martes, julio 19, 2016

Los samuráis enseñan historia de Japón.


Ya he podido leer el excelente Historia de los samuráis, del profesor Jonathan López-Vera, autor de la web http://www.historiajaponesa.com. Es un libro que recomiendo a todos los interesados en la historia de Japón, no sólo a los que se sientan atraídos por la figura de la clase guerrera. Los bushi son el pivote alrededor del cual giran los acontecimientos de la vida del país, pero el autor les da justo la importancia que tienen, basándose en datos y en lo aceptado por la comunidad académica internacional. Es un libro riguroso, pero no sólo para eruditos. Se le nota la voluntad pedagógica y está bien escrito. Dicho de otro modo, es una lectura agradable y con la que se aprende. Se puede comprar directamente en Satori: http://satoriediciones.com/libros/historia-de-los-samurais/.

lunes, marzo 07, 2016

Fútbol, comunicación, pancartas y glocalización

Fútbol, comunicación, pancartas y glocalización

La globalización del fútbol es un fenómeno de especial interés desde el punto de vista de la comunicación. El FC Barcelona y el RCD Espanyol de Barcelona sirven para explicar la importancia de la comunicación en la repercusión mundial de dos entidades deportivas de origen local. 
El último derbi entre el Espanyol y el Barça será recordado, probablemente, como el de las pancartas, una forma de comunicación más o menos espontánea, poco estudiada y posiblemente condenada a la marginalidad por el exceso de celo. La afición del Estadio del RCD Espanyol Cornellà-El Prat exhibió varias, y no todas eran ofensivas. Entre las que no lo eran, había dos referidas al origen de los fundadores de los dos clubes, suizos los culés, catalanes los pericos. Lo cierto es que entre los aficionados al deporte que en 1899 crearon el Football Club Barcelona había extranjeros y catalanes; en cambio, los fundadores, en 1900, de la Sociedad Española de Football eran catalanes o de otras partes de España. Eran los tiempos en que el fútbol era sólo un juego, expandido siguiendo la estela del poder británico y que apenas comenzaba a institucionalizarse en Cataluña. 

Con el paso de los años, a uno y otro club se le fueron sumando aficionados locales, primero como practicantes y luego como espectadores. El fútbol fue creciendo en importancia social y cada entidad fue asumiendo una significación diferente, marcada tanto por los propios actos como por la interpretación que la sociedad fue haciendo de los mismos. En este sentido, no se puede ignorar la carga simbólica asociada al nombre de uno u otro club: no es lo mismo llevar el nombre de la capital de Cataluña que recordar con el nombre que ésta forma parte de España. 

En las últimas décadas, el fútbol no sólo se ha globalizado, sino que se ha convertido en un ejemplo paradigmático del aumento de la interconexión real y de la conciencia del mundo como lugar compartido por toda la humanidad. Aunque de forma desigual en unos y otros países, el fútbol es ahora un fenómeno social importante que afecta a casi todo el mundo. Y si es así es gracias a la comunicación. Quizás es una obviedad pero, desde el punto de vista de la comunicación, conviene recordarlo. En Barcelona contamos con dos clubes que son claros ejemplos de cómo lo local y lo global se afectan mutuamente. Nos interesa explotar esta circunstancia y convertir la comunicación en el eje de una investigación académica sobre la globalización y el fútbol que, aun así, conviene que sea multidisciplinaria. 

Hasta ahora, la investigación de la globalización en general y del fútbol en particular se ha llevado a cabo, sobre todo, desde la sociología. En el caso del deporte, destaca la aportación de Robertson y Giulianotti que, en el artículo que lleva por título The globalization of football: a study in the glocalization of the 'serious life', sitúan el deporte como "epicentro de los procesos de globalización contemporáneos" y utilizan el concepto de glocalización para referirse a transformaciones locales, al desarrollo de identidades particulares y a las diversas formas de organización institucional, en este caso, del fútbol. A Giulianotti le debemos, además, el artículo que, bajo el título Supporters, followers, fans, and flâneurs: a taxonomy of spectator identities in football, propone una de las clasificaciones más exitosas de los aficionados, en la que sitúa las cuatro categorías en un eje en que los supporters son los más ligados a las tradiciones y los clubes locales y los flâneurs son los más desligados de lo local y orientados al consumo. 

La comunicación juega un papel fundamental en la relación de todos los aficionados con su equipo favorito, diferente según el vínculo que mantengan: no es el mismo en el caso del abonado que ve los partidos directamente en el estadio que en el del espectador situado en otro continente y que sólo los puede ver por televisión. En todo caso, en el fútbol globalizado, los equipos profesionales no pueden permitirse renunciar a ningún tipo de aficionado; y para encontrarlos, atraerlos, hacérselos suyos o conservarlos, la comunicación es esencial. 

En los últimos años, el FC Barcelona ha sido uno de los clubes más exitosos del mundo en sumar y mantener followersfans y flâneurs sin perder a sus supportersnaturales. La última fase de la globalización, la que ha convertido el fútbol de élite europeo en un espectáculo mundial, ha coincidido con una etapa exitosa del equipo, que ha sabido comunicar al mundo la idea de una identidad deportiva basada en un estilo de juego caracterizado tanto por la efectividad como por la belleza. Sin renunciar a su identidad sociocultural, el FC Barcelona ha sabido abrirse al mundo, tal como ejemplifica su página web multilingüe. Actualmente, el Barça tiene más adeptos fuera que dentro de Cataluña y también depende en gran medida de los ingresos que obtiene en el extranjero, pero sigue siendo un club que pertenece a sus socios, mayoritariamente catalanes. 

Por su parte, el RCD Espanyol de Barcelona pertenece ahora, mayoritariamente, a un ciudadano chino. En cambio, no ha sido capaz, de momento, de dar el salto que requiere competir en el fútbol global, a pesar de realizar algún intento de entrar a vender su marca en mercados extranjeros de aficionados, como el fichaje de Shunsuke Nakamura en 2009, decidido más con criterios de marketing que deportivos. Además del capital, al Espanyol de Barcelona hasta ahora le ha faltado una idea futbolística que pueda resultar atractiva tanto para el supporter local españolista de toda la vida como para el potencial flâneur que consume fútbol televisado desde cualquier lugar del mundo. 

Ya han pasado más de ciento quince años de la fundación del Barça y el Espanyol y no hay duda de que ambos son clubes catalanes aunque dependan del extranjero para captar capital (en forma de patrocinadores o de accionistas), jugadores y aficionados. No debemos olvidar que el fútbol ya no es sólo un juego, ahora es, sobre todo, un espectáculo que aspira a captar audiencia en todo el mundo, un show televisivo en que el plató es todo el estadio. Por eso es tan importante lo que se comunica desde el césped como lo que se hace en la grada: hablan tanto los goles como las pancartas. 

