miércoles, noviembre 12, 2008

Las universidades japonesas detectan un aumento de estudiantes consumidores de droga

12/11/2008 CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE LA JUVENTUDLOCOS POR LA MARÍA
• Un gramo de marihuana es seis veces más caro en Japón que en Holanda
La Universidad Doshisha, en Kioto. Foto: JORDI JUSTE
En los últimos meses se han producido diversos arrestos de estudiantes en relación con el tráfico y consumo de drogas --especialmente marihuana-- en universidades japonesas. Estos casos han coincidido con otros escándalos relacionados con los estupefacientes en el mundo del espectáculo y en el deporte profesional, por lo que ha aumentado la preocupación por una posible relajación en la actitud de los jóvenes nipones hacia las drogas ilegales.
El trato legal y social del consumo de estimulantes prohibidos es en Japón mucho más severo que en otros países. En concreto, el comercio de marihuana puede llegar a acarrear 10 años de prisión y en el caso de drogas como la cocaína, la heroína y las anfetaminas puede suponer una sentencia a cadena perpetua. Hasta ahora, su consumo está mucho menos extendido que en Europa o en Estados Unidos y bastante limitado a ambientes marginales y élites intelectuales.
Sin embargo, durante años ha existido una llamada zona gris de productos que no estaban especificados en ninguna ley y, por tanto, podían ser usados legalmente. El caso más conocido es el del líquido Rush, introducido durante décadas desde Estados Unidos como limpiador para vídeos, pero distribuido en sex shops por su capacidad para aumentar el placer sexual.
A finales de octubre, dos estudiantes de la prestigiosa Universidad Keio, de Tokio, fueron arrestados como sospechosos de tráfico y posesión de marihuana. Los dos fueron acusados de contravenir la ley de control del cannabis y puestos en libertad bajo fianza.
Nombres publicadosSus nombres fueron hechos públicos y el vicepresidente de Keio apareció ante los medios de comunicación para pedir disculpas. "Es realmente lamentable, porque siempre hemos confiado en nuestros estudiantes", dijo Seiichi Mori, antes de admitir que desde el 2004 se han producido otros casos similares en su universidad.
También en octubre, cinco estudiantes de la universidad Hosei, de Tokio, fueron detenidos por posesión de cannabis y, en septiembre, una estudiante de la Universidad Doshisha, de Kioto, fue arrestada por el mismo motivo, después de que sus propios padres alertaran a la policía tras haber detectado alteraciones sospechosas en su conducta. Además, en enero se descubrió que varios integrantes del equipo de rugbi de la Universidad Kanto Gakuin cultivaban marihuana en su dormitorio. Son solo algunos de los ejemplos de estudiantes que han sido arrestados últimamente, procesados y sus nombres, publicados.
"Yo no he consumido y ninguno de mis amigos lo ha hecho, pero estoy segura de que en mi universidad también hay casos como el de Doshisha", explicaba recientemente Yuki, una estudiante universitaria de Kioto. Por su parte, un profesor de la Universidad Ritsumeikan se mostraba muy sorprendido ante la proliferación de detenciones: "Es increíble, en otros países es más normal, pero en Japón no. Ahora estos chicos van a tener muchas dificultades para encontrar trabajo".
A los arrestos de estudiantes se une el escándalo protagonizado por tres luchadores profesionales de sumo rusos, que tuvieron que abandonar este deporte en septiembre después de descubrirse que habían consumido marihuana. Además, en los últimos años, varios actores y cantantes han sido procesados y han visto sus contratos rescindidos por posesión de pequeñas cantidades de droga.
Menores de 30 añosSegún la policía, el año pasado fueron descubiertos 3.282 delitos relacionados con la marihuana. A diferencia de lo que pasa con otras drogas, el consumo del cannabis en Japón parece estar aumentando entre los más jóvenes. Un 70% de los detenidos el año pasado por su consumo eran menores de 30 años. Las autoridades atribuyen parte de este aumento a la extensión del uso de internet, que ha hecho más fácil comprar semillas y saber cómo cultivarlas.
Pese a todo, el acceso a la marihuana en Japón sigue siendo más difícil y su precio es más alto. Un gramo cuesta seis veces más que en Holanda.
La venta de semillas de cannabis no es ilegal, pero está regulada por la ley. La planta se cultiva legalmente en el país para obtener fibras que se utilizan en la elaboración de cuerdas tradicionales para los ritos del sintoísmo, religión ancestral de Japón.

martes, octubre 28, 2008

Lunes felices para que la gente gaste

La bolsa de Tokio. Jordi Juste
Algunos lectores se habrán dado cuenta, gracias a la información bursátil, de que en Japón hay muchos lunes festivos. Esto es así desde el año 2000. Entonces habían pasado ya casi diez años desde el hundimiento de la burbuja inmobiliaria y la economía no terminaba de salir del agujero, así que el gobierno decidió trasladar una serie de celebraciones para que la gente tuviera fines de semana más largos y gastara más. En Japón los fines de semana y casi todos los días festivos nacionales todos los comercios están abiertos y son muchos los que no cierran más que dos o tres días al año.
Durante los años 80 los precios de las propiedades no pararon de subir, el índice Nikkei de la bolsa de Tokio rozó los 40.000 puntos, los potentados nipones compraron símbolos de Occidente, como el Rockefeller Center de Nueva York, y los japoneses de a pie se lanzaron a llenar sus casas de electrodomésticos nacionales y productos de lujo de importación. Pero a finales de la década la burbuja explotó, mucha gente se quedó atrapada por hipotecas impagables, el Nikkei comenzó su caída hacia los 7.000 puntos y miles de empresas redujeron sus plantillas. Y los japoneses dejaron de gastar.
Las cuentas de los grandes bancos fueron reparándose poco a poco, a base de fusiones y ayudas del gobierno. Pero los japoneses habían recobrado su devoción por las hormigas y se dedicaban a guardar para el día de mañana, con lo que la economía, cada vez más basada en el consumo interno, no acababa de ponerse a andar. Entonces el gobierno decidió forzar a los trabajadores a descansar con la esperanza de que gastaran más.
Se cambiaron fiestas como el Día de los Nuevos Adultos, el del Mar, el de Mostrar Respeto a los Ancianos o el del Deporte, que pasaron de celebrarse en un día fijo del mes a hacerlo en uno de sus lunes. En cambio, se salvaron del nuevo orden celebraciones marcadas por el calendario natural, como Año Nuevo y los equinoccios, o las que conmemoran efemerides, como la fundación del país, la aprobación de la Constitución o el cumpleaños del Emperador (en caso de caer en domingo se recuperan también con un lunes festivo).
Para entender la importancia de la medida hay que tener en cuenta que muchos japoneses no toman vacaciones casi nunca. Por ley tienen derecho a un mes pagado, pero muchos usan, a lo sumo, una tercera parte, y siempre en períodos de menos de cinco días, a menudo a principios de enero o a mediados de agosto, coincidiendo con la fiesta budista de los difuntos.
Los motivos de esta conducta son variados y van desde el rechazo cultural a la vagancia hasta la escasa fuerza de los sindicatos, pasando por la gran identificación del japonés con su lugar de trabajo y su aversión a causar dificultades al grupo para satisfacer sus propios deseos. Muchos usan los días de vacaciones cuando están enfermos para no tener que pedir la baja (aunque para que un japonés normal se ausente de su lugar de trabajo tiene que estar muy mal de salud).
Por cierto, se desconoce el impacto económico de la medida, aunque el consumo terminó por aumentar –eso sí, sin la alegría de antaño– cuando la economía volvió a crecer y se habló de nuevo de la falta de mano de obra.

jueves, octubre 16, 2008

LA ESTAFA DEL CAJERO

16/10/2008 INCREMENTO DE LA ACTIVIDAD DELICTIVA EN EL LEJANO ORIENTE
En Japón, los timadores se ceban en amas de casa y ancianos haciéndose pasar por funcionarios
• Les engañan telefónicamente para que les transfieran todo su dinero
La vía del delito Cajeros automáticos en una sucursal del banco Mitsubishi Tokyo UFJ, en Kioto. Foto: JORDI JUSTE

En los últimos años han aumentado en Japón los casos de personas mayores y amas de casa engañadas por timadores profesionales. Los estafadores consiguen que transfieran dinero a sus cuentas corrientes mediante el uso de teléfonos móviles para comunicarse con sus víctimas, y cajeros automáticos para realizar las transacciones. La policía calcula que entre enero y junio se defraudaron así más de 16.000 millones de yenes (unos 100 millones de euros). El aumento del número de ancianos que viven solos hace más fácil para los timadores encontrar víctimas al azar.
Una de las modalidades más frecuentes de timo la protagonizan personas que se hacen pasar por empleados de la Seguridad Social o de la oficina de recaudación de impuestos. Los falsos funcionarios comunican a sus víctimas que se les ha cobrado dinero de más y que para podérselo devolver es necesario que acudan a un cajero automático. Una vez allí, los incautos ciudadanos son guiados mediante el teléfono móvil en el uso del teclado del cajero, y los timadores consiguen que den la orden de transferir fondos a sus cuentas, pensando que lo que hacen es el trámite para recibirlos.
De manera simple
"Parece increíble que sea posible engañar a la gente de una manera tan simple, pero las víctimas cuentan que los timadores eran muy convincentes y que, una vez delante del cajero automático, seguían sus instrucciones prácticamente con la mente en blanco", explicó un agente de policía.
La magnitud del problema llevó recientemente al Ministerio de Justicia y a la Agencia Nacional de Policía a recomendar a los bancos la prohibición del uso de gafas de sol o de teléfonos móviles en las inmediaciones de los cajeros. "Los estafadores solo se dejan ver para sacar dinero en los cajeros. Así esperamos ponerles más difícil el acercarse a ellos", declaró recientemente un portavoz de la policía. Asimismo, las autoridades han hecho más estricto el control sobre los propietarios de teléfonos móviles y ya está en curso una iniciativa legal para mejorar la identificación de las personas que usan aparatos de alquiler, una de las vías preferidas por los delincuentes para evitar ser localizados.
Por su parte, las entidades financieras también están aplicando medidas para proteger a sus clientes. El Chiba Bank, una entidad regional de los alrededores de Tokio, ya ha situado junto a algunos de sus cajeros distorsionadores de la señal telefónica que se activan fuera de horas de oficina. Otra institución financiera, el Godo Bank, ha optado por instalar un mecanismo que detecta la presencia de los móviles en las inmediaciones y hace que no se pueda operar con los cajeros.
La estrategia de engaño de los timadores se ha ido modificando en los últimos años debido a las campañas de concienciación llevadas a cabo por las autoridades. Hasta hace poco, una de las más usadas era hacerse pasar por un pariente en apuros y con necesidad urgente de dinero. Era el conocido como ore, ore sagyo (el timo del soy yo, soy yo). Los timadores llamaban y simplemente decían: "Hola, soy yo" y, si la víctima caía en la trampa y decía algo así como "ah, eres tú, Akira", ya tenían el enganche necesario para colar una historia para pedir dinero, a menudo un accidente o una amenaza mafiosa.
Cambio de táctica
El esquema fue tan utilizado y se le dio tanta publicidad en los medios de comunicación que los timadores tuvieron que cambiar de táctica. Una de las alternativas es llamar a las mujeres para amenazarlas de difundir una noticia vergonzosa sobre su esposo. "A mí no me ha pasado nunca, pero si me llaman para decirme que a mi marido lo han sorprendido tocando a mujeres en el tren y que ingrese dinero en una cuenta si no quiero que lo denuncien, tal vez lo haría", dice una ama de casa de 43 años.
La policía sigue dando a conocer periódicamente los últimos datos sobre estos fraudes como modo de poner en guardia a la población. Recientemente, la televisión pública difundió las imágenes de dos presuntos timadores que habrían estafado varios millones de yenes. Por otra parte, para resarcir en parte a las víctimas, en junio entró en vigor una nueva ley que prevé distribuirles los más de 5.000 millones de yenes (30 millones de euros) que la Corporación de Garantía de Depósitos ha identificado en cuentas bancarias usadas por delincuentes para estas estafas y que han sido congeladas.

