jueves, julio 17, 2008

Las economías emergentes plantan cara al G-8

Piden que los ricos lideren la reducción de emisiones
Bush se va de Hokkaido satisfecho por la falta de medidas concretas
El último día de la cumbre del G-8 en el lago Toya (Hokkaido, norte de Japón) fue el de la foto de los países ricos con las cinco grandes economías emergentes (India, China, Brasil, México y Suráfrica) para mostrar el deseo común de reducir las emisiones de CO2 a la mitad hasta el año 2050, de acuerdo con la declaración de intenciones hecha el día anterior por los miembros del exclusivo grupo.
“Apoyamos la visión común para una actuación cooperativa a largo plazo, incluyendo un objetivo global para la reducción a largo plazo de las emisiones que asegure el crecimiento, la prosperidad y otros aspectos del desarrollo sostenible, incluyendo esfuerzos importantes hacia un consumo y una producción sostenibles, todo ello dirigido a conseguir una sociedad de bajo consumo de carbón”, afirma el comunicado de la Cumbre de Grandes Economías sobre Seguridad Energética y Cambio Climático.
A pesar de esta grandilocuente declaración, fruto sin duda de la buena disposición de los invitados (que también incluían a Indonesia, Corea del Sur y Australia), para no desairar a su anfitrión japonés no fue posible ocultar el desacuerdo básico existente entre los ricos y los que aspiran a serlo sobre quién debe asumir la mayor responsabilidad para solucionar el problema del calentamiento atmosférico. Antes de la gran reunión de ayer, el grupo de los cinco, integrado por los presidentes de México, Brasil, China y Suráfrica y por el primer ministro de India, dejó clara su postura al pedir que los países desarrollados lideren el proceso con objetivos concretos a medio plazo.
“Creo que hemos logrado grandes resultados”, declaró ayer el anfitrión de la cumbre, el primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda. A pesar de la voluntad de Fukuda de presentar como un éxito la cumbre de Hokkaido, la reunión en el lago Toya será posiblemente recordada como la de las grandes palabras vacías, con el mundo preocupado por el encarecimiento de los alimentos y la energía y por la falta de acción contra el cambio climático, mientras los líderes hacían una vez más muestra de su falta de tacto malgastando enormes cantidades de recursos en transporte, seguridad, alojamiento y comida mientras pedían a los ciudadanos del mundo que se preparen para hacer grandes sacrificios.
Entre los que pueden volver a casa más satisfechos por los resultados de la reunión está el presidente de Estados Unidos George Bush, impulsor de la Cumbre de Grandes Economías y considerado por muchos el principal responsable político de los grandes problemas económicos que afectan al mundo. “Para solucionar el problema del cambio climático todas las grandes economías tienen que estar en la mesa, y eso es lo que ha sucedido hoy”, declaró el mandatario estadounidense, que parece haber acudido a Japón con la firme voluntad de que no se lograra ningún acuerdo multilateral concreto. Bush aprovechó su viaje a Japón para avanzar con el primer ministro de la India en la consecución de un acuerdo bilateral sobre uso civil de la energía nuclear.

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