COMeIN, revista de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Número 53 (marzo de 2016)
http://comein.uoc.edu/divulgacio/comein/es/numero53/articles/Article-Jordi-Juste-Garrigos.html#.Vt1N2enopUs.blogger

Para saber más:

Giulianotti, R. and Robertson, R. (2004) The globalization of football: a study in the glocalization of the 'serious life'. The British Journal of Sociology, 55(4), 545-568. doi: 10.1111/j.1468-4446.2004.00037.x 

Giulianotti, R. (2002) Supporters, followers, fans, and flâneurs: a taxonomy of spectator identities in football. Journal of Sport & Social Issues, 26(1), 25-46. doi:10.1177/0193723502261003

domingo, noviembre 22, 2015

El kamikaze que no quería morir

La película de 2013 Eien no Zero (Zero eterno) de Takashi Yamazaki, basada en la novela homónima de Naoki Hyakutaka de 2006, narra la historia de un piloto suicida durante la Segunda Guerra Mundial. Miyabe es un hábil aviador que insiste en su deseo de volver sano y salvo junto a su mujer y su hija, por lo que es acusado de cobarde por muchos de sus compañeros. Finalmente, termina presentándose voluntario para un ataque suicida contra un portaaviones estadounidense.
En Japón tanto la novela como la película generaron controversia entre los que las acusaban de glorificar la guerra y justificar a los kamikaze y aquellos que veían todo lo contrario. Yo me decanto por la segunda opción; no creo que intentar entender las circunstancias que llevan a alguien, en un momento de su vida, a tomar una decisión sea equivalente a condonarla.
La trama se construye a partir de la investigación que hace el nieto de Miyabe, Kentaro, en 2004 para entender las razones que llevaron a su abuelo a inmolarse. Hay una escena en la que los amigos de Kentaro, cuando éste les habla de lo que pretende, le dicen que los pilotos kamikaze japoneses hacían lo mismo que hacen hoy en día los terroristas suicidas, y él reacciona con enfado. También para nosotros las semejanzas son tan evidentes que hemos dado en llamar kamikaze a cualquier atacante suicida, pero siempre es bueno ir más allá de las apariencias.

miércoles, marzo 26, 2014

Memorias de un yakuza: Un descubrimiento

Artículo aparecido en Altaïr.
Cuando me trajeron el libro Memoires d'un yakuza para que estudiara la posibilidad de publicar una versión española, reaccioné con una gran prevención. Un título tan atractivo y la espectacular espalda de mujer tatuada que aparecía en la portada de aquella edición francesa me hicieron temer que aquél fuera un producto con mucho atractivo comercial pero escaso valor literario. Imaginé una historia simple y llena de guiños al lector aficionado a los estereotipos, con unos malos muy malos enzarzados constantemente en sangrientas reyertas entre clanes rivales o en exóticos e incomprensibles rituales iniciáticos. Tampoco me ayudó a afrontar el libro con un espíritu positivo ver que no era una traducción directa del japonés, sino una versión de la inglesaConfessions of a Yakuza que yo recordaba haber visto alguna vez en las estanterías de la librería Kinokuniya de Osaka.
Bastaron, sin embargo, unas páginas de lectura para que me diera cuenta de mi error y admitiera que estaba frente a una obra de gran calidad literaria y enorme interés para alguien deseoso, como yo, de conocer la realidad japonesa desde nuevos ángulos. Rápidamente vi que la narración hecha por Junichi Saga, un médico rural con sensibilidad y talento artístico, de sus conversaciones con Eiji Ijichi, el paciente más apasionante que jamás haya pasado por su consulta, tiene la sangre y los rituales justos y necesarios para ser fiel a los recuerdos del padrino de la Dewaya, una familia clásica de la yakuza, la mafia japonesa dedicada a la explotación de garitos de juego ilegal.
El doctor Saga juega en esta obra, con maestría, los papeles de notario y consejero. Fedatario del anciano delincuente que nos cuenta su historia en primera persona; y consuelo del lector, al que ayuda a comprender su propia fascinación por una vida nada edificante. Saga juega esos dos roles a partir de una renuncia previa a hacer de moralista para condenar o justificar la forma de vida del mafioso; deja, en cambio, que sea él mismo quien explique un destino que «comenzó a torcerse cuando tenía quince años» y que narre, con sus propias palabras, acciones que no es necesario que el lector admita como correctas para que llegue a comprenderlas en el contexto en el que se producen.
El personaje tiene tanta fuerza que podría ser una creación ficticia de la mente del doctor Saga. Pero no lo es, y eso todavía le confiere un mayor magnetismo. Eiji Ijichi nos atrapa con su propio carácter y nos presenta un elenco de personajes secundarios de gran interés: otros jefes de layakuza, esbirros, jugadores empedernidos, policías, carceleros, mineros revolucionarios, militares, fiscales despiadados, bandidos, asesinos de alma cándida, vendedores ambulantes, comerciantes ricos y pobres, barqueros, estibadores, jornaleros, traficantes de droga, geishas, hijas de buena familia, carabinas, concubinas, prostitutas, camareras, prestamistas, adivinos, vividores...
A través de la historia de su vida y de las de esas muchas otras personas que conoció, Eiji Ijichi construye un mosaico del Japón de la primera mitad del siglo XX. Nos muestra la vida en Utsunomiya, una pequeña villa de provincias, y sobretodo en Asakusa, lo más parecido a un casco antiguo de ciudad europea en el Tokio de principios de siglo XX. Pero también nos enseña otros ambientes, como Oiso, una zona residencial para gente bienestante en los alrededores de la gran ciudad; o los confines del imperio, en lo que hoy en día es Corea del Norte.
En esos lugares transcurren las vidas de los personajes, con el telón de fondo de acontecimientos que marcaron la historia del Japón contemporáneo: las luchas obreras, el ascenso al trono de Hirohito, el gran terremoto de Kanto, la expansión del imperio, los bombardeos durante la guerra, la dura posguerra... Este es el decorado histórico ante el que se suceden vidas de personas cuyos nombres no suelen aparecer en los libros de historia.
Una gran parte pertenecen a los bajos fondos. No podría ser de ningún otro modo tratándose de gente que se cruzó directamente con Eiji Ijichi. Pero el suyo es un submundo bastante distinto al que nos han transmitido el cine de Hollywood y las películas de Takeshi Kitano. Sobretodo porque Ijichi era un jefe de una familia tradicional de la yakuza, que no se dedicaba a gestionar burdeles, a traficar con drogas o a colocar en el mercado moneda falsa. Los yakuza auténticos como los de la Dewaya se limitaban entonces a gestionar, con rigor e ingeniosas técnicas demarketing, pero sin trampas, los garitos donde se tiraban los dados y se apostaba a par o impar. Los otros mafiosos, los que fuera de Japón se ha terminado por creer que eran los clásicos, también aparecen en este libro, en muchas ocasiones porque su protagonista se afana en dejar claras las diferencias con los suyos.
Todo esto y más está en las versiones inglesa y francesa, pero la edición de Memorias de un yakuza que ahora publica Altaïr en España tiene valores que no tienen aquellas. Como la inglesa, esta es una traducción directa del japonés; pero, a diferencia de aquella, se trata de una versión íntegra, donde no se han suprimido ni descripciones escabrosas ni expresiones de difícil traducción ni pasajes que a alguien quizá le pudieron parecer digresiones innecesarias para conocer la vida de Eiji Ijichi pero que nosotros consideramos de gran valor literario y testimonial del mundo en el que vivió. 