viernes, octubre 10, 2008

Basureros voluntarios a orillas del Obata

La señora Nozaki y su grupo. JJuste
A muchos extranjeros les sorprende ver lo limpio que está el suelo en los lugares públicos en Japón. Especialmente al ver la escasez de papeleras en las calles. Si uno compra una lata de bebida en una de las abundantes máquinas, posiblemente solo podrá deshacerse de ella de un modo cívico en los contenedores que encontrará junto a cualquier otro aparato expendedor. Para papeles y plásticos no queda a veces más remedio que llevárselos a casa y tirarlos junto a la basura doméstica. Y en cuanto a las colillas, lo mejor es usar los ceniceros que hay en los espacios reservados para fumar o llevar encima uno de los ceniceros portátiles que se venden.
Es cierto que los japoneses echan pocas cosas al suelo. Pero otra explicación de la limpieza es que la basura se recoge. En estaciones, universidades, centros comerciales y otros edificios públicos el personal de limpieza es abundante y meticuloso. Además, los comercios no han perdido la sana costumbre de barrer el trozo de calle frente al lugar que ocupan. Los barrenderos municipales son casi inexistentes, pero en muchos barrios se organizan salidas de voluntarios para recoger basura, arrancar malas hierbas o retirar las hojas muertas en otoño.
Lo escrito hasta aquí es la cara de la moneda, la única que alcanzan a ver la mayoría de visitantes. Desgraciadamente, a poco que se adentre uno por carreteras de montaña o por la orilla de ríos alejados de los centro históricos, verá una realidad bien distinta. En la misma ciudad de Kioto, a pocos minutos del Templo Dorado hay una hermosa carreterita de montaña infestada de vertederos ilegales donde muchos desaprensivos se dedican a arrojar electrodomésticos y muebles viejos.
Para lo bueno y para lo malo, Japón es un país en el que mucha gente actúa sin hacer ruido. Igual que hay desalmados que aprovechan lugares apartados para ensuciar, también hay individuos que, sin pedir nada a nadie, salen a pasear con unos guantes de trabajo, unas pinzas largas y una bolsa de plástico y aprovechan el ejercicio para recoger la basura.Una de estas personas es la señora Nozaki. Ella lleva tiempo paseando junto al río Obata y llenando bolsas de basura. Un día decidió formar el grupo de voluntarios Nankin-haze para unir fuerzas y poder limpiar más a fondo. Ahora, un sábado al mes se juntan unas 30 personas y en tres horas recogen más de 100 kilos de basura en poco más de un kilómetro de río. "Si se preguntase a los japoneses si está bien tirar basura al río, seguro que todos dirían que no, pero el río está lleno de basura. Tal vez el ayuntamiento podría hacer más, pero tendríamos que pagar más impuestos", explica Nozaki.
La acción de Nankin-haze tiene además la función de concienciar de la importancia de respetar la naturaleza. La señora Shimizu, una profesora de escuela jubilada que forma parte del grupo, explica que un exalumno se le acercó recientemente para darle las gracias por invitarlo a participar y le dijo: "Si no hubiera sido por usted, yo ahora estaría jugando en casa con unos videojuegos y no sabría lo divertido e interesante que es el río".

viernes, septiembre 26, 2008

Rezos y agua para el buda inamovible

En un recóndito callejón del centro de Osaka, entre Namba y Shinsaibashi, está el templo budista Hozenji, uno de los lugares más entrañables de la ciudad. Pasar por ahí a echarle agua a sus estatuas antes de volver a casa es una práctica que reconforta cada noche a muchos habitantes de la antigua Naniwa. Especialmente a los que buscan ayuda para sus comercios de entretenimiento nocturno relacionado con el sexo o para sus relaciones de pareja, los dos campos en que la leyenda dice que las pregarias en el lugar surten más efecto, a pesar de que los responsables insisten en su capacidad multiusos.
Como en otros templos budistas, el devoto puede escoger en Hozenji entre diversas formas de introducir sus rezos, como encender barras de incienso, escribir pregarias sobre tabletas de madera o simplemente juntar las manos, cerrar los ojos e inclinar la cabeza. Pero la originalidad de Hozenji es la costumbre de arrojar agua, con un cazo metálico asido por un largo mango de madera, sobre la imagen en piedra de Fudo Myo-o, una de las personificaciones del buda Amithaba, y sobre los dos pequeños budas que la flanquean, sus ayudantes Seitakadoji y Kongaradoji. Originalmente, el agua era sólo una más de las ofrendas que los feligreses dejaban frente a las estatuas pero, según la leyenda, un día a una mujer se le ocurrió mojarlas y dio así comienzo a una tradición que ha hecho que hoy en día estén recubiertas de una capa verde de musgo.
Precisamente, el agua que se arroja es el nexo que sirvió para que el pueblo de Osaka creyera que los rezos en Hozenji tienen la capacidad de impulsar los negocios nocturnos relacionados con el sexo, ya que en Japón estos se conocen eufemísticamente, y de forma general, como mizushobai (comercio del agua). En cuanto a la atribución popular al templo de poderes para mejorar las relaciones de pareja, se dice que proviene de la creencia que de los dos pequeños budas que están a ambos lados del principal uno es masculino y el otro femenino, aunque no está nada claro a cuál de los dos corresponde cada sexo.
En junio, uno de los dos, Seitakadoji, apareció de madrugada en el suelo con la cabeza y una mano rotas. Posteriormente, un hombre de 64 fue arrestado y reconoció haber robado un par de bombillas del recinto y haber bajado de su pedestal al pequeño buda, aunque no ofreció ninguna justificación para su acción. El incidente sirvió para recordar que el templo, como la mayoría de construcciones japonesas antiguas, ha sido reconstruido en diversas ocasiones después de haber sido pasto de las llamas. En 2003 un incendio arrasó buena parte de los edificios de madera del callejón que conduce a Hozenji, pero en aquella ocasión el templo se salvó.
Curiosamente, Fudo Myo-o, considerado destructor de las falsas ilusiones y guardián del budismo, se suele representar con un aureola de fuego y una espada en alto. Su equivalente en sánscrito es Acala, nombre que significa “inamovible” y se refiere a su capacidad para resistir las tentaciones de la carne.

miércoles, septiembre 24, 2008

Aso se hace con las riendas de Japón

23/9/2008 ELECCIÓN INTERNA EN EL PARTIDO GUBERNAMENTAL JAPONÉS
• Los comicios anticipados se perfilan como solución al bloqueo político

El exministro de Asuntos Exteriores japonés Taro Aso es desde ayer el presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), lo que le garantiza la elección mañana en el Parlamento como primer ministro, gracias a la mayoría con que cuenta la formación conservadora en la decisiva Cámara baja.Aso, que obtuvo los votos de 352 de los 525 parlamentarios y representantes provinciales del PLD, sustituye a Yasuo Fukuda, que dimitió el pasado día 1, tras menos de un año en el cargo, por las dificultades para superar el bloqueo de sus políticas en el Senado, donde la oposición, encabezada por el Partido Democrático de Japón (PDJ), tiene la mayoría.

CAMINO A LAS URNAS

"El PLD, como partido de Gobierno, tiene que enfrentarse con determinación al Partido Democrático en las próximas elecciones, y solo cuando hayamos ganado esas elecciones habré cumplido con mi destino", dijo Aso en su discurso de aceptación del cargo. Todavía queda un año para completar la actual legislatura, pero se espera que Aso aproveche el tirón de popularidad que le supondrá su toma de posesión para disolver la Cámara baja y convocar elecciones antes de fin de año.

Aso tiene 68 años, es católico, está casado y pertenece a una dinastía política en la que destaca su abuelo, el primer ministro Shigeru Yoshida, recordado como el forjador de la política según la cual Japón confía su seguridad a EEUU a cambio de servir como centro de las operaciones militares estadounidenses en Asia.

El nuevo líder japonés participó en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976) en la modalidad de tiro y es conocido por su gran afición al manga, su carácter extrovertido y su propensión a las salidas de tono. Algunas de sus declaraciones le han hecho ganar fama de ultranacionalista, aunque sus posiciones en materia de relaciones internacionales y seguridad no se alejan de la línea principal de su partido, que defiende la necesidad de tener buenas relaciones con China pero manteniendo a EEUU como principal aliado.

