martes, octubre 18, 2005

Koizumi desafía a China con otro gesto imperialista

VISITA DEL PRIMER MINISTRO DE JAPÓN A YASUKUNI• El mandatario nipón acude al santuario donde hay sepultados 14 criminales de guerra• Los gobiernos de Pekín y Seúl convocan a los respectivos embajadores japoneses
JORDI JUSTE.KIOTO
El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, volvió ayer a provocar la ira de los gobiernos y ciudadanos de China y de Corea del Sur al visitar, por quinto año consecutivo, el santuario sintoísta de Yasukuni, en el centro de Tokio, dedicado a los más de dos millones de combatientes japoneses muertos desde el siglo XIX, entre ellos 14 condenados como criminales de guerra al término de la segunda guerra mundial. China ha convocado al embajador nipón.Koizumi, que acudió sin previo anuncio al recinto y permaneció sólo tres minutos, quiso enfatizar que se trataba de una acción privada. A diferencia de las otras cuatro ocasiones --en las que entró con el coche oficial, accedió a la parte más sagrada vestido con el tradicional hakama y firmó en el libro de visitas como primer ministro--, esta vez Koizumi hizo a pie el recorrido desde la calle y se dirigió, vestido al estilo occidental, al mismo altar común que usan los ciudadanos, donde juntó las manos e inclinó la cabeza en señal de oración tras hacer un donativo que sacó de su bolsillo."Creía que era lo adecuado. He rezado para que nunca más vuelva a ver una guerra", declaró el primer ministro al ser preguntado por sus razones para acudir a Yasukuni. La forma elegida por Koizumi para su plegaria pudo verse afectada por la previsión de las reacciones y por el pronunciamiento reciente de un tribunal de Osaka en el sentido de que estas visitas son oficiales y contravienen la aconfesionalidad del Estado consagrada en la Constitución.COLONIALISMOChina y Corea del Sur vivieron esta visita como un gesto imperialista. Tanto en Pekín como en Seúl, los embajadores japoneses fueron llamados al Ministerio de Exteriores para expresarles el gran malestar de sus gobiernos por un acto que se considera una provocación para los países que sufrieron el colonialismo y las atrocidades del Ejército nipón durante la primera mitad del siglo XX. Por el momento, la acción de Koizumi ha provocado ya la cancelación de una reunión entre los ministros de Exteriores chino y japonés, prevista para este fin de semana. Asimismo, el Ejecutivo surcoreano anunció que se plantea la suspensión de la reunión entre el presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, y Koizumi prevista para noviembre.Toda la oposición, así como el Komeito (partido budista coaligado con el Partido Liberal Democrático del primer ministro), y algunos empresarios criticaron la decisión de Koizumi por el daño que causa a las ya de por sí delicadas relaciones de Japón con sus vecinos. Todos coincidieron en señalar la imposibilidad de separar las acciones que el primer ministro realiza a titulo individual de aquellas en que desempeña su cargo, unas críticas que no hacen mella en el primer ministro, muy reforzado tras su aplastante victoria en la Cámara baja en septiembre.
Noticia publicada en la página 16 de la edición de 10/18/2005 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF

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