El autor, Junichi Saga.
Nuestra versión sigue, en cuanto al título, la senda correcta marcada por las ediciones inglesa y francesa. En japonés se titula Asakusa Bakuto Ichidai, outlaw ga mita Nihon no yami, que se podría traducir al español como Una vida de jugador en Asakusa, los bajos fondos japoneses vistos por un fuera de ley. Es un título muy descriptivo y apropiado para el mercado japonés, donde la palabra yakuza es poco menos que tabú y, en contextos formales, se prefiere el términoboryokudan, que significa «grupo violento» y puede servir para referirse a un amplio abanico de asociaciones de malhechores. Para el publico español es mucho más claro Memorias de un yakuza.
En cuanto a la imagen de la portada, en lugar del bello pero engañoso cuerpo de una mujer, se ha preferido la espalda tatuada de un hombre, mucho más próxima a la que aparece descrita por el autor en la primera página del libro. Desgraciadamente, Junichi Saga nunca se atrevió a pedirle permiso a Eiji Ijichi para fotografiar el dragón a punto de comerse a una mujer de pie sobre una flor que decoraba la parte trasera de su torso. Es una lástima, como también que el doctor no tuviera más tiempo para escucharle. Solo nos queda lamentar con él que Eiji Ijichi «se fue a otro mundo, y ya no hay nada que hacer».
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Memorias de un yakuza ha sido traducido por Jordi Juste Garrigós y Shizuko Ono (Juste Ono), está ya a la venta y tendrá su presentación oficial el próximo 29 de abril en el Espai Fòrum de la librería Altaïr de Barcelona. 

jueves, noviembre 21, 2013

鍵 La llave de Tanizaki

Interesante novela de madurez de Tanizaki. Aborda la sexualidad y sus límites a partir de la relación entre un hombre mayor y su esposa bastante más joven. Utiliza como recurso los diarios que ambos escriben. Los protagonistas viven transitando por los límites que se establecen entre apariencia y realidad, generosidad y egoísmo, introspección y comunicación, necesidad de privacidad y afán exhibicionista, respeto a la privacidad y escopofilia, fidelidad y adulterio. De fácil lectura. Hay una versión castellana de Keiko Takahashi y Jordi Fibla y otra catalana de Albert Nolla.

jueves, octubre 17, 2013

Visión lírica de Japón en Kinfolk.


Me han prestado el volumen número 8 de la revista Kinfolk, dedicado a Japón. Esta publicación norteamericana cuatrimestral dice que reúne ideas de artistas, escritores, diseñadores, fotógrafos, cocineros y otras personas interesadas en crear pequeños encuentros o descubrir cosas nuevas para construir y hacer. Por lo que veo en la página web (http://www.kinfolk.com), tiene siempre un punto de lirismo y participa del espíritu LOHAS (Lifestyles of Health and Sustainability).
Aplicados a Japón, estos dos elementos impulsan una mirada del país que busca deliberadamente muestras de wabi-sabi y mono no aware. Mi mujer, cuando la vio dijo que le recordaba el Japón de cuando ella era pequeña, es decir, de hace unas décadas. Ciertamente, Kinfolk presenta una visión de Japón que no es ni general ni representativa, solo enfoca imágenes y formas de vida que ligan con su ideal. Sea o no el vuestro, es una publicación estimulante.

Una buena novela de Keigo Higashino

Mukashi bokuga Shinda ie (La casa donde antaño yo morí) es una buena novela escrita por Keigo Higashino hace casi veinte años. La resolución de un misterio sirve para recuperar una parte perdida de la memoria de la coprotagonista. Esa es la excusa para investigar, sin pretensiones excesivas, sobre el recuerdo, el olvido y la huella que dejan el uno y el otro en la identidad de las personas que los experimentan. Tangencialmente, aparece también el tema del maltrato infantil. Es muy recomendable. Pero, que yo sepa, sólo está traducida al francés.

martes, octubre 08, 2013

Japón, oportunidad de benchmarking


Japón es una oportunidad excelente de benchmarking para las empresas: si logramos llegar, estaremos preparados para entrar en otros mercados. Es lo más destacable de la intervención de Amadeo Jensana, director de Economía y Empresa de Casa Asia en la presentación del desayuno de trabajo sobre Japón que ha tenido lugar en la sede de Acció (Agencia para la Competitividad de la Empresa de la Generalitat) en Barcelona.
Jensana ha explicado que el japonés es un mercado exigente, selectivo y competitivo donde las relaciones humanas y la lealtad siguen siendo elementos indispensables para el buen desarrollo de los negocios y donde en los últimos tiempos se ha paliado el efecto pernicioso de la lentitud en la toma de las decisiones y del excesivo peso de la jerarquía.
Una oportunidad: las energías renovables
Por su parte, Yoshiyuki Iwahashi, director del centro de promoción de negocios de Acció en Tokio, ha repasado la situación de la economía japonesa y el presente y expectativas de las empresas catalanas en el país. Iwahashi ha alabado la política económica del gobierno de Shinzo Abe y ha dado lo que para él son las claves para tener éxito en los negocios en Japón: trabajar bien, tener perseverancia y paciencia, y dar mucha importancia a la comunicación. Entre los sectores con más oportunidades a corto y medio plazo ha destacado las energías renovables.
También ha hablado del buen momento que viven las energías verdes en Japón José Ricardo Mañueco, de la oficina de Madrid de JETRO (Japan External Trade Organization). Este organismo oficial no sólo promueve las exportaciones japonesas sino que también ayuda a las empresas extranjeras que quieren hacer negocios en Japón.
Ha terminado las presentaciones Raul Rienda, de la empresa CONCOM, que ha explicado cómo están poniendo en marcha un proyecto de generación de energía fotovoltaica en Japón con la ayuda de Acció. Rienda ha destacado, con su experiencia concreta, la gran importancia del trabajo bien hecho, la paciencia y la comunicación personal para tener éxito a la hora de hacer negocios con japoneses.
En el turno de preguntas, ha habido una intervención de uno de los asistentes al acto que ha alabado Japón como el país más avanzado del mundo "en todo". A la hora de concretar, ha hablado de la limpieza ("no encontré un papel en el suelo en quince días") y la seguridad ciudadana, y ha pedido a Iwahashi que dijera qué podemos aprender de los japoneses. Con muy buen criterio, el delegado de Acció en Tokio ha dicho que podemos aprender la gran dedicación de tiempo de los japoneses a lo que les interesa, pero también ha querido aclarar que, en términos generales, la calidad de vida es superior aquí.

sábado, octubre 05, 2013

Cocina japonesa con Lékué




Ya nos ha llegado el excelente librito de recetas de cocina de Kioto de nuestra amiga Akiho Nishimura. Es una maravilla que tiene la particularidad de que todos los platos están cocinados con el estuche de vapor de Lékué. Japón es uno de los principales mercados de esta empresa catalana, lo que prueba la gran fiabilidad de sus productos, distribuidos allí por Coram.
Akiho es ya toda una personalidad en el campo de la popularización de la cocina de Kioto. Tiene el título de "Yasai Sommelier", es decir, es una experta en la elección y uso de hortalizas. Hace tiempo que es una entusiasta de los productos de Lékué, especialmente indicados para un tipo de cocina que tiene mucho cuidado de no dañar las cualidades originales de la materia prima.
Aquí tenéis la página web oficial de Akiho, su blog y varios vídeos de Youtube donde explica sus recetas.