Para reactivar la economía japonesa, que muchos expertos consideran al borde de la recesión, Taro Aso defiende la necesidad de aumentar el gasto público sin subir los impuestos. El sistema financiero nipón ha quedado relativamente a salvo de la crisis generada por las hipotecas basura estadounidenses, pero el frenazo del consumo en EEUU es un duro golpe a las exportaciones de la industria nacional.

viernes, septiembre 19, 2008

Japón ya tiene más de 36.000 centenarios

Ejercicios de gimnasia durante la celebración del Día de Respeto a los Ancianos, en Kioto. JJuste

El envejecimiento pone en jaque el sistema de asistencia médica
Las japonesas tienen una tasa de natalidad bajísima
El tercer lunes de septiembre es festivo nacional en Japón desde que en 1965 se instauró el Día del Respeto a los Ancianos. Durante la jornada, por todo el país se celebran actos dedicados a mostrar la gratitud de la sociedad a sus mayores. “El respeto a los ancianos es algo típico de la cultura japonesa, y está muy bien que sea oficial. Especialmente ahora que en muchas familias los abuelos y los nietos viven separados.”, explica Shinobu Yuasa, presidente de una asociación local de gente mayor.
Como todos los años, en la escuela primaria Sakaidani, en Kioto, la Asociación de Bienestar Social del barrio ha organizado un acto al que acuden casi 100 personas de más de setenta años, algunos en coches eléctricos o en sillas de ruedas empujadas por sus familiares. Durante más de dos horas, se suceden discursos de políticos locales alabando la contribución de las generaciones pasadas al desarrollo del país, actuaciones musicales de niños de diversas edades y una sesión de gimnasia especial para mayores. “Está todo muy bien, es una buena ocasión para reunir al barrio, aunque sólo viene una parte de los 700 ancianos que hay”, dice uno de los organizadores, de 77 años, que se ha pasado parte de la mañana acarreando mesas para acomodar a los invitados.
Es una situación cada vez más habitual en muchas comunidades, donde una gran parte de los residentes están jubilados o les falta muy poco y las fiestas a menudo se convierten en eventos organizados por ciudadanos mayores con buena salud para los más enfermos o ancianos. Aunque existen grandes diferencias regionales, el fenómeno afecta a todo Japón.
Más ancianos
Según un informe oficial, a finales de septiembre, 28 millones de ciudadanos tendrán más de 65 años, con lo que serán ya un 22% del total, y 36.276 de ellos tendrán más de cien años. La provincia más envejecida, Okinawa, en el extremo sur del país, cuenta con 61 centenarios por cada 100.000 habitantes, mientras en la más joven, Saitama, en la región de Tokio, son sólo 14. Para todo el país la media es de 28 por 100.000, de los cuales un 86% son mujeres.
Con ocasión del Día del Respeto a los Ancianos, el Ministerio de Sanidad informó de que el japonés más viejo es una mujer de 113 años que vive en Okinawa. En cuanto a los varones, en el libro Guiness de los récords aparece Tomoji Tanabe, de 112 años, residente en la provincia de Miyazaki, en el sur de la isla de Kyushu, como el hombre más viejo del mundo.
Más muertes que nacimientos
Japón cuenta con una de las mayores esperanzas de vida al nacer entre los países desarrolados, 86 años para las mujeres y 79 para los hombres. Este hecho, combinado con una de las tasas de natalidad más bajas (1,25 hijos por mujer) y el mantenimiento de la inmigración en niveles muy moderados, está convirtiendo a Japón en una sociedad envejecida. Las muertes ya superan a los nacimientos, con lo que los expertos calculan que la población japonesa alcanzó su techo en 2006 al superar los 128 millones. A partir de ahora, Japón perderá población y en 2050 un 32% de los japoneses serán personas de más de 65 años.
El envejecimiento está planteando serias dudas sobre la posibilidad de garantizar el futuro pago de las pensiones y mantener el sistema sanitario. Por el momento, ya se ha ampliado el copago de la asistencia médica de los pensionistas y se ha creado un nuevo seguro obligatorio para hacer frente a los gastos de hospitalización de larga duración. En cuanto a las pensiones, según el gobierno, los pagos pueden alcanzar en 2025 los 141 billones de yenes (más de un billón de euros), por lo que la necesidad de aumentar el impuesto sobre el consumo, que ahora está en el 5%, es uno de los principales asuntos de debate político y social.
“Tenemos que asegurar la sostenibilidad de los sistemas médico y de pensiones. Aunque hay problemas técnicos, el impuesto sobre el consumo es la única solución para tener una fuente estable de financiación”, explicó recientemente Kaoru Yosano, ministro de economía y uno de los cinco aspirantes a suceder a Yasuo Fukuda como primer ministro.
Un reto político
Las proyecciones demográficas aseguran que los temas que afectan a los ancianos aumentarán su peso político, algo de lo que muchos de ellos son plenamente conscientes. “A partir de ahora, muchos electores seremos gente mayor, que además tenemos un nivel de participación electoral alto, así que los políticos, si quieren ganar las elecciones, tendrán que pensar en nuestros problemas y plantear planes para solucionarlos”, opina Natsushi Ono, ejecutivo jubilado de 73 años.
Natsushi ha pasado el Día del Respeto a los Ancianos desarrollando su agenda habitual de actividades. “A mí no me gusta ir a encuentros sólo para viejos, me parece que no sé de qué hablar, no tengo nada en común con la mayoría. Pero me parece muy bien que se celebre este día para que el país muestre su agradecimiento a los mayores”, se justifica el señor Ono.

martes, septiembre 16, 2008

Japón basa su seguridad en las comisarías de barrio

Dos policías salen a patrullar desde el koban del puente de Shijo, Kioto. JJuste
Un 20% de los policías nipones están en estos pequeños destacamentos
Vecinos y entidades colaboran con los agentes
Jordi Juste
Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en Japón sólo se producen 0,05 robos anuales por cada 1.000 habitantes, mientras en España superan los 2. Igualmente bajo es el número de crímenes violentos, que no alcanza los 0,5 por 1.000 (en España son más de tres y en el Reino Unido, líder de la OCDE, más de 10). En cuanto al número de homicidios, Japón registra, igual que España, un número relativamente bajo, alrededor de 1,1 cada año por 100.000 habitantes, una quinta parte de los que se producen en Estados Unidos.
La forma de despliegue policial en comisarías de barrio es citada a menudo para explicar el bajo índice de criminalidad japonés. “La segura y pacífica vida comunitaria japonesa la mantiene el sistema de koban”, declara la Agencia Nacional de Polícia de Japón en su valoración del funcionamiento de las aproximadamente 14.000 minicomisarías que tiene repartidas por todo el territorio.
En Japón hay un sólo cuerpo de policía, aunque con distintas ramas y unidades y una estructura adaptada a sus 47 provincias. A pesar de contar con sólo 181 agentes por cada 100.000 habitantes (280 en España), la presencia policial es notoria, gracias a los koban, donde un mínimo de tres agentes desarrollan básicamente funciones de vigilancia. Los policías destacados en las minicomisarías (un 20% del total) salen a patrullar por el barrio en coche, moto, a pie o en bicicleta y también se ocupan de mantener el contacto con las entidades locales y recabar su colaboración.
Recientemente, en un encuentro con entidades vecinales, el jefe de una comisaría de barrio de Kioto informaba de la disminución del número de delitos. “Tal vez se han reducido porque ahora la gente se atreve más a llamar la atención a los jóvenes cuando hacen algo que no está bien”, explicaba el responsable policial.
A parte del trabajo de vigilancia que hacen los policías del barrio, periódicamente se hacen rondas de ciudadanos para llamar la atención a los causantes de problemas. Para los representantes vecinales, las reuniones de jóvenes en parques o delante de los supermercados abiertos por la noche son una preocupación, ya que las consideran viveros del delito. Otro punto que provoca la atención de las asociaciones es la iluminación: “Para la seguridad, la luz es fundamental. Las patrullas también son útiles, pero la iluminación es muy efectiva”, justifica un representante vecinal.
Preocupación por los exhibicionistas
En Japón se producen pocas violaciones (0,1 por cada 10.000 habitantes por 1,4 en España), pero existe una gran sensibilidad hacia los exhibicionistas. “En el barrio, de vez en cuando, se produce alguna denuncia. Por las descripciones de las víctimas creemos que hay cuatro, pero hasta el momento no hemos podido obtener una descripción detallada de la cara”, explica el jefe de policía.
Además de concienciar y coordinar a los vecinos, las comisarías de barrio mantienen un registro de todas sus casas, donde constan todos los habitantes y sus ocupaciones. Los policías pasan periódicamente por los domicilios a preguntar si ha habido cambios o bien hacen la consulta por teléfono. El registro es voluntario, pero normalmente los vecinos colaboran. “El problema es que el 50% de la gente no está en casa y el 20% es gente muy mayor que tiene como política no coger el teléfono. De hecho, se produce la ironía de que nosotros llamamos para avisar a la gente de que tenga cuidado con los que llaman haciéndose pasar por funcionarios”, explica un policía destinado en un koban.
Otro problema que encuentra esta forma de vigilancia comunitaria es que en Japón los lazos sociales son cada vez más frágiles y existe más gente que trabaja lejos de su hogar, sólo regresa para dormir y no conoce a sus vecinos. Los policías de barrio explican que últimamente reciben denuncias de niños que han visto a gente rara que les ha dicho algo sospechoso, aunque a veces se trata simplemente de hombres mayores del vecindario que actúan sin mala voluntad y a los que los niños desconocen.

Una mujer aspira a dirigir Japón

La ex ministra de defensa Yuriko Koike es uno de los cinco candidatos que se presentan a las elecciones a la presidencia del Partido Liberal Democrático (PLD) que se celebrarán el próximo día 22 para sustituir a Yasuo Fukuda, que presentó su dimisión el uno de septiembre. El cargo de presidente del PLD lleva aparejado casi automáticamente el de primer ministro gracias a la mayoría con que cuenta el partido en la decisiva Cámara Baja del parlamento japonés.
De triunfar, Koike se convertiría en la primera mujer que asume el máximo liderazgo político en Japón, país que ocupa el lugar número 54 en el ránking de la ONU según el poder político y económico que ostentan sus mujeres. “Quiero afrontar los asuntos de la mujer desde una perspectiva no partidista. Eso hará que se liberen las energías potenciales de la mujer y convertirá Japón en un país con fuerza”, declaró Koike.
La candidata a liderar el PLD tiene 56 años, está soltera y llegó a la política después de trabajar como intérprete de árabe y como presentadora en la televisión. En 2005 se convirtió en ministra de Medio Ambiente del gobierno de Junichiro Koizumi, y se la considera responsable de la política coolbiz, consistente en abandonar el uso de la corbata en verano para ahorrar la energía que se gasta en aire acondicionado. Posteriormente, en el gobierno de Shinzo Abe se convirtió en la primera mujer ministra de Defensa, pero dimitió al cabo de 54 días para responsabilizarse por un caso de filtración de información reservada.
Koike no lo tendrá fácil para lograr su objetivo. Sus rivales son el ex-ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso, el actual titular de Economía, Kaoru Yosano, el ex ministro de Defensa Shigeru Ishiba y Nobuteru Ishihara, hijo del gobernador de Tokio. Por el momento las encuestas indican que Aso es el favorito entre la población, deseosa de un liderazgo fuerte después de los fracasos de Abe y Fukuda.

