento que regenta Carme Ruscalleda en Sant Pol de Mar, aparece con dos estrellas en la guía Michelin de la capital japonesa, la primera que la multinacional francesa de neumáticos edita en Asia. Las dos estrellas anunciadas ayer se suman a las tres que ya posee el establecimiento de Sant Pol desde 2006.
La presentación del nuevo capítulo de la que para muchos es la "biblia de la gastronomía" certificó lo que muchos aficionados ya sabían: que Tokio es una de las ciudades con más restaurantes de alta calidad. Michelin ha concedido 191 estrellas en la capital japonesa, lo que la convierten en la ciudad con más astros del mundo de la restauración, muy por encima de las 97 de París y las 54 de Nueva York.
"Estamos muy contentos, no nos lo esperábamos. Obtener una estrella ya hubiera sido una muy buena calificación. Ahora nos conocerá más gente. Nos han puesto una nota muy buena y tenemos que corresponder y justificarla", explicaba ayer exultante Carme Ruscalleda, desplazada expresamente a Tokio para asistir a la fiesta de presentación de la guía. Desde el 2004, cuando abrió su restaurante en el corazón financiero de Tokio, asociada con el empresario nipón Yuji Shimoyama, la catalana se desplaza dos veces al año a la capital japonesa para supervisar el trabajo, que coordinan el chef Jerome Quilbeuf y la directora Rie Yasui, formados en Sant Pol.
Las dos estrellas a la primera para el Sant Pau de Tokio se pueden considerar un gran éxito en una guía que aprecia sobre todo la gastronomía japonesa y, en segundo término, la francesa. En la categoría máxima, tres estrellas, hay ocho restaurantes, cinco de cocina japonesa (Hamadaya, Koju, Kanda, Sushi Mizutani y Sukibayashi Jiro) y tres franceses (Joel Robuchon, L'Osier y Quintessence). Entre los que han recibido dos estrellas, además del Sant Pau, hay un restaurante italiano, uno chino, seis franceses y 16 japoneses. Entre los 117 establecimientos que aparecerán con una estrella en la guía también son mayoría los japoneses, seguidos a distancia de franceses, italianos y chinos. Ha conseguido entrar el Ogasawara Hakushakutei, que ofrece una selección de cocina española contemporánea.
"Tokio es una estrella brillante en el firmamento de la gastronomía. Los restaurantes de la ciudad nos han parecido excelentes, usando los mejores ingredientes, talento y una tradición transmitida de generación en generación y refinada por los chefs actuales", explicó el editor Jean-Luc Naret, que insistió en demostrar que la guía no pecaba de preferencia por la cocina francesa, algo de lo que se acusó en su día al volumen dedicado a Nueva York.
Desde el anuncio de la aparición de la guía Michelin de Tokio se había generado cierta polémica sobre la capacidad de los gastrónomos franceses para apreciar las sutilezas de la cocina japonesa. Entre los críticos se encontraba el reputado cocinero de sushi Jiro Ono, que ayer, tras saber que le habían otorgado tres estrellas, no podía ocultar su felicidad a pesar de escudarse en su in