Sepia con brotes de bambú, un ejemplo de receta de cocina de Kioto para preparar con el estuche de vapor de Lékué.

jueves, octubre 03, 2013

El sake intenta recuperarse


El consumo de sake en Japón se ha reducido a un tercio entre 1975 y 2011. De los 1.350.000 kilolitros de los años 70 se ha pasado a los 440.000 de la segunda década del siglo XXI. Así lo explicaba esta mañana en la emisora ​​de radio TBS el catedrático emérito de la Universidad de Tokio, Yoshio Tsukio.
La bajada del sake ha ido paralela al aumento del consumo de la cerveza y los vinos de importación. Estos últimos han aumentado las ventas de los 12.000 kilolitros de 1980 a los 180.000 de 2010.
Para tratar de invertir la tendencia o para compensarla, se han puesto en marcha diversas iniciativas, como la campaña pública Enjoy Kokushu (disfruta del sake japonés;) o el programa Nihonshu no tabi (el viaje del sake) de visitas a bodegas. Además, los productores llevan años intentando promover su producto en el extranjero de la mano del éxito de la comida japonesa. Desde el año 2000 hasta el 2010 las exportaciones subieron de los 7.400 a los 11.900 kilolitros.
Entre las iniciativas de los productores para hacer revivir el mundo del sake, Tsukio ha mencionado la apuesta por la alta calidad hecha por Asahi Shuzo, una empresa de la ciudad de Iwakuni, en la provincia de Yamagata. Su sake Dassai, hecho con el arroz más molido del mundo (la parte del grano que se usa para la elaboración del sake es un 23% del tamaño original), ha ganado concursos internacionales y es conocido ya por todos los aficionados .

miércoles, octubre 02, 2013

Los convini japoneses apuntan ahora a los ancianos

Contaba esta mañana en la radio un periodista del diario económico Nikkei que las grandes cadenas de convini (tiendas donde hay un poco de todo abiertas las veinticuatro horas) han comenzado a reorientar sus estrategias para captar a los ancianos, un segmento que no para de crecer en la población japonesa. Hasta ahora, el cliente principal de estas tiendas es la gente joven, soltera y que vive sola. No parece que vaya a dejar de ser así a corto plazo, pero ahora comienza una guerra entre tiendas para atraer y fidelizar a este otro grupo, que a menudo tiene dinero y unas necesidades de consumo específicas. Precisamente, con mucha gente mayor viviendo sola y con movilidad reducida, una parte importante de la estrategia es la mejora del servicio de entrega de la compra a domicilio. Además, para hacer más atractiva la entrada a las tiendas a aquellos ancianos que se lo puedan permitir, dicen que aumentarán el número de dependientes de edad.

jueves, junio 06, 2013

Omamori, de Richard MacGill

Tras más de una década en el armario, hace unas semanas empecé a leer Omamori, de Richard McGill. Y ahora que ya la he terminado, he de confesar que lo he pasado bien. La trama central de esta novela es la relación de dos familias, una familia americana y una japonesa, unidas por la producción y el comercio de la seda, durante la primera parte del siglo XX. No es una novela histórica, pero el contexto histórico tiene mucha importancia. Tiene muchos toques de folletín, pero se soportan fácilmente. Está bien escrita.

lunes, diciembre 10, 2012

La dura vida de la primera doctora japonesa



Esta novela de Junichi Watanabe es interesante para conocer la historia de la lucha de las mujeres japonesas para lograr la igualdad a finales de siglo XIX y principios del XX. Es la historia de Ginko, la primera japonesa que logró recibió el título oficial de doctora en medicina. Es interesante también para los que quieran leer sobre las duras condiciones de la colonización de Hokkaido. Como novela, sin embargo, deja con la sensación de que el autor se ha quedado a medio camino en su propósito de llegar al fondo de la personalidad de la protagonista.

Una buena novela del siglo XIX en Deshima, Nagasaki

Hace unas semanas cayó en mis manos Mil Otoños, una novela de David Mitchell de la que no tenía conocimiento. Y fue un hallazgo feliz. A añadir a la lista de buenos libros extranjeros que tienen la historia de Japón como tema o como trasfondo. En este caso se trata concretamente de los comienzos del siglo XIX y el marco geográfico es Deshima, la isla frente a Nagasaki en la que vivían confinados los holandeses, que fueron los únicos extranjeros autorizados a comerciar con Japón durante prácticamente la totalidad de la era de Edo (1603-1868). Más allá del interés que pueda tener para los que siempre queremos saber más sobre Japón, se trata de una novela bien construida y con personajes creíbles.

jueves, septiembre 20, 2012

Japón y China, historia de una enemistad


La manera más sencilla de resumir la milenaria historia de las relaciones entre China y Japón es recordar que China ha aportado muchas cosas positivas a Japón mientras que las aportaciones niponas a la historia china han sido menores y mayoritariamente negativas. O esta es, como mínimo, la interpretación contemporánea y popular del pasado en común de los dos países. No hay que olvidar que por algo el nombre de China significa, también en japonés, país del centro (Chugoku) y que Japón es solo el origen del sol, el país del sol naciente (Nihon). Esa centralidad china es geográfica –al este de Japón está el inmenso océano– y ha sido también cultural y económica durante la la mayor parte de la historia.
Japón es un país insular, un archipiélago fomado por miles de islas, pero su historia se desarrolla a partir de la mayor de las cuatro islas principales, Honshu. Ahí llegan desde el continente los primeros pobladores de raza mongólica y desde allí desplazan hacia al norte a los anteriores habitantes. Los recién llegados del continente traen costumbres que luego desarrollan para trasnformarlas en algo singular, diferenciado del original. Y esa será una constante a lo largo de la historia nipona. La escritura, la religión o muchas costumbres culinarias llegarán a Japón desde China para transformarse en algo distinto, japonés. Por eso los japoneses escriben con carácteres chinos, muchos de ellos profesan ramas chinas del budismo y comen habitualmente una gran cantidad de platos surgidos en China, pero la lengua japonesa tiene poco más que ver con la china que la grafía, la religiosidad japonesa no se entiende sin la aportación del sintoísmo, la religión autóctona, y prácticamente no hay plato chino que los japoneses no hayan transformado, según ellos para mejorarlo.
Las primeras referencias escritas a Japón se encuentran en China en el primer siglo de nuestra era. Hablan de la entrega de un sello por parte del emperador chino al representante de Wa –Japón- que se considera un reino vasallo. A partir de ahí se establece una relación donde el flujo es casi siempre de China hacia Japón. El archipiélago sigue desarrollándose a base de adaptar aspectos de la organización china, como la administración imperial centralizada, pero lo hace de forma independiente. Al mismo tiempo, adopta importantes aspectos culturales que le llegan del continente, entre ellos la escritura antes hacia el siglo V o el budismo a partir del siglo VII. Además, no dejará de mandar estudiantes al continente que volverán a su país con el hatillo repleto de ciencia, filosofía o literatura y tendrán una gran influencia en la vida cultural nipona. Es más que probable que ellos dejaran también alguna huella en la cultura China, pero esta fue poco profunda o se borró con el tiempo.
La primera guerra en la que se ven involucradas China y Japón en bandos rivales se produce en el siglo VII en el contexto de las luchas por la supremacía en la península de Corea. Sin embargo, este conflicto parece un anécdota con la perspectiva de los siglos.  A partir de entonces se establece una relación comercial y cultural fluida entre ambos países con algunos sustos importantes como los intentos de invasión de Japón desde el continente en el siglo XIII por parte de los mongoles. Trescientos años más tarde el intento de ocupación fue en sentido inverso, protagonizado por Toyotomi Hideyoshi, envalentonado después de haber logrado la unificación de Japón.
Siguieron más de dos siglos de reclusión japonesa bajo el régimen feudal de los Tokugawa. Durante este período los intercambios con China fueron mínimos. Pero Japón se despertó de su letargo en 1868 con la Revolución Meiji y se encontró con una China que estaba siendo saqueada por las potencias occidentales. Los líderes nipones se ocuparon primero de asegurar que podían garantizar la independencia de su país; y cuando se sintieron suficientemente fuertes se lanzaron a conquistar la parte de Asia que consideraban que les correspondía. Así llegó la anexión de Taiwán tras la primera guerra sinojaponesa de 1894, la ocupación de Manchuria en 1931 y la guerra de invasión total del país en 1937, tras el incidente de Mukden, del que ayer se conmemoró el 81 aniversario. 
Japón logró subyugar gran parte de China a base de hacer correr mucha sangre, y China forjó su nacionalismo contemporáneo en la resistencia antijaponesa. Terminó la guerra con una enorme herida abierta entre los dos países. En los años 70, las conveniencias estratégicas de Pekín y Tokio, provocadas por la Guerra Fría, hicieron posible el restablecimiento de relaciones y el inicio de una época de colaboración económica. Sin embargo, nunca se ha producido una reconciliación verdadera. Japón y China tienen una fuerte dependencia económica mútua, pero también una desconfianza muy difícil de superar. 