El Primer Ministro japonés dimite por sorpresa

2/9/2008 ANUNCIO POR SORPRESA DEL JEFE DEL GOBIERNO EN TOKIO
Jordi Juste
El Primer Ministro japonés, Yasuo Fukuda, anunció ayer su renuncia al cargo y a la jefatura del Partido Liberal Democrático (PLD). “He escogido el momento, antes del inicio de la sesión extraordinaria del parlamento, para causar el mínimo de molestias a los ciudadanos”, anunció Fukuda en una breve rueda de prensa transmitida en directo por las principales cadenas de televisión. La popularidad de Fukuda no ha parado de bajar en las últimas semanas por su incapacidad de implementar políticas decididas para hacer frente a la crisis económica y apenas ha podido aprovechar el efecto propagandístico de actuar como anfitrión de la cumbre del G-8, celebrada en julio en Hokkaido, norte de Japón.
En los próximos días el PLD tiene que determinar las fechas para la elección de su próximo líder, quien debería formar gobierno, ya que el partido cuenta con la mayoría en la determinante Cámara Baja de la Dieta, el parlamento bicameral nipón. El Senado está dominado desde hace medio año por la oposición encabezada por el Partido Democrático de Japón (PDJ) de Ichiro Ozawa, que en los últimos meses ha reiterado su petición de que Fukuda convoque elecciones.
Ayer el Primer Ministro se refirió al bloqueo ejercido por el PDJ como una de las causas de su renuncia al cargo. “El Partido Democrático ha intentado bloquear todas las leyes, por lo que nos ha llevado mucho tiempo poner en práctica todas las políticas. Por el bien del pueblo japonés, esto no se puede repetir”, declaró el Primer Ministro.
Ahora habrá que ver cómo reaccionan las diferentes facciones del PLD, así como su partido coaligado, el budista Komeito. A juzgar por los precedentes, lo más probable es que aparezca un líder de consenso que intente aprovechar el año que queda de legislatura para recuperar algo de popularidad y poder así afrontar unas elecciones con posibilidades. De todos modos, tampoco se puede descartar la formación de un gobierno encargado de convocar elecciones antes de que el apoyo popular al PLD toque fondo.

Fukuda fue elegido hace once meses por el PLD para suceder a Shinzo Abe que dimitió por problemas de salud tras sólo un año en el cargo. Abe, a su vez, había sustituido un año antes a Junichiro Koizumi, quien fue reelegido hace tres años como Primer Ministro después de que su partido arrasara en unas elecciones que plateó como un plebiscito sobre su plan de privatizar el sistema de correos.
Tras conocer la decisión de Fukuda todos los partidos de la oposición se apresuraron a acusarlo de irresponsable y exigieron la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria de elecciones. Si el PLD desoye esta llamada y escoge una vez más por su cuenta al próximo Primer Ministro, este será el cuarto líder que tiene el país desde que sus ciudadanos fueran convocados a unas elecciones generales en septiembre de 2005.

Belleza bajo las sombrillas

Dos mujeres portando sombrillas. JJuste
El ideal de belleza femenina japonesa comporta una piel lo más blanca posible. No se trata de una moda pasajera, sino de un concepto muy enraizado en la cultura. “En la mujer de piel blanca, un punto de fealdad no se nota”, dice un refrán japonés. La piel morena en las mujeres se considera algo sucio y por eso la industria cosmética nipona obtiene gran parte de sus beneficios vendiendo productos que conservan o restauran la palidez natural del cutis. Prácticamente las únicas japonesas que escapan al deseo de tener una tez blanca son las ganguro, mujeres jóvenes que desde los años 90 siguen exactamente la tendencia contraria, es decir se caracterizan por lucir un moreno extremo, a menudo realzado gracias a la química.
Para la mayoría de japonesas la palidez de la piel, especialmente la de la cara, es una parte importantísima de su imagen. Para protegerla no se fían sólo de las cremas sino que también evitan exponerse al sol más de lo necesario. Para ello se valen de guantes larguísimos, gorras y sombreros con grandes alas y, sobre todo, de sombrillas. En la segunda mitad del siglo 20 estos objetos parecían condenados a la desaparición, relegados al uso por parte de mujeres de edad avanzada o poco conscientes de las últimas modas en el vestir. Sin embargo, en las últimas décadas la sombrilla ha vuelto y hoy en día las mujeres jóvenes no tienen reparos en usarla.
Al resurgir del parasol portátil ha contribuido sin duda el gran esfuerzo hecho por la industria japonesa para comercializar diseños adaptados a todas las modas y estilos. Pero otro factor determinante de la recuperación de su popularidad a finales de siglo 20 fue la aparición de los alarmantes informes sobre el agujero en la capa de ozono de la atmósfera y las noticias sobre el aumento del número de enfermos de cáncer de piel. Los fabricantes respondieron rápidamente con productos que filtran los rayos ultravioletas y por lo tanto protegen mejor la piel.
El fin del mes de las lluvias y la llegada del verano suponen la multiplicación de las sombrillas en las calles japonesas, pero estas se pueden ver durante todo el año. En días nublados, la visión de una mujer japonesa caminando bajo una de ellas confunde a algún viajero extranjero despistado, que se pregunta si ya han empezado a caer gotas y él todavía no se ha dado cuenta.
Esta obsesión por protegerse de la luz solar suele ser más fuerte entre las mujeres mayores, más preocupadas por la fragilidad del cutis y más convencidas desde niñas de la fealdad de su morenez. Las campesinas o las que trabajan en los jardines suelen cubrirse con enormes pañuelos y grandes sombreros de paja que casi no dejan ni un milímetro de piel al descubierto.
El uso de la sombrilla es algo tan normal en Japón que muchas mujeres se sorprenden cuando se les explica que en Europa o en América es casi inexistente. “Pero lo he visto en un cuadro de Goya”, se extrañaba recientemente una joven universitaria japonesa. Ella misma, una vez informada de que la protagonista de El quitasol es una dama del pasado, insistía en preguntar si en España no hay noticias sobre la proliferación del cáncer o si a las españolas no les importa quemarse la piel.

Quimonos para todo el año

El verano es, con toda seguridad, la mejor estación para ver por la calle a personas ataviadas con vestidos japoneses tradicionales. Especialmente si se acude a una localidad en fiestas. Entonces algunos hombres y muchísimas mujeres salen a la calle luciendo sus yukata, unos quimonos de algodón mucho más simples y baratos que los de seda, que se suelen reservar para ocasiones más formales.
Desde que Japón se abrió a Occidente en 1868 la indumentaria cotidiana de los japoneses se fue adaptando a las costumbres europeas y americanas. Primero fueron los militares y los políticos los que imitaron las formas extranjeras de vestir y poco a poco les siguió el resto de la población. La tendencia se aceleró tras la derrota en la segunda guerra mundial y la ocupación americana. En el caso de las mujeres, su acceso masivo al mercado laboral en las últimas décadas les ha hecho adoptar definitivamente la ropa occidental. Sin embargo, los vestidos tradicionales no se abandonaron nunca totalmente y hoy son diversas las ocasiones en que se pueden ver usados con toda naturalidad.
A niños y niñas se les viste un suntuoso quimono en el shichigosan, una ceremonia sintoísta equiparable a la primera comunión, y la mayoria de chicas visten quimonos en la ceremonia en que celebran su mayoría de edad y en su graduación en la Universidad. A parte de estas ocasiones, es fácil ver a mujeres vistiendo quimonos en bodas, independientemente de si estas se celebran al estilo tradicional japonés o con la novia vestida de emperatriz Sisí en alguna de las capillas de cartón piedra con que cuentan casi todos los grandes hoteles. También es relativamente normal que aparezcan en programas de televisión celebridades vistiendo quimonos en programas que no siempre tienen contenido folclórico.
Lo escrito vale para todo Japón, pero en Kioto no es necesario que ocurra nada muy especial para ver a mujeres vistiendo quimonos. Una exposición de cerámica o un concierto son excusas suficientes para muchas mujeres para ponerse el vestido tradicional. Casi nunca dejan de ser una minoría, pero se hacen ver.
Hasta hace unas décadas los carísismos quimonos de seda eran la parte más importante del ajuar de una novia. Hoy en día, en cambio, muchas mujeres japonesas no tienen ninguno de esos vestidos en propiedad, así que no les queda más remedio que alquilarlos cuando se les presenta una ocasión para usarlos. En Kioto, además, hay tiendas a las que acuden turistas nacionales que quieren experimentar su visita a la antigua capital imperial vestidos a la antigua.
Los yukata se usan en todo el país en verano para ir a las fiestas, pero también durante el resto del año en los balnearios para cubrirse entre baño y baño. Además, la mayoría de hoteles japoneses ponen cada día en las habitaciones uno de estos quimonos de algodón para cada huesped como pijama. Para muchos turistas extranjeros la tentanción de llevárselos como recuerdo es tan fuerte que en algunos casos hay avisos para que no se haga o invitaciones a hacer una solicitud formal en la recepción.


jueves, agosto 28, 2008

Cerveza y béisbol en la azotea

Hanshin Beer garden, Umeda, Osaka. JJuste
Entre junio y septiembre, en los grandes edificios de la región de Kansai (Osaka, Kioto, Kobe, Nara) proliferan los llamados beer garden, terrazas instaladas en las azoteas donde, por un precio fijo, se puede pasar un atardecer bebiendo y comiendo a placer. En el centro de Osaka el paisaje que se ve desde la mayoría de jardines cerveceros consiste en edificios y más edificios hasta donde alcanza la vista. En Kioto, en cambio, se puede ver el río Kamo, las montañas del este de la ciudad o, desde alguno de los hoteles que están justo delante, la muralla iluminada de Nijo-jo, el palacio del Shogun.
Pero la mayoría de los japoneses no van a los beer garden a ver el paisaje sino a comer, beber y ver béisbol en compañía de sus amigos. Como el verano coincide con el punto álgido de la temporada del deporte más popular de Japón, la tarde se remata muchos días en estos lugares viendo en una gran pantalla a los lanzadores y bateadores del equipo favorito de la región, los Hanshin Tigers. A diferencia del fútbol, en que se juega una o dos veces por semana, el béisbol se juega casi cada día, los partidos pueden durar más de tres horas y hay numerosas pausas, ideales para levantarse e ir a la barra a rellenar la jarra y el plato.
Los lectores que no hayan estado en el extremo oriente en verano tal vez se están imaginando la escena mecida por una suave brisa refrescante. La realidad es que, salvo algunos días de tregua, en casi todo el este de Asia el verano es sofocante tanto a ras de suelo como en los áticos. En Honshu, la isla principal de Japón, a las precipitaciones acumuladas durante el tsuyu, el mes de las lluvias que da paso al verano, se añaden repetidos frentes de aire cálido que llegan del océano y que hacen que la humedad atmosférica sea muchos días y muchas noches de más de un 90%.
Estas condiciones meteorológicas hacen que a menudo los beer garden de Kansai parezcan saunas al aire libre, especialmente los que sirven carne que el cliente asa en las planchas instaladas en cada mesa. En el resto hay aparadores surtidos con comida muy variada, como frutas, verduras, pollo frito, empanadillas chinas, bolas de pasta con pulpo (takoyaki), yakisoba y otros platos que en Japón se consideran buen acompañamiento para la cerveza. El precio suele estar alrededor de los 3.500 yenes (unos 20 euros) y están abiertos entre las seis y las diez.
Aunque en los beer garden también se sirven cócteles y bebidas no alcohólicas, la cerveza es la reina de las azoteas. No en vano, la mayoría de estas terrazas están gestionadas directamente por las principales cerveras niponas, Asahi, Kirin y Sapporo, que se disputan aquí parte del liderzago nacional de ventas. Los japoneses, a pesar de ser los más bebedores de Asia, no destacan en la liga cervera mundial, donde se sitúan en una posición intermedia con sus aproximadamente 50 litros anuales por habitante, lejos de los más de 80 de España o de los 150 del líder, la República Checa. Con todo, la cerveza es la bebida alcoholica más consumida en Japón, mucho más que el tradicional sake, que no ha dejado de languidecer en los últimos 60 años y ya está por debajo de los 10 litros per capita.