miércoles, septiembre 19, 2012

Mucho más que unas islas



Las manifestaciones anti japonesas en China no son nada nuevo. Quizás ahora son más nutridas en participación y más violentas que en otras ocasiones, pero ya se han producido antes y por motivos similares. Esta vez la espoleta que ha hecho explotar la ira patriótica china ha sido la compra de las islas Senkaku por parte del Estado japones al ciudadano japonés que hasta ahora ostentaba su propiedad. No es que Japón haya decidido instalar misiles o una base militar, ni que haya decidido acelerar la explotación económica de este territorio, solamente ha pasado a ser de titularidad pública lo que hasta ahora era privado.
Desde Japón se tiene la sensación de ser el chivo expiatorio que usan las autoridades de Pekín para permitir que una parte de su ciudadanía suelte periódicamente la tensión acumulada por el hecho de vivir bajo un régimen dictatorial. Además, tampoco ayuda a que los japoneses comprendan las reclamaciones chinas el hecho de que el interés por este pequeño territorio haya aumentado a medida que ha ido creciendo la certidumbre de que esconde un tesoro en forma de materiales de gran importancia económica.
Muchos japoneses entienden que en China, y en otros países de la región, haya un resentimiento hacia su país por el imperialismo de la primera mitad del siglo XX, una herida que no se ha sabido cerrar definitivamente, bien por ceguera patriótica bien por la conveniencia de mantener viva la presencia de un enemigo externo. Lo que ya entienden pocos es que se les responsabilice a ellos de actos que cometieron sus abuelos o bisabuelos y por los que sus padres ya recibieron el castigo de millones de muertos civiles al final de la guerra y de una ocupación extranjera que todavía no ha terminado totalmente.
Porque Japón es un país con una fuerte presencia de tropas estadounidenses. Los americanos llegaron en 1945 para vigilar a los japoneses y luego dijeron que se quedaban para prtotegerlos. Si el emperoramiento de las relaciones entre China y Japón hace plausible un enfrentamiento armado –más o menos localizado–Estados Unidos podrá mostrar ante los japoneses que su presencia en el archipiélago es imprescindible para garantizar su seguridad, y que las molestias que causan sus bases, sobre todo en Okinawa, son un mal menor que no tienen más remedio que aceptar, para siempre o hasta que su país vuelva a tener suficiente músculo para hacer frente a la gran potencia continental.
De momento, lo que parece seguro es que la presente oleada de manifestaciones violentas contra Japón acelerará el proceso de deslocalización de muchas industrias niponas. Después de décadas usando el territorio chino como base para su expansión mundial, muchos empresarios japoneses han visto la necesidad de trasladar sus intalaciones a los países del sur de Asia, donde encuentran una mano de obra más barata que la China, menos burocracia y una actitud más receptiva por parte de la población.

lunes, septiembre 17, 2012

Diada con buen humor japonés


Este año viví la Diada pegado a un simpático señor vestido con chaqueta blanca de cantante de orquesta de entoldado de verano que llevaba un micrófono en la mano. Se trata de Tsuyoshi Yanagawa, guionista y reportero del programa Waratte Koraete, del canal Nippon TV, uno de los de mayor audiencia en Japón. Waratte Koraete es un espacio semanal presentado por el popularísimo cómico George Tokoro. Se inscribe dentro del género de variedades pero incluye videos grabados por sus equipos en distintas partes de Japón y del mundo, pequeñas ventanas alejadas de Tokio que muestran otras realidades con buen humor y sin demasiada frivolidad.
Yanagawa-san y dos realizadores están en Barcelona para abrir durante todo un año una de esas ventanas y mostrar aspectos interesantes, curiosos o divertidos de la ciudad, de Catalunya y del resto de España. Ya han enseñado a sus compatriotas las fiestas de San Fermín, algunas joyas de la arquitectura de Gaudí y los encantos de las tapas de la Barceloneta. Y a partir de ahora tienen una larga lista de temas a tratar, entre ellos los castellers y el cava en Catalunya, la pesca de atunes en Canarias o el flamenco en Andalucía.
El 11 de Setembre no era uno de sus objetivos originales, pero les ha venido al pelo para explicar a sus espectadores el hecho diferencial catalán. A la mayoría de japoneses todavía les sorprende que haya ciudadanos españoles que anteponen a esa condición el hecho de ser catalanes o bascos, y Waratte Koraete no ha querido hacer oídos sordos al clamor que lo rodeaba.
Su Diada comenzó la víspera en el Fossar de les Moreres y siguió por la mañana con las ofrendas de flores ante el monumento a Rafael de Casanova y la ceremonia institucional de la Ciutadella, donde los sorprendió el contraste entre los elegantes sombreros y las populares alpargatas de los Mossos d’Esquadra. Por la tarde, por supuesto, estuvieron entre la multitud que ocupó el centro de Barcelona, y como tantas otras personas tuvieron que cambiar varias veces de planes por la imposibilidad de moverse o comunicarse con normalidad.
Además de vivir de cerca todos estos actos, quisieron conocer los orígenes de tanta exaltación patriótica visitando el Museu d’Història de Catalunya de la mano de su director, Agustí Alcoberro, historiador experto nada más y nada menos que en la Guerra de Sucesión. No hay que olvidar que Waratte Koraete es un programa de variedades, y el Museu les permitió también tomarse la licencia lúdica de sopesar la armadura de un guerrero medieval o emularlo sobre un hermoso caballo de cartón piedra. Luego insistieron en ir al Parlament atraídos sobre todo por la ironía que encierra el edificio, construido como arsenal para sojuzgar Catalunya y hoy lugar de trabajo de los representantes de su pueblo.
“Como la mayoría de japoneses, no conocía la historia de la Diada. Ahora sé lo que significa y he tenido la impresión que muchos catalanes comparten un mismo sentimiento de identidad”, explicaba Yanagawa-san terminado el Onze de Setembre. Como va a estar meses entre nosotros y viajará fuera de Catalunya, tendrá  tiempo de elaborar un cuadro más completo de esta interesante y complicada realidad llamada España.

martes, junio 12, 2012

Nipponia nippon vuelve a Nippon

File:Ibis KIN.JPG
http://en.wikipedia.org/wiki/File:Ibis_KIN.JPG
Nipponia nippon desapareció hace tiempo de los cielos de Japón. Ahora, sin embargo, se intenta que vuelva a volar libremente sobre las islas que le dan nombre. El ibis nipón se fue extinguiendo coincidiendo con la modernización de los siglos XIX y XX. Ahora revive a duras penas gracias a grandes esfuerzos y a la colaboración de la potencia vecina, China. De hecho, el pájaro, a pesar de tener un nombre tan ligado con el archipiélago del extremo oriente, es una especie tradicionalmente compartida por Japón, China, Corea y Rusia. El nombre latino lo debemos al holandés Philipp fanzine von Siebold que ejerció como profesor de medicina en Japón y estudió su flora y fauna en el siglo XIX.
En Japón se siguen con mucho interés los esfuerzos por la recuperación de esta especie, al menos las noticias relacionadas tienen una gran presencia en los medios de comunicación. Hace un par de semanas escuché un informativo de la radio pública japonesa NHK de unos cincuenta minutos de duración que dedicó aproximadamente veinte a la puesta en libertad de una pareja de ibis. Y, más recientemente, un programa de la TBS que hablaba de la extinción y posterior recuperación tanto de los ibis como de las cigüeñas en Japón.
A partir de lo que he podido escuchar y leer últimamente, me ha quedado claro que ambas especies fueron víctimas de la modernización de Japón. El primer golpe que recibieron fue consecuencia del aumento de la superficie cultivada a partir del fin del feudalismo a finales del siglo XIX. En la época de Edo había cigüeñas y ibis en todo Japón, pero con el desarrollo agrícola que siguió a la llamada Revolución Meiji (1868) su hambre de ranas y otros bichos que viven en los campos de arroz las condenó a morir a manos de los campesinos, afanados para evitar que todo tipo de pájaros les dañaran las cosechas.
En el año 1892 se protegieron oficialmente de la caza las grúas y las golondrinas, pero cigüeñas y ibis no recibieron el indulto. Para remachar el clavo de su ataúd, durante la segunda guerra mundial se talaron muchos pinares -que son su hábitat favorito- para convertir la madera en combustible, y después de la guerra más para hacer campos de arroz. Además, fue aumentando el uso de pesticidas en la agricultura, lo que dañó la salud de las aves y la de su comida.
El resultado fue que en 1971 se extinguieron las cigüeñas como especie en libertad en Japón, y en 2003 las siguieron los ibis. Es decir, Japón se quedó sin ningún ejemplar de nipponia nippon sobrevolando. Eso sí, quedaron los individuos que en 1962 se habían capturado en previsión de su extinción. Desde entonces se han hecho varios intentos por criar las aves en cautividad, la mayoría sin éxito. Desde 1989 se han introducido en la naturaleza 27 ejemplares de cigüeña y 78 de ibis, muchos de ellos traídos de China, donde todavía quedan, aunque con las poblaciones también fuertemente diezmadas. De momento se ha confirmado la supervivencia de 17 cigüeñas y 45 ibis introducidos en la naturaleza. Muy poco a poco, Japón se va repoblando de cigüeñas y de nipponia nippon. ¿Qué futuro tendrá esta tendencia?

lunes, junio 04, 2012

Abrir temprano: ¿ahorro energético o estrategia comercial?


                                                                         Aeon es uno de los grupos que ha anunciado cambios de horarios.
Importantes cadenas de supermercados y centros comerciales japoneses han anunciado que durante el verano adelantarán su horario de apertura. En algunos casos pasarán de abrir a las nueve a hacerlo a las siete. La razón esgrimida es la necesidad de ahorrar energía para hacer frente a la carestía de electricidad que se prevé como consecuencia del parón de las centrales nucleares. Hay que tener en cuenta que en Japón el sol sale y se pone más temprano que en otros países (por ejemplo, mañana 5 de junio, en Tokio la salida está prevista para las 4:26 y la puesta para las 18:54).
Es posible que las circunstancias de este verano hayan acelerado la decisión de las empresas, pero el periodista Kazuhiro Shibuya (Nikkei Business Publications) duda de que el ahorro de electricidad sea el principal motivo. Entre otras cosas porque el horario de apertura se adelanta más que el de cierre, con lo que el computo global de horas comerciales aumenta. Según Shibuya, el  motivo principal del cambio de política comercial puede ser la voluntad de atraer a clientes jubilados, que tienen dinero y tiempo, y están habituados a levantarse temprano.

jueves, mayo 24, 2012

¿Bajará el número de luchadores extranjeros de sumo?


 Ahora que se ha apaciguado la polémica por las apuestas ilegales (y en general las relaciones del sumo con la yakuza, la mafia japonesa), se vuelve a hablar de uno de los fenómenos que afectan a esta lucha tradicional las últimas décadas: el elevado número de luchadores extranjeros. Esta mañana he estado escuchando en la emisora ​​TBS un interesante comentario sobre el tema del periodista Yuichiro Yamagata.
 El último gran torneo lo ha ganado el luchador que compite con el nombre de Kyokutenho. Su nombre legal es Masaru Ota, pero que nadie se preste a confusión, lo adoptó cuando adquirió la nacionalidad japonesa. Hasta entonces, este mongol de nacimiento se llamaba Nyamjavyn Tsevegnyam.
 Además, recientemente, el egipcio Abdelrahman Sharan se ha convertido en el primer luchador de origen africano en ganar una categoría, concretamente la más baja, jonokuchi. Sharan, que lucha como Osunaarashi Kintaro, se ha mostrado convencido de que llegará al máximo rango, yokozuna. Ya hace tiempo que pasó la época en que los hawaianos y samoanos eran la sensación en Japón. Ahora la mayoría son mongoles o ciudadanos de antiguas repúblicas soviéticas. Un africano todavía es una nota exótica.

En estos momentos, en los cuatro máximos rangos-yokozuna, ozeki, sekiwake y komusubi- hay once luchadores, cinco de ellos son extranjeros. En el conjunto de la máxima categoría del sumo -makuuchi- de los cuarenta y dos luchadores quince no son nacidos en Japón.
Pocos extranjeros en las categorías bajas
En los seis grandes torneos de sumo que se celebran cada año las luchas comienzan desde la mañana con las categorías más bajas. En las tres inferiores -sandanme, jonidan y jonokuchi- solo un 1,5% de los 457 luchadores son extranjeros. Pero como sólo se televisan los combates de la tarde, los de las categorías más altas, la sensación de los televidentes es que el número de luchadores de fuera es desproporcionado. Algunos dicen: "¡Está lleno de extranjeros! ¿Qué pasa, no hay japoneses que hagan sumo o qué? ". En realidad, lo que sucede es que los luchadores de otros países son chicos elegidos por sus grandes aptitudes y enseguida suben desde la categoría jonokuchi a la makuuchi.
Hace unos años no había ninguna restricción a la presencia de luchadores extranjeros. Ahora el límite es de uno por establo (son el equivalente a los clubes, el lugar donde entrenan y viven). Está por ver cuál es el efecto de esta limitación a medio y largo plazo. Yamagata se pregunta si veremos un futuro en el que no habrá luchadores extranjeros. Su presencia ha servido para mantener viva la llama de un deporte antiguo. Mucha gente, sin embargo, lo que quiere es ver luchadores japoneses combatir entre ellos y con extranjeros, no extranjeros que compiten con otros extranjeros.