miércoles, agosto 27, 2008

El ensordecedor canto de la cigarra

Una cigarra posada sobre el tronco de un cerezo en Kioto. JJuste
Dicen las estadísticas que Japón es el país más ruidoso del mundo. La lista de ruidos es larga y depende de la sensibilidad de cada persona. Trenes y automóviles que pasan rozando las casas, camiones que avisan cuando van a girar, caravanas de ultraderechistas con altavoces, políticos en campaña anunciando promesas desde sus coches, bicicletas chirriantes, avisos para que la gente no se olvide cosas en los transportes públicos, bandas de motoristas nocturnos, alertas frente a las escaleras automáticas, ascensores, hornos o máquinas de cocer arroz que hablan y gravaciones para enmascarar los sonidos corporales en los servicios para mujeres son algunos ejemplos de ruidos causados por los japoneses. Pero ninguno de estos sonidos es comparable, ni en volumen ni en ubicuidad, al canto de las cigarras en verano.
El clima tórrido y la abundancia de árboles hacen de Japón un ecosistema ideal para estos insectos. Los omnipresentes cerezos, desnudos en invierno y efímeramente floridos en primavera, se pueblan en verano de cigarras que, a medida que avanza el calor, van dejando sus hojas verdes llenas de agujeros. Desde que termina la primavera empieza a aumentar su número hasta alcanzar su apogeo en plena canícula y luego disminuir lentamente para cesar con la llegada del otoño. Dicen que su existencia es muy beneficiosa para los vegetales porque los libera de algunas plagas. Pero para los oidos humanos su canto es ensordecedor.
Un problema añadido es que las cigarras cantan especialmente (aunque no exclusivamente) durante el día y en Japón el sol sale muy temprano. A primeros de agosto, en Tokio lo hace a las cinco menos diez minutos de la mañana y en Kioto quince minutos más tarde. Y poco después de que empiece a clarear comienza ya el concierto de las cigarras macho para atraer a las hembras. Yo vivo en un sexto piso y a partir de las seis se hace ya muy difícil mantener el sueño. Pero es que en una planta más baja, o a ras de suelo, a veces hay que hablar a gritos para hacerse entender entre el estridente chirri-chirri-chirri.
Para los japoneses las cigarras parecen ser un reto a su proverbial capacidad de soportar las adversidades. Además, desde antiguo se las ha considerado un ejemplo de la mutabilidad de las cosas y están muy presentes en diversas formas de arte, sobre todo en la poesía. “Negawakuba nembutsu wo nake natsu no semi” (si estás rezando reza al Buda Amida cigarra de verano), es sólo un ejemplo de las decenas de haikus que dedicó a este insecto el poeta Issa Kobayashi hace más de dos siglos.
Curiosamente, la fábula de Esopo sobre la cigarra y la hormiga es conocida en Japón en su versión centroeuropea, es decir con la festiva cigarra convertida en grillo. A los japoneses les encanta esta historia porque son conscientes de haber creado con su laboriosidad una civilización próspera en un medio ambiente a menudo hostil. Grillos o cigarras, los impertinentes insectos les recuerdan cada verano a gritos la sabiduría de la hormiga.

miércoles, agosto 06, 2008

La plaga de los cuervos

En las últimas décadas se han multiplicado gracias a la abundancia de basura
Las compañías de servicios entre las víctimas de los pájaros negros
Un cuervo posado sobre un arce en un parque de Kioto. JJuste
Nadie sabe exactamente el número de cuervos que hay en Japón, pero ornitólogos y responsables municipales coinciden en asegurar que en las últimas décadas se han multiplicado y no han dejado de causar problemas. Estos pájaros han sido siempre una amenaza para los agricultores nipones y sus cultivos, pero últimamente han proliferado también en las ciudades, donde su tétrico graznido se ha convertido ya en uno más de los sonidos típicos.
“La gran cantidad de parques, hileras de árboles en las calles, grandes árboles en las residencias y edificios altos, y como propina la facilidad de obtener basura orgánica” son las razones que aporta la profesora Michiyo Matsuda en su libro Karasu, naze Tokyo ga suki nanoka (Por qué a los cuervos les gusta Tokio) para explicar la gran presencia de estos pájaros en la capital de Japón.
A las causas apuntadas por Matsuda se añade que en las ciudades los cuervos se encuentran a salvo de sus depredadores naturales. Por eso ahora muchos ayuntamientos tienen planes para deshacerse de ellos. La medida más habitual es la captura y exterminación, así como la eliminación de sus nidos. Sin embargo, los cuervos urbanos están muy bien alimentados, lo que hace que su índice de reproducción sea muy alto y los esfuerzos para acabar con ellos consigan a penas mantener a raya su proliferación.
“Sólo queremos volver a la edad dorada de coexistencia”, explicaba recientemente un responsable del Departamento de Medio Ambiente del gobierno provincial de Tokio para justificar su campaña de eliminación de cuervos. Desde 2001 sólo en la capital se han exterminado con gas casi 100.000 de estos pájaros. Se dice que la campaña contra los cuervos en Tokio tomó nuevos bríos gracias a la ira de su gobernador, Shintaro Ishihara, conocido por su nacionalismo y por sus excesos verbales, que fue atacado en la cabeza por uno de ellos mientras jugaba al golf.
Sea o no cierta la anécdota, es verdad que es fácil oir historias de japoneses que han sufrido o visto directamente agresiones de cuervos. “Yo he visto como atacaban a una persona de edad e intentaban atacar a unos niños que movían un cuervo muerto. Son muy listos y es muy difícil deshacerse de sus nidos, primero hay que ahuyentarlos con humo”, explica el director de una escuela de Kioto.
La basura en la calle
“Ahora, con la unificación de bolsas y el uso de redes, hay menos basura, pero tenemos a una mujer que les deja comida a los gatos salvajes y los cuervos lo saben y van a cogerla”, cuenta un líder vecinal. Un caso parecido es el de la gente que acaba alimentando a los cuervos aunque su intención sea dar de comer a las palomas o a los patos en algunos parques, a pesar de los letreros que advierten contra esta práctica.
En Japón todavía hay muchas zonas urbanas en que no se usan contenedores y la basura se recoge dos o tres días por semana. Los vecinos dejan las bolsas por la noche en un montón en la calle para que los basureros las recojan por la mañana, pero a veces cuando estos llegan ya han pasado los cuervos y han esparcido desperdicios por toda la calle. Hasta hace unos años las bolsas eran opacas, pero se introdujeron las translúcidas para inducir a la gente a hacer correctamente la selección de desechos y con ello se les facilitó el trabajo a los cuervos.
Además de atacar a los humanos y diseminar despojos, los cuervos causan problemas a las compañías de servicios. En los últimos dos años, en Tokio se produjeron unos 1.500 casos de cortes de cables de fibra óptica por parte de los cuervos, que al parecer usan este material en la elaboración de sus nidos. El incidente más espectacular causó la breve interrupción del servicio de tren de alta velocidad.
La presencia urbana de los cuervos también causa problemas a otros pájaros, por la competencia que suponen o porque destruyen sus nidos y se comen sus huevos. En Tokio, para proteger de los cuervos a una pequeña ave migratoria se ha iniciado un experimento en el que se están usando más de 10.000 abejas cerca del aeropuerto de Haneda. Los insectos, que tienden a atacar todo lo que sea negro, mantienen alejados a los cuervos.
Mito y mala imagen
A pesar de la mala imagen de este pájaro, un cuervo negro de tres patas sosteniendo una pelota ocupa el centro del escudo de la Federación Japonesa de Fútbol, y es que en la mitología japonesa el cuervo conocido como yatagarasu tiene el papel de mensajero de la diosa Amaterasu, la principal deidad del panteón sintoísta. Pero entre los japoneses de hoy en día casi todo el mundo parece odiarlos. “Tienen una voz detestable. Y sólo de verlos me parece que alguien se va a morir”, explica una mujer de mediana edad.