Guerra contra los tatuajes en el Ayuntamiento de Osaka

El alcalde de Osaka, Toru Hashimoto, ha declarado la guerra a los tatuajes entre los funcionarios del ayuntamiento que preside. En Japón los tatuajes se han asociado siempre a la yakuza, la mafia autóctona. En la mayoría de baños públicos está prohibida la entrada a las personas que los llevan por temor a que ahuyenten a la mayoría de usuarios.
Hace poco hubo protestas porque un funcionario de los servicios sociales del Ayuntamiento de Osaka atemorizó a unos niños mostrándoles sus tatuajes. A raíz del incidente, el alcalde Hashimoto (cuyo padre se dijo durante la última campaña electoral que era miembro de la yakuza) impulsó un estudio entre los treinta mil empleados de la ciudad donde se les pedía que declarasen voluntariamente si llevaban alguna parte del cuerpo tatuada. En principio, el objetivo era hacer que los que tengan no estén en posiciones en que sea necesario tratar con el público, pero ahora parece que lo que se quiere es vetar los cuerpos tatuados en la Administración.
El resultado del estudio indica que hay poco más de cien funcionarios municipales con tatuajes, la mayoría en partes no visibles del cuerpo. Gran parte de ellos trabaja en el servicio de limpieza. Algunos empleados, sin embargo, se han negado a responder lo que consideran una intromisión en su privacidad.
Hashimoto, de 42 años, es un político populista que camina con pasos firmes hacia la escena nacional a base de actuar en materias que a menudo crean polémica. Hasta ahora se ha enfrentado a los sindicatos por la supresión de lo que considera privilegios inaceptables y ha recortado subvenciones y gastos que estima son un despilfarro.

jueves, mayo 10, 2012

Crónica desde el pueblo de The Cove

Para los que vieron ayer en Televisió de Catalunya The Cove, aquí abajo va la crónica que escribí hace un año y medio desde el pueblo para El Periódico de Catalunya.

 Por cierto, recuerdo que unos días antes de ir estuve hablando sobre la película con Fernándo Sánchez Dragó en Kyoto e hizo uno de sus impactantes comentarios:
"Dejar jugar a niños con delfines ahí es como poner a niños judíos a jugar delante de un campo de concentración nazi".
 Ahora dicen que en Taiji quieren usar una parte del lugar donde se produce la masacre anual precisamente para que la gente pueda nadar con los delfines.
A mí me repugna lo que hacen en Taiji, pero tampoco puedo dejar de preguntarme: ¿vale más la vida de un delfín que la de un cerdo?


Fachada del museo de las ballenas de taiji. Jordi Juste
CRÓNICA DESDE taiji
Información publicada en la página 11 de la sección de Mundo de la edición impresa de El Periódico del día 21 de julio de 2010

Miércoles, 21 de julio del 2010
Jordi Juste
Hace falta viajar tres horas en tren, desde Osaka, para llegar a Taiji, una idílica aldea de pescadores en la costa de Wakayama, en el sur de Honshu, la isla más grande de Japón. Solo llegar a la pequeña estación, tomada por el moho y el óxido, uno se da cuenta de porqué la vida de la gente de Taiji dependió durante siglos de la caza de cetáceos. La costa es agreste, la montaña está muy cerca del mar y los campos de arroz y otros cultivos son escasos y pequeños.
Para muchos japoneses, Taiji era conocido por ser el puerto desde donde muchos compatriotas habían emigrado en los siglos XIX y XX hacia América y por albergar parte de la flota ballenera del país. Tras la segunda guerra mundial, Japón era un país en ruinas y la carne de ballena una de las pocas fuentes de proteína animal para la población. Taiji vivió entonces una época de esplendor y fue la envidia de sus vecinos.
Ahora, a la aldea se la conoce por la matanza de delfines que tiene lugar cada año entre septiembre y marzo, mostrada en la película-documental The Cove. Cientos de delfines son empujados cada día hacia la costa por una flotilla armada con barras de hierro para crear un muro de sonido. Ahí son encerrados en una cala para que los compradores de todo el mundo escojan el animal con mayor potencial para el mundo del espectáculo. Los que no consiguen comprador son llevados a una recóndita cala donde son arponeados hasta la muerte, tiñiendo el mar de rojo.
El filme, ganador de un Oscar, ha podido ser finalmente proyectado en seis cines de Japón, provocando una gran variedad de respuestas. La extrema derecha cree que se trata de propaganda antijaponesa y pidió su prohibición; otros destacan su valor de denuncia de la venta de carne de delfín, que tiene un alto contenido en mercurio; también se han oído críticas al planteamiento como una aventura heroica, o se ha pedido pidiendo una mayor contextualización en el ámbito del sufrimiento animal.
En las calles de Taiji, monumentos, esculturas, mosaicos o dibujos en el mobiliario urbano, recuerdan a delfines y ballenas. La mitad de los menús que ofertan las cartas de los restaurantes son de carne de cetáceo. Hay un viejo barco ballenero varado para las visitas y un museo con delfinario y espectáculos que recuerdan lo entrañables que pueden ser estos mamíferos. Nadie parece querer hablar de la película o de la matanza que tiene lugar a escasos metros de ahí. Este es un pueblo que ha cazado cetáceos desde tiempo inmemorial y no cree que haya ninguna razón para dejar de hacerlo.
«Si hay cuestiones de salud o de conservación de la naturaleza es distinto, pero no puede ser que se critique la caza de delfines y ballenas porque dan lástima, también sufren otros animales que se sacrifican para comer» , comenta un turista que no verá la película. «El problema es que aquí la matanza es espectacular y el mar se llena de sangre, y por eso han podido hacer un documental muy dramático, pero cosas parecidas pasan en todo el mundo», añade una mujer de mediana de edad a las puertas del museo.




martes, mayo 01, 2012

Japón no está en crisis por falta de esfuerzo

El programa Sense ficció de Televisió de Catalunya emitió ayer el documental "El llegat de Sísif", donde se reflexiona sobre la salud de "la cultura del esfuerzo" y se sigue la labor de un profesor del Instituto Les Marines de Castelldefels que intenta inculcar a alumnos conflictivos el valor de esta virtud. Al mismo tiempo, se utiliza Japón para constatar que el valor del esfuerzo también ha sido cuestionado.
El trabajo muestra reflexiones interesantes de personas como el filósofo José Antonio Marina, el economista Álex Rovira, el escritor Quim Monzó, el sociólogo Richard Sennet o dicho profesor de Castelldefels y sus alumnos. También son enriquecedoras las breves apariciones de Amadeo Jensana o Montse Marí.
Ahora bien, del montaje de las imágenes y los testimonios nipones se extrae el mensaje que Japón está en crisis desde hace casi dos décadas precisamente por la pérdida de valoración del esfuerzo. Esto, lisa y llanamente, no es cierto.


Japón creció mucho y en poco tiempo, el poder adquisitivo de sus ciudadanos aumentó mientras la población creció y el gasto público se disparó, a menudo en forma de inversiones ruinosas. Además, se creó una burbuja financiera que hizo pensar que el país era aun más rico de lo que realmente era. La burbuja estalló y creó una losa de números rojos en el sector público y el privado. Asimismo, las industrias deslocalizaron parte de su producción porque la mano de obra nacional se había vuelto demasiado cara. Se acabó el contrato que justificaba la dedicación del trabajador a la empresa a cambio del puesto vitalicio. Los costes sociales de tener un trabajador fijo han hecho que muchas empresas prefieran utilizar personal aportado por empresas de trabajo temporal. Paralelamente, la población ha tocado techo y el envejecimiento ha ido avanzando inexorablemente.
El esfuerzo en Japón sigue estando muy bien valorado, aunque en una sociedad de 127 millones de personas cada día más heterogénea se puedan encontrar testimonios que indiquen lo contrario.

lunes, abril 23, 2012

Muchos tópicos y poca sustancia en el reportaje sobre Japón de El Magazine



El Magazine (La Vanguardia, La Nueva España, El Faro de Vigo...) publicaba ayer un reportaje sobre Japón. Bajo el titulo “¿Salvados por el orden?” parece querer explicar que la disciplina ha sido la gran fortaleza de Japón, pero que tras el tsunami de 2011 los propios japoneses la ponen en entredicho. Ni lo uno ni lo otro son mentira, pero el reportaje no construye un discurso coherente que me convenza.
Lo primero que salta a la vista son las fotos efectistas de Carles Mercader, buenas para una exposición artística pero que no aportan ninguna información a lo que se supone que es el tema que deberían ilustrar.  
En cuanto al texto, me da la sensación de que Gabi Martínez escribió una pieza más larga y que sufrió las tijeras del editor. Solo así me explico el síncope argumental con el que se teje ese pachwork de anécdotas, tópicos y opiniones deslavazadas. El único apoyo teórico es El crisantemo y la espada, libro escrito hace más de sesenta años por la antropóloga americana Ruth Benedict. Parece que Martínez ha leído poco más que eso sobre Japón, y que no conoce muy bien su historia contemporánea y su realidad más reciente. 
Por eso escribe cosas como:
“La familia está gobernada por los ancianos. El país por el Emperador”  (cuando cada vez es más raro que los abuelos vivan con o cerca de los hijos y nietos y el Emperador no manda nada)
“La meditación zen ayuda a la autodisciplina.”  (cuando es una práctica minoritaria)
“... por manos chinas mientras, a su vez, miles de trabajadores de aquel país se desloman en fábricas produciendo industrialmente, aunque en esto no se distinguen demasiado de los japoneses” (confundiendo las largas horas de trabajo de los japoneses en cualquier sector económico con las condiciones de trabajo en la industria china)
“Las máquinas expendedoras son un gran negocio, los clientes prefieren no tratar con dependientes” (cuando Japón es el paraíso del comercio, con tiendas de conveniencia por doquier y una gran profusión de excelentes establecimientos especializados que cuentan con personal competente)
“Los cómics manga y las consolas de videojuego son casi segundas pieles para millones de jóvenes y adultos” (cuando, a estas alturas, lo que se tendría que estar explicando es que la mayor parte de la población japonesa no es consumidora ni de los unos ni de las otras)
Etcétera.

martes, abril 17, 2012

Tome usted sus verduras y pague, ciudadano honesto

El otro día vi en en la tele una información sobre los robos en huertos de los alrededores de Barcelona, que están poniendo en peligro muchas explotaciones agrícolas modestas. En una de las imágenes se veía a un hombre de edad avanzada, pero aspecto saludable, que llevaba una bolsa con verduras que acababa de robar, y al campesino persiguiéndolo para obligarle a dejarlas. Me dio la sensación de que no era un robo por necesidad.Conociendo el país, me puedo imaginar que el ladrón debería pensar que no hacía ningún mal a nadie saliendo a pasear y volviendo a casa con un buen kilito de alcachofas para hacer una deliciosa tortilla. Es cierto que su delito, por sí solo, no le debería causar ningún gran daño al propietario cultivador de aquel pedazo de tierra. Pero no hay que ser un genio para entender los efectos de la generalización de esa actitud. Lo más grave es que lo que hacía aquel hombre denota una falta de conciencia general. Posiblemente, él ni se considera un ladrón. No quiero decir que su crimen sea equiparable al de los grupos organizados que por la noche roban la maquinaria de los campesinos o se cargan la cosecha entera y la cargan en camiones para luego venderla. Quizá desde un punto de vista de la ética individual sea menos grave, pero desde el punto de vista de la moral colectiva me parece más preocupante.
Viendo esas imágenes, me acordé del mujin hanbai, es decir, el sistema de venta directa de muchos campesinos japoneses, que dejan una repisa junto al huerto con bolsas de productos con el precio indicado y una hucha o una caja para meter el importe. He disfrutado de el método muchas veces en las afueras de Kyoto, una ciudad de más de un millón de habitantes (lo especifico para que quede claro que no hablo de una remota zona rural donde todos se conocen).
 Tengo amigos japoneses que tienen huertos y me han contado que "de vez en cuando, hay alguien que no paga, o alguien que pone menos dinero del que cuesta el producto", pero una inmensa mayoría sí paga lo que toca. Siempre que los oigo, tengo que explicar, mal que me pese, que en España al cabo de un rato ya habría desaparecido todo el producto, y al final del día no quedaría ni la hucha ni la repisa.

viernes, abril 13, 2012

Fiasco norcoreano y debilidad nipona

El fiasco en el despegue de un satélite norcoreano ha puesto de manifiesto la debilidad de Japón, una vez más. La información ha llegado tarde y de manera deficiente al gobierno y a la población. Es evidente que el margen de maniobra de Tokio para influir en los asuntos regionales es muy limitado. En este sentido, Japón parece más una colonia de Estados Unidos que un país independiente. Y, claro, a Estados Unidos, las dos coreas, China y Rusia ya les va bien así.

¿Seguridad nuclear o empleo seguro tras la jubilación?


El desastre de Fukushima no se entiende sin el amakudari, la colocación de altos funcionarios jubilados en empresas relacionadas con las áreas de las que se encargaban desde la Administración. Es una práctica muy extendida, que cada nuevo gobierno de Japón se compromete públicamente a combatir, pero que se mantiene más allá de los habituales relevos en la jefatura del poder ejecutivo.


Ahora se ha sabido que la agencia de investigación nuclear ha concedido contratos por unos ochenta millones de euros a dieciséis compañías que emplean a algunos de sus antiguos trabajadores. Es un caso más de los centenares en los que se crean unos lazos de obligaciones entre la Administración y la industria que hacen de la primera un instrumento al servicio de la segunda.


Normalmente se trata se un problema de uso inmoral de lo que es público y debería imparcial al servicio de unos intereses privados parciales. Pero en el caso de la energía nuclear se corre el riesgo de que el beneficio de una parte se anteponga a la seguridad de todos. Se ha visto en Fukushima y en numerosos otros casos desde que Japón se entregó al uso civil de la energía nuclear.

jueves, abril 12, 2012

No hay lugar para plebeyos en el trono del crisantemo

 Un grupo de expertos conservadores ha comunicado su oposición a permitir que las mujeres nacidas en el seno de la familia imperial japonesa mantengan el estatus después de casadas. Dicen que si se permitiera se pondría en peligro el linaje paterno de siglos de sangre imperial. La idea de permitir que las princesas lo sigan siendo tras crear sus familias se enmarca en el debate abierto por el hecho de que el príncipe heredero sólo tiene una hija y por tanto el segundo en la línea de sucesión es su sobrino, el príncipe Hisahito.

La Ley de la Casa Imperial estipula que las mujeres que se casan con plebeyos deben abandonar su estatus imperial. En la historia de Japón ha habido varias emperatrices reinantes, pero en la sucesión se ha mantenido siempre la línea paterna. Para responder a estas preocupaciones, el gobierno está estudiando la posibilidad de limitar las ramas femeninas, de modo que las mujeres podrían reinar pero sus hijos serían plebeyos.