Guerra a las barrigas en Japón

El objetivo es combatir el síndrome metabólico
Todos los mayores de 40 años deberán medirse el abdomen
Un grupo de hombres come gyudon (arroz con carne) en un restaurante de Kioto. JJuste
“Estos últimos años, debido al cambio de los hábitos de los japoneses y al envejecimiento de la población, han aumentado enfermedades como la diabetes y otras relacionadas con el estilo de vida; se calcula que son las causantes de un tercio de las muertes. Cada persona puede prevenirlas mediante una dieta equilibrada y un ejercicio adecuado.”
Así es como el Ministerio de Salud, Trabajo y Seguridad Social de Japón presenta su campaña para concienciar a la población de la necesidad de prevenir el llamado Síndrome Metabólico, caracterizado por la conjunción de diversos factores de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes. El síntoma más llamativo del síndrome metabólico es la concentración de grasa en el abdomen, por lo que los japoneses, siempre rápidos en acuñar nuevos términos, ya han adoptado la voz metabo como sinónimo de persona con exceso de peso.
El ministerio se ha marcado el objetivo de reducir la parte de la población con sobrepeso en un 25% en los próximos siete años y calcula que hasta el año 2025 puede ahorrar 2 billones de yenes (12.000 millones de euros) en gasto sanitario. Más que la necesidad de controlar los gastos sanitarios de una población cada vez más envejecida, hay quien ve en esta nueva política una forma de hacer crecer el negocio sanitario calificando a una parte sustancial de la población como “medio enferma”. Según un reciente editorial del diario Asahi Shinbun, el programa “está diseñado más para satisfacer los intereses del ministerio que para mejorar la salud de la gente”.
Un país de gente delgada
De hecho, cualquier persona que haya visitado Japón puede sorprenderse de leer que su gobierno ha emprendido una campaña para combatir el exceso de peso. En este país hay gordos, por supuesto, pero la mayoría de la población presenta unas figuras que a los ojos de los occidentales parecen extremamente delgadas. Sin embargo, la falta de ejercicio, el aumento de las comidas fuera de casa y la ingesta generalizada de platos ricos en grasas han hecho crecer el número de personas que llevan una vida considerada poco sana.
“Los japoneses parecemos delgados, pero a veces la grasa no se ve, se acumula en las entrañas”, comenta en un restaurante una mujer de 35 años que, por su flacura, posiblemente no podría desfilar en pasarelas de moda como Cibeles. Su compañera de mesa, algo mayor pero igualmente delgada, celebra la campaña del gobierno: “Está bien que animen a la gente a hacer más ejercicio”, asevera mientras da cuenta de un voluminoso plato de fideos chinos.
La campaña del gobierno no sólo anima a la gente a moverse más sino que contiene medidas obligatorias. De momento los más de 50 millones de personas de entre 40 y 74 años deben someterse a la medición de su circunferencia abdominal. Si ésta supera los 85 centímetros en los hombres o los 90 en las mujeres, el siguiente paso será hacerse un análisis de sangre para detectar si existen niveles demasiado altos de azucares o grasas. En caso de que los haya, será necesario ponerse en manos de un especialista. El gobierno prevé incentivos económicos para las empresas que logren reducciones significativas de sus trabajadores afectados y penalizaciones para las que no las consigan.

Dudas médicas sobre el plan

Para Takashi Doi, médico de familia en Kioto, no está clara la efectividad del procedimiento escogido para detectar a las personas que sufren el síndrome. “Se quieren hacer reconocimientos generalizados a la población, pero con los criterios actuales una gran parte de la ciudadanía será diagnosticada con el síndrome”, afirma el doctor Doi, que adopta una actiud escéptica sobre la política del Ministerio: “Está bien que la gente tome conciencia del problema pero, en muchos casos, uno de los principales causantes del exceso de masa corporal es que la gente hace demasiadas horas extras y cena tarde, aunque tampoco se puede pedir a todo el mundo que no haga horas extras. Son dos problemas que están bajo la tutela del mismo ministerio, así que tal vez también deberían hacer algo para resolver esta contradicción”.

miércoles, julio 30, 2008

La 'Rambla' japonesa del buen vestir

28/7/2008 CRÓNICA DESDE TOKIO
A veces se compara la calle Omotesando de Tokio con los Campos Elíseos de París, sobre todo por la presencia de las grandes marcas internacionales de la moda del vestir. Sin embargo, por sus dimensiones y su inclinación, Omotesando se parece más a la Rambla de Barcelona que a la gran avenida parisina. Además, si el paseo barcelonés tiene su calle Portaferrissa, el tokiota cuenta con Takeshita-dori, una estrecha vía afluente con numerosos comercios de ropa y accesorios que van desde lo desenfadado a lo marginal.
Omotesando une la avenida Aoyama con el santuario sintoísta Meiji, el más importante de la capital. A ambos lados de la calzada, hay amplias aceras donde están plantados unos grandes zelkova que contribuyen a dar a esta parte de Tokio un aire de ciudad europea.

La zona en la que se encuentra Omotesando es conocida como Harajuku y se encuentra a diez minutos a pie de Shibuya, el barrio comercial y de entretenimiento donde se generan muchas de las modas juveniles, sobre todo femeninas, que luego se expanden por el resto de Japón y de Asia. En Shibuya casi todo es chillón, mientras que en Harajuku domina un diseño más sutil.

En menos de medio kilómetro, se suceden tiendas de grandes marcas de lujo, como Bottega Veneta, Loewe, Cristian Dior, Issey Miyake y Gucci, aunque también se encuentran empresas textiles más orientadas al gran consumo, como la española Zara y la americana Gap. Además, se mantienen en pie clásicos del comercio local, como el Oriental Bazar, donde se pueden comprar desde suvenires asequibles hasta caras antigüedades, y empresas de otros sectores, como la telefonía móvil, que aprovechan la gran concentración consumista para presentar sus últimos productos.

La necesidad de llamar la atención en un ambiente tan cuajado de diseño ha provocado la aparición de edificios espectaculares en la calle Omotesando, como el centro comercial TOD'S, de Toyo Ito, o las sedes de Louis Vuitton y Prada. Pero una de las obras que más han dado que hablar son las galerías Omotesando Hills, diseñadas por Tadao Ando y ubicadas en el lugar que ocupaba hasta el 2005 el complejo de apartamentos Dojunkai Aoyama, construido en 1927 segun el estilo de la Bauhaus alemana.

Aunque el nuevo edificio ha conservado una porción de los antiguos apartamentos, su construcción sirvió para reactivar el debate sobre el carácter perecedero de las construcciones y la necesidad de conservar muestras de la historia contemporánea de la ciudad. En Japón eso siempre finaliza con la piqueta dejando lugar a un nuevo edificio más resistente a los terremotos y más rentable para sus propietarios.

La incertidumbre por la situación económica y la subida del precio de los carburantes han hecho caer las ventas de ropa y accesorios de lujo en Japón, donde parecían contar con una clientela a prueba de crisis. Ahora son menos que hace unos meses los que se aventuran a entrar en las tiendas a dejarse buena parte del sueldo, pero la afluencia de peatones en la calle Omotesando no cesa, en especial los fines de semana.

jueves, julio 17, 2008

Más de mil años de desfiles contra la peste

Un yamaboko. JORDI Juste
Cada verano se celebra en Kioto el Gion Matsuri, la gran fiesta de la ciudad. Desde el día 1 hasta el 31 de julio hay actos relacionados con el sintoísmo, la religión ancestral de Japón, pero es ahora, a mediados de mes, cuando más gente participa, y hoy es el día grande. Durante los días anteriores, en algunas calles del centro se han instalado numerosos puestos de comida y bebida a los que cientos de miles de personas acuden al atardecer, muchas vestidas con yukata (quimono de algodón para el verano), a pasear y a ver los yamaboko, auténticos protagonistas de la fiesta. Se trata de unas enormes carrozas de madera, de más de 20 metros de altura y 12 toneladas de peso, con sofisticados trabajos de tapicería y marquetería, en las que montan músicos que tocan el ritmo conocido como Gion-bayashi.
Hoy los yamaboko desfilan por el centro de la ciudad arrastrados por los miembros de las diferentes cofradías, que han pasado parte del año preparándose para la ocasión. El orden se decide por sorteo y en la carroza de cabeza, la Naginataboko, viaja el chigo, un niño elegido por los mercaderes de la ciudad que se encarga de abrir la ceremonia cortando de un solo golpe de catana una cuerda sagrada. El chigo viste ropas ceremoniales sintoístas y debe seguir durante semanas diversos ritos de purificación y evitar influencias consideradas contaminantes, como el contacto con el suelo o la presencia de mujeres. Algunas de estas costumbres tienen ya más de mil años.
En el 869 de nuestra era, Heian Kyo (la actual Kioto) sufría el azote de la peste. La corte se había trasladado desde Nara menos de un siglo antes, convirtiendo la ciudad en el principal núcleo de poder del país. La población había crecido rápidamente y sufría del mismo modo los estragos de la enfermedad, atribuida al dios Gozu Tenno, que en la época era el habitual sospechoso de causar los desastres que frenaban periódicamente la explosión demográfica. Para contrarrestar su poder, el emperador ordenó rezar a Susanoo-no-Mikoto, el dios del santuario de Yasaka, en Gion. Una de las formas elegidas de honrarle fue la construcción de 66 picas representando cada una de las provincias del país.
La práctica se hizo costumbre y se convirtió en la base del Gion Matsuri, y esas simples estructuras se fueron transformando en los yamaboko actuales, que conservan como elemento central unos largos palos que representan las antiguas lanzas. En la actualidad desfilan nueve grandes carrozas, llamadas hoko, acompañadas de 23 más pequeñas, conocidas como yama. Uno de los grandes atractivos de la fiesta es ver la habilidad de las cofradías para hacer girar estos enormes vehículos en las diferentes curvas del recorrido.
Kioto es hoy una ciudad de más de un millón de habitantes, con prestigiosas universidades y empresas de tecnología punta capaces de producir los recursos necesarios para luchar contra las enfermedades del siglo XXI sin necesidad de rogativas. Pero cada año cientos de miles de personas participan en rituales que tienen más de 10 siglos de antigüedad y que sirven para recordar que, en cuanto a tradiciones, Kioto sigue siendo la capital de Japón.

Un festín para olvidarse del hambre


Los líderes del G-8 disfrutaron de una comilona tras hablar del hambre en África
La opípara cena se preparó con ingredientes del país
Lunes 7 de julio, Tanabata, el romántico día en que, según la leyenda china, las estrellas Vega y Altaïr, condenadas a vivir separadas durante todo el año, se permiten cruzar la vía láctea para pasar unas horas juntas. En Japón es tradición colgar tiras de papeles de color con deseos escritos en ramas de bambú que se sitúan en muchos lugares públicos.
En un lujoso hotel, a orillas del lago Toya, en Hokkaido, la gran isla del norte de Japón, siguiendo el ejemplo de su anfitrión, el primer ministro japonés Yasuo Fukuda, los políticos más poderosos de la tierra anudan a un arbusto sus buenas voluntades. El presidente de Estados Unidos, George Bush, escribe: “Deseo un mundo libre de tiranía: de la tiranía del hambre y la enfermedad.”
Poco antes, los líderes de los países más industrializados de la tierra y Rusia se han reunido con un grupo de invitados africanos que les han reclamado acciones inmediatas para frenar la escalada de los precios de la energía y los alimentos, que están amenazando de hambre a millones de personas en sus países. Los mandatarios ricos los han obsequiado con buenas palabras y se han comprometido a ofrecer ayudas que en muchos casos beneficiarán a sus propias industrias.
Cumplidos los rituales de las buenas palabras, Fukuda, Bush, Merkel, Brown, Sarkozy, Harper, Berlusconi, Medevedev y Durao Barroso, acompañados algunos de ellos de sus cónyuges, se disponen a disfrutar de una opípara cena de 19 platos preparada con excelentes ingredientes de la región: sopa de marisco, bocadillos de salmón ahumado y erizo de mar, cordero lechal con trufas, ternera con algas o rollitos de anguila son algunos de los manjares que les han preparado los cocineros del hotel Windsor, sede de la cumbre, dirigidos por Katsuhiro Nakamura, de 64 años, que en 1979 se convirtió en el primer japonés en obtener una estrella Michelin cuando estaba al frente de la cocina del restaurante Le Bourddonnais, en París.
Mientras nos disponemos a escribir la crónica del día, el informativo de la NHK, la televisión pública japonesa, nos ofrece un extenso reportaje sobre los preparativos del banquete. Una sonriente presentadora nos muestra, desde algún lugar cercano al hotel, algunos de los productos que se están usando en la cocina. “Los chefs del hotel se han pasado más de medio año escogiendo cuidadosamente todos estos ingredientes”, dice con admiración, mientras muestra un gran centollo y un reluciente manojo de espárragos.
El reportaje nos enseña unos corderitos blancos, como los que se van a zampar Fukuda y sus colegas, brincando por un monte de Hokkaido. También nos ofrece imágenes de pescadores recogiendo erizos antes de pasar a la cocina, donde los cocineros están usando estos ingredientes para preparar las exquisiteces que se van a servir durante la cumbre.
“Vamos a hacer disfrutar a todos con unos platos en que hemos usado ingredientes seguros. Productos de calidad japoneses, por supuesto de Hokkaido, seleccionados con cuidado para esta ocasión que tenemos de mostrarlos”, declara el chef Nakamura.
Mientras en Gran Bretaña todavía resuenan las palabras del primer ministro británico instando a sus conciudanos a no malgastar la comida mientras el mundo vive una situación de carestía, Gordon Brown y sus compañeros del G-8 se disponen a sentarse a la mesa para degustar la cena.
En los alrededores del hotel, la periodista japonesa prosigue su emocionada presentación de los productos de la tierra: “Con estos platos, que extraen el máximo sabor de los ingredientes, se da una extraordinaria oportunidad de promocionar el encanto de los abundantes alimentos de Hokkaido. ¿Cómo los degustarán los líderes? En unos momentos la comida de la cena de gala estará frente a ellos”.


Las economías emergentes plantan cara al G-8

Piden que los ricos lideren la reducción de emisiones
Bush se va de Hokkaido satisfecho por la falta de medidas concretas
El último día de la cumbre del G-8 en el lago Toya (Hokkaido, norte de Japón) fue el de la foto de los países ricos con las cinco grandes economías emergentes (India, China, Brasil, México y Suráfrica) para mostrar el deseo común de reducir las emisiones de CO2 a la mitad hasta el año 2050, de acuerdo con la declaración de intenciones hecha el día anterior por los miembros del exclusivo grupo.
“Apoyamos la visión común para una actuación cooperativa a largo plazo, incluyendo un objetivo global para la reducción a largo plazo de las emisiones que asegure el crecimiento, la prosperidad y otros aspectos del desarrollo sostenible, incluyendo esfuerzos importantes hacia un consumo y una producción sostenibles, todo ello dirigido a conseguir una sociedad de bajo consumo de carbón”, afirma el comunicado de la Cumbre de Grandes Economías sobre Seguridad Energética y Cambio Climático.
A pesar de esta grandilocuente declaración, fruto sin duda de la buena disposición de los invitados (que también incluían a Indonesia, Corea del Sur y Australia), para no desairar a su anfitrión japonés no fue posible ocultar el desacuerdo básico existente entre los ricos y los que aspiran a serlo sobre quién debe asumir la mayor responsabilidad para solucionar el problema del calentamiento atmosférico. Antes de la gran reunión de ayer, el grupo de los cinco, integrado por los presidentes de México, Brasil, China y Suráfrica y por el primer ministro de India, dejó clara su postura al pedir que los países desarrollados lideren el proceso con objetivos concretos a medio plazo.
“Creo que hemos logrado grandes resultados”, declaró ayer el anfitrión de la cumbre, el primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda. A pesar de la voluntad de Fukuda de presentar como un éxito la cumbre de Hokkaido, la reunión en el lago Toya será posiblemente recordada como la de las grandes palabras vacías, con el mundo preocupado por el encarecimiento de los alimentos y la energía y por la falta de acción contra el cambio climático, mientras los líderes hacían una vez más muestra de su falta de tacto malgastando enormes cantidades de recursos en transporte, seguridad, alojamiento y comida mientras pedían a los ciudadanos del mundo que se preparen para hacer grandes sacrificios.
Entre los que pueden volver a casa más satisfechos por los resultados de la reunión está el presidente de Estados Unidos George Bush, impulsor de la Cumbre de Grandes Economías y considerado por muchos el principal responsable político de los grandes problemas económicos que afectan al mundo. “Para solucionar el problema del cambio climático todas las grandes economías tienen que estar en la mesa, y eso es lo que ha sucedido hoy”, declaró el mandatario estadounidense, que parece haber acudido a Japón con la firme voluntad de que no se lograra ningún acuerdo multilateral concreto. Bush aprovechó su viaje a Japón para avanzar con el primer ministro de la India en la consecución de un acuerdo bilateral sobre uso civil de la energía nuclear.

El G-8 dice que quiere reducir a la mitad las emisiones de CO2 en 2050

Los ocho piden la cooperación de India y China
El precio del petróleo y los alimentos también preocupan en Hokkaido
Los líderes de los siete países más industrializados del mundo y Rusia acordaron ayer en el lago Toya (Hokkaido, norte de Japón) un compromiso para reducir las emisiones de CO2 a la mitad hasta el año 2050 y tomando como base el nivel actual. Sin embargo, por el momento el acuerdo no es más que una declaración de intenciones por parte de unos líderes en algunos casos (Bush, Brown, Fukuda) cuestionados en sus propios países y que en gran parte no vivirán para ver si el compromiso se cumple. “Este es un reto global y sólo se puede afrontar con una respuesta global, en concreto por parte de las grandes economías”, dice el comunicado hecho público ayer.
El texto habla de las Naciones Unidos como el marco para concretar los objetivos a corto y medio plazo. “Tenemos que construir un marco en el que todos los países puedan participar. El G-8 ha dado el primer paso y tenemos que estar juntos para hacer que los países en vías de desarrollo y los países emergentes se nos unan”, declaró ayer el primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda.
La referencia a la ONU parece un alegato en favor del multilateralismo, pero es sobre todo la consecuencia de la incapacidad de llegar a un acuerdo para implementar medidas concretas y a la voluntad de Estados Unidos de obligar a China e India a reducir sus emisiones. “Siempre he defendido que debe haber un entendimiento común y que eso comienza por poner un objetivo. Y también soy suficientemente realista para decir que si China e India no comparten esa misma aspiración, no vamos a resolver el problema”, explicó George Bush el pasado domingo, antes de comenzar la cumbre de Hokkaido.
La declaración del G-8 incluye elementos de compromiso entre la posición americana de responsabilizar a los países emergentes y la postura de los que desan que los países ya desarrollados den ejemplo comprometiéndose primero y en un grado superior. “Reconocemos que las economías más desarrolladas difieren de las economías en desarrollo, por lo que pondremos en marcha objetivos ambiciosos a medio plazo para conseguir reducciones absolutas de emisiones y, cuando sea posible, paralizar el aumento de las emisiones según las circunstancias de cada país”, dice el comunicado.
Preocupación por la economía
Igual de ambiguas son las referencias del G-8 a la economía, en concreto a la preocupación por los precios de los alimentos y la energía. “Estamos profundamente preocupados por que el súbito aumento del precio de los alimentos, acompañado de problemas de disponibilidad en algunos países en vías de desarrollo, está amenazando la segruidad alimentaria global”, dice la declaración conjunta.
Los ocho líderes, que hoy se reunirán con los mandatarios de otros países como India y China, se muestran de acuerdo en la necesidad de combatir las presiones inflacionistas causadas por el alza del precio del petróleo. Para conseguirlo proponen una serie de medidas que parecen sacadas de un manual de sentido de común: aumentar las inversiones en producción y capacidad de refinado, mejorar la eficiencia energética, promover fuentes de energía alternativas y desarrollar nuevas tecnologías.

África y el precio de los alimentos acaparan la atención en Hokkaido

El G-8 se reune con 7 países africanos para tratar los problemas del continente
Múltiples reuniones bilaterales y una cena para estrechar lazos
La primera jornada de la cumbre del G-8 en el lago Toya, a unos 100 kilómetros de Sapporo, sirvió ayer para que los miembros de este exclusivo grupo se reunieran con los líderes de siete países africanos invitados. En la agenda estaba el compromiso de los países ricos para hacer posible que se cumplan los planes de desarrollo fijados por la ONU para combatir la pobreza y el hambre en África.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, urgió a los países ricos a respetar sus compromisos: “Cuando se trata del cambio climático… y de la crisis global de los alimentos, estas campañas deberían ser lideradas por los países industrializados. Ellos tienen la capacidad, tienen los recursos, y espero que los líderes muestren su voluntad política.
Por su parte, el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, hizo votos para que el grupo muestre su unidad para hacer frente a los grandes problemas del momento. “Espero que esta cumbre del G-8, que tiene lugar con una gran cantidad de temas, como la economía mundial, el calentamiento global y los progresos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, manden un mensaje claro de que nosotros, como G-8, actuaremos juntos”, declaró ayer el anfitirón del encuentro.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos hizo referencia a la necesidad de medidas concretas para ayudar a África. “Me preocupa que la gente pase hambre. Seremos muy constructivos en el diálogo sobre el medio ambiente, pero hoy hay mucho sufrimiento en el continente africano. Ahora es el momento de que los países confortables se levanten y hagan algo”, declaró Bush.
Los representantes de Argelia, Etiopía, Ghana, Nigeria, Senegal y Suráfrica están en Japón en busca de algo más que buenas palabras. Ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció que la UE aportará mil millones de euros suplementarios en ayuda para comprar fertilizantes y semillas para los agricultores de los países pobres.
Sin embargo, los países africanos, además de ayudas al desarrollo de su infraestructura agrícola, reclaman una solución a corto plazo al alza de los precios de los alimentos, consecuencia en gran parte de la desviación de producción agrícola hacia el bioetanol, combustible obtenido de diversas plantas como el maiz.
Además de asistir a la reunión para tratar los problemas de África, los líderes del G-8 realizaron numerosas reuniones bilaterales para eliminar las diferencias que parecen existir todavía para alcanzar acuerdos que se reflejen en la declaración conjunta. El resultado de la cumbre, a la que también están invitados otros países como China, la India o Brasil debería servir para calmar las incertidumbres que amenazan a la economía global.

Japón sigue insistiendo en la necesidad de mantener el medio ambiente como elemento central de la acción conjunta de la comunidad internacional. El país anfitrión desea que se fijen objetivos concretos para la reducción de emisiones de CO2. En esta postura cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, representada en el lago Toya por su presidente.
“Si en esta cumbre de Hokkaido conseguimos un comromiso a largo plazo para reducir en un 50% las emisiones hasta el 2050, y en el principio de un objetivo a medio plazo, creo que podremos hablar de un éxito”, declaró ayer Durao Barroso.
Al respecto, Estados Unidos, que presiona a favor de un mayor apoyo a la energía nuclear como solución para reducir las emisiones de CO2 y la dependencia del petróleo, pasa parte de la responsabilidad del problema a las dos economías emergentes de Asia: “Siempre he defendido que debe haber un entendimiento común y que eso comienza por poner un objetivo. Y también soy suficientemente realista para decir que si China y India no comparten esa misma aspiración, no vamos a resolver el problema”, explicó George Bush en Hokkaido.

viernes, julio 11, 2008

Japón consolida como tradición no llevar corbata en verano


• Los dos sucesores del exprimer ministro Koizumi, impulsor de la idea, la han mantenido
Dejar la corbata en el armario para poder así, con una vestimenta más informal, subir la temperatura en el lugar de trabajo y ahorrar con ello energía es una solución aún muy nueva en España (se estrenó tímidamente en el 2007 y ha cogido vuelo esta semana por la decisión de un ministro de predicar con el ejemplo). Pero en Japón, con solo cuatro años de historia, es ya una sólida tradición. Este es el cuarto verano en el que los japoneses, bajo el paraguas de una campaña conocida como cool bizz (en traducción libre, negocios a la última moda), trabajan en mangas de camisa y con los termostatos de las oficinas a 28 grados, según la recomendación oficial.
El padre del cool bizz fue, en el verano del 2005, el Ministerio de Medio Ambiente. Pretendía poner así un pequeño grano de arena a los compromisos medioambientales del protocolo de Kioto, pero la iniciativa adquirió pronto fama internacional por el respaldo personal que le brin-dó el entonces primer ministro Junichiro Koizumi, político de magné-tico carisma, al que de inmediato comenzaron a imitar sus compatriotas. De hasta qué punto Koizumi sentó las bases de una tradición da fe el hecho de que sus dos sucesores en el cargo, Shinzo Abe, primero, y el actual primer ministro, Yasuo Fukuda, han mantenido la medida.
Al parecer, una de las claves del éxito fue la inteligencia de Koizumi de dirigirse a las mujeres y presentarlas como víctimas de la corbata. "Las mujeres no llevan corbata y en general visten de forma más ligera que los hombres. Muchas tienen que pensar muy bien cada día qué se van a poner para no coger un resfriado en el tren o en el lugar de trabajo", explicó. Así, ya el primer verano más de un tercio de las oficinas japonesas ajustaron sus termostatos a una temperatura superior a la habitual. Se calcula que con ello se redujeron, durante el verano del 2005, en casi medio millón de toneladas las emisiones de CO2.
RETICENCIAS
La campaña cool bizz, sin embargo, no agradó a todo el mundo. Los fabricantes de corbatas vieron reducir las ventas el 10%, pero las tiendas especializadas en ropa para hombre se lanzaron a anunciar conjuntos ideales para ir a trabajar bien vestido sin corbata, con lo que lograron aumentar su negocio en más del 2%. Fueron los funcionarios los que más rápido se adaptaron al cambio. En el sector privado, sin embargo, el éxito dependió más de la actitud de los directivos.

domingo, julio 06, 2008

Genji cumple 1.000 años

Estatua de Murasaki Shikibu y cartel de la exposición Genji Monogatari Sen-nen Kinen. JJuste
Hace diez siglos, en la corte imperial, en Kioto, una noble que firmaba como Murasaki Shikibu escribía para las mujeres de su misma clase el libro que más ha marcado la cultura japonesa hasta nuestros días, Genji monogatari (que se puede traducir como “romance”, “cuento” o “historia” de Genji). Se trata del relato ficticio de la vida del príncipe Hikaru Genji, centrado en sus amores y desamores en la refinada corte de la era Heian (794-1185).
Muchas lenguas tienen su gran obra o su autor cumbre, como el Tirant, el Quijote o Shakespeare, que se han convertido en el canon de su literatura. Es también el caso de Genji Monogatari en la literatura japonesa, pero su importancia va más allá de las letras, es el gran referente estético clásico de Japón. Este año se celebra el milenio del nacimiento literario de Genji y se ha programado una gran cantidad de actos dedicados en su honor, especialmente en Kioto y sus alrededores, escenario de su vida.
Entre los eventos más pintorescos está la representación en forma de danza de diversos episodios de la vida de Genji por parte de las geisas de Gion. También se han organizado actividades para rememorar pasatiempos que aparecen en la obra, como un festival para contemplar la luna en Kobe. Pero quizás el acto más importante sea la gran exposición “Genji Monogatari Sen-nen Kinen” (El Milenio de la Historia de Genji), presentada en el Museo de Kioto. La muestra ha servido para repasar tanto la vida del Genji del relato como la de su autora en la corte imperial y la del propio libro durante sus mil años de existencia.
Una de las características fundamentales del libro es que no se conserva su original y existen numerosas versiones. La más antigua que se conserva es la copia dirigida por Teika Fujiwara cerca de doscientos años después de la fecha en la que se calcula que Murasaki Shikibu lo empezó a escribir. Se cree que las reproducciones a mano se multiplicaron desde sus primeros días, así como las versiones con ilustraciones y las obras gráficas basadas en episodios de la vida de Genji.
La llegada de la imprenta supuso la fijación de la obra, pero sólo hasta cierto punto, ya que la dificultad del lenguaje en el que está escrita ha provocado que hasta nuestros días se sucedan las adaptaciones. Entre las más célebres del siglo XX se cuenta la de Junichiro Tanizaki, el autor de El elogio de la sombra o Las hermanas Makioka. La versión más popular de nuestros días, con más de dos millones de copias vendidas, es la que terminó en 1998 Jakucho Setouchi, una escritora de vida agitada, convertida en monja budista y, posteriormente, en uno de los autores de mayor éxito de Japón, gracias en gran parte a sus apariciones en los medios de comunicación.
Mil años después de que comenzara a escribir su relato, se discute sobre si se puede considerar a Murasaki Shikibu la primera novelista del mundo, ya que muchos expertos dudan de que su obra pueda ser catalogada como tal. De lo que parece que no hay duda es de que es una de las primeras muestras de literatura femenina, en el doble sentido de estar escrita por una mujer y para mujeres, y una pieza imprescindible para comprender la estética japonesa.

miércoles, junio 25, 2008

Japón debate la necesidad de que sus niños tengan móvil

25/6/2008 POLÉMICA POR EL USO ABUSIVO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN JAPÓN

Unas niñas de primaria usan el móvil en un tren. JJuste

Aumenta el número de crímenes relacionados con su uso
Los padres lo ven como un instrumento para la seguridad
“No puedo pensar en una buena razón para dejar que los niños tengan teléfono. Me gustaría que todo el mundo se plateara si los móviles son realmente necesarios”, afirmó recientemente el primer ministro, Yasuo Fukuda, en relación con el incremento de crímenes con víctimas infantiles relacionados con los móviles. A pesar de la seriedad del problema, las declaraciones sorprenden por venir del jefe de un gobierno que dice querer implantar una sociedad en que todo el mundo pueda estar conectado a la red telemática a cualquier hora y desde cualquier lugar. Además, parecen llegar un poco tarde ya queel 96% de alumnos japoneses de bachillerato, el 58% de secundaria y el 31% de primaria ya tienen móvil.
Según los datos oficiales, el número de delitos relacionados con el uso de los teléfonos móviles por parte de los niños japoneses supera ya los 1.000 por año e incluye casos de distribución de pornografía, prostitución y hasta 43 violaciones después de citas concertadas en sitios de internet accesibles desde el móvil. Además, tambien han aumentado las páginas conocidas como gakko ura saito (o sitio trasero de la escuela), en que los niños a veces dedican crueles comentarios anónimos dedicados tanto a sus profesores como a sus compañeros.
El gran índice de penetración del teléfono entre los niños se debe a que los padres lo ven sobre todo como un instrumento casi imprescdindible para la seguridad. “Mi hija tiene teléfono desde cuarto de primaria y eso me permite estar más tranquila cuando estoy trabajando, porque puedo saber dónde está. La mayoría de sus amigas también tienen, sobre todo las que sus padres trabajan. No creo que sea necesario implantar restricciones, es suficiente con explicar bien a los niños cuáles son los peligros de los móviles”, explica Eri, madre de una niña de quinto de primaria.
El trabajo de los padres fuera de casa también parece ser la razón principal por la que a Toki, de 12 años, le compraron un móvil hace dos meses: “Normalmente, cuando llego a casa no hay nadie y muchas veces tengo que llamar a mi madre para saber qué tengo que preparar para comer. Aunque también lo uso para quedar con los amigos y para escuchar música. Y si voy a jugar hasta tarde, a veces mi madre me llama para decirme que ya tengo que volver”.
La opinión del primer ministro ha venido seguida de la presentación de un programa para conscienciar a padres y escuelas de la necesidad de limitar el uso de los móviles. “En Japón los móviles se han convertido en un juguete caro. Los padres japoneses están dando teléfonos a sus hijos sin pensar suficientemente”, explicó el experto Masaharu Kuba, durante la presentación de las recomendaciones.
La mayoría de niños japoneses acuden a las escuelas públicas de su barrio, es decir a poca distancia de sus domicilios, pero los que van a escuelas privadas a menudo lo hacen en lugares alejados y acuden usando los transportes públicos. Por eso es muy normal ver a niños de menos de diez años viajando en el metro o en el tren sin estar acompañados por adultos. Además, entre los que siguen en la escuela pública también hay muchos que por la noche y los fines de semana tienen actividades extraescolares o van a los juku, las escuelas de repaso para prepararse mejor para pasar los exámenes de ingreso a escuelas de élite. Para todos ellos el móvil es una forma de estar en contacto con la familia.
Es el caso de Taisei, de 12 años a quién sus padres le compraron el móvil hace un año para que pudiera ir solo en metro al entreno de fútbol. Su madre defiende la necesidad del teléfono, pero es partidaria de las restricciones públicas y familiares: “Me parecería bien que el filtraje de algunas páginas, para que no puedan acceder los niños, fuera obligatorio. A mi hijo mayor, que ahora tiene 17 años, nosotros se lo pusimos hasta que entró en bachillerato. Y es cierto que algunos niños abusan. Por ejemplo, según Taisei, hay compañeros que por la noche están despiertos hasta muy tarde mandando mensajes. Nosotros pusimos la norma de que el teléfono en casa hay que dejarlo siempre en el recibidor. Además hemos puesto un límite de horario y de cantidad de